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En un mundo imaginario hay una biblioteca inmensa con los libros que nunca fueron publicados. Millones de libros de todos los tamaños y colores se extienden alineados en pasillos sin fin. Un lugar mágico que atesora esos libros que nunca llegaron a manos de un lector, ideas que nunca salieron de la pluma del escritor, galeradas y manuscritos que jamás se imprimeron y acabaron sus días acumulando polvo en un rincón. Ese era el destino de «La mujer del viajero del tiempo» de Audrey Niffenegger, una obra desdeñada por numerosos editores, publicada a regañadientes por una pequeña editorial de California y convertida en un bestseller gracias a una crítica favorable realizada por un amigo de la escritora en el programa «The Today Show» de la NBC (pasó de una primera edición de 15.000 ejemplares a una segunda de 100.000). La importancia de tener padrino.
«La mujer del viajero del tiempo» («The time traveler’s wife«) es una novela romántica, y aunque tiene aspectos que la acercan al género de la ciencia-ficción es, en esencia, una historia de amor. La inusual y sorprendente historia de amor de Clare Abshire y Henry DeTamble, que sobrevive a través del tiempo. Su amor es apasionado, como lo suelen ser todas las historias de amor y, pese a que Henry tenga una extraña enfermedad que le impulsa a viajar en el tiempo, ambos solo aspiran a llevar una vida normal como una pareja normal. Sin embargo, los viajes al pasado y al futuro de Henry, que a veces producen situaciones comprometedoras y otras divertidas, son un desafío a su relación. El lector seguirá su vida a lo largo de cuarenta años, desde que Clare es una niña y el Henry adulto la visita, hasta el final, cuando les alcanza el inevitable destino trágico, siempre a través de capítulos narrados en ocasiones por Clare y en ocasiones por Henry.
La novela fue adaptada a la gran pantalla en el año 2009, en una olvidable película dirigida por Robert Schwentke y con Eric Bana y Rachel McAdams como protagonistas, y hace un par de años se rumoreó que la cadena HBO había puesto en marcha una adaptación televisiva al frente de la cual estaba Steven Moffat. El showrunner de «Doctor Who» afirmaba que escribió el episodio «The girl in the fireplace» de la segunda temporada de la popular serie de la BBC como una respuesta directa al libro de Audrey Niffenegger, que le había gustado mucho.

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