Desde su creación en 1989, la línea Otros Mundos de DC Comics ha explorado en numerosas ocasiones qué habría ocurrido con los superhéroes de la editorial norteamericana si hubieran vivido en otra época, en otro lugar, en otro contexto. Y esta historia de Chuck Dixon y J.H. Williams III elige la que, quizás, es una de las épocas más emblemáticas y singulares de los EE.UU.: el salvaje Oeste.

Si Marvel Comics tenía los ‘What If…?‘, DC Comics contaba con los ‘Elseworlds‘, un sello de la editorial que presentaba historias que tenían lugar fuera de la continuidad general, en tiempos y lugares diferente. Un marco creado específicamente para que los creadores pudieran utilizar a los personajes de DC en situaciones radicalmente distintas que, a diferencia de su homólogo en Marvel, tienen lugar en continuidades completamente autónomas y desvinculadas de la raíz principal. Por ejemplo, podemos encontrar «Gotham a luz de gas» de Brian Augustyn y Mike Mignola con el Hombre Murciélago en el siglo XIX, «Kingdom Come» de Mark Waid y Alex Ross en un futuro que ningún héroe querría vivir, «Liga de la Justicia de América: El Clavo» de Alan Davis y Mark Farmer, en un mundo que jamás conoció a Superman, o «Superman: Hijo Rojo” de Mark Millar, Dave Johnson y Kilian Plunkett que exploraba cómo hubiera sido el mundo si la nave originaria de Krypton en la que viajaba el pequeño Kal-El que aterrizó en los campos de cereales de Kansas, cerca de la localidad de Smallville, hubiese llegado a la fría tundra siberiana. Hay muchas más, la mayoría de ellas publicadas en castellano por ECC Ediciones, y os invitamos a descubrirlas.

«La Liga de los Jinetes» de Chuck Dixon y J.H. Williams III se presenta como una historia de los Otros Mundos de DC Comics, un relato trepidante que combina western, aventura, steampunk y superhe´roes, y que traslada a los héroes habituales de la editorial hasta el salvaje Oeste.
El western, como ya sabéis, es un género esencial en la historia del cine y de las novelas pulp pero, curiosamente, la historia de la humanidad solamente reseva un rincón pequeño, corto en el tiempo y diminuto en el espacio, a la conquista de los territorios inexplorados o indómitos al oeste del subcontinente norteamericano por parte de los colonos europeos independizados. Conquista, expansión, colonización o invasión, según quién cuente la historia de la exploración y el desarrollo del territorio occidental de los Estados Unidos (popularmente conocido como el Old West, el Wild West, el Far West o incluso The Frontier) durante el siglo XIX, y según el papel que se quiera reservar en el relato a los nativos indígenas de aquellas tierras.

Es un tiempo y un género genuino americano, aunque los europeos han sabido aprovechar sobradamente este contexto para dar forma a fantásicos cómics. Jean Giraud y Jean-Michel Charlier y su «Blueberry», Jijé y su «Jerry Spring», el desfigurado Jonah Hex, «Les tuniques bleues» de Raoul Cauvin y Louis Salvérius, el trampero Jonathan Cartland de Laurence Harlé y Michel Blac-Dumont, François Boucq y Alejandro Jodorowsky y su “Bouncer”, “El Coyote” de José Mallorquí Figuerola, Antonio Hernández Palacios y sus «Mac Coy» o «Manos Kelly», «Durango» de Yves Swolfs, «Loveless”» de Azzarello y Frusin, el lonesome cowboy «Lucky Luke» de Morris y Goscinny, «Perros de la pradera» de Foerster y Bernet, el Gringo de Carlos Giménez, William Vance y Jacques Acar con su «Ringo», «Comanche» de Greg y Hermann, «Wanted» de Simon Rocca y Thierry Girod,… y tantos otros, incluyendo a los españoles Jesús Blasco, José Ortiz, Alfonso Font, Jordi Bernet, Víctor de la Fuente y Manfred Sommer, han viajado hasta ese rincón pequeño, aunque épico, de la historia del hombre.

Sí, el western es un género esencial en la vida de aquellos que rondan hoy los cuarenta años, espectadores habituales de la sobremesa televisiva de los años setenta y ochenta, repletas de series de dibujos animados y películas ‘del oeste’ o ‘de indios y vaqueros’, clásicos del cine como «La diligencia» o «Río Bravo«, obras maestras del séptimo arte dirigidas por el tuerto John Ford y siempre protagonizadas por John Wayne o George Randolph Scott. Es un género con los paisajes de Monument Valley entre Utah y Arizona, los apaches y los sioux, el séptimo de caballería del general Custer y las caravanas de colonos, los forajidos que asaltan la diligencia y los vaqueros que trasladan rebaños, las peleas en el saloon y el sheriff solitario, y las películas inolvidables tienen nombres y apellidos: John Ford («La Diligencia», «El hombre que mató a Liberty Valance»,…), Howard Hawks («Río Rojo», «Río Bravo»,…), Anthony Mann («Winchester 73»), Raoul Walsh («Murieron con las botas puestas»), Fred Zinnemann («Solo ante el peligro») o Nicholas Ray («Johnny Guitar»), entre otros.

En «La Liga de los Jinetes» conoceremos a la sheriff Diana Prince, responsable de la ley y el orden en el pueblo de Paraíso, que busca al responsable de provocar muerte y destrucción. Para ello se unirá a un variopinto grupo de jinetes, al estilo de «Arma Joven» o «Los Siete Magníficos«, como el pistolero Wally West, el indio Katar Hall, el sombrío John Jones, el inventor Ted Kord, el canalla Booster Gold o el detective Guy Gadner, entre otros, para llevar ante la justicia a Faust y al malvado Maxwell Lord.

«La Liga de los Jinetes» («Justice Riders«) del guionista Chuck Dixon (habitual de los Otros Mundos, como «Batman: El Ankh«, y un nombre esencial en la franquicia de Batman, en la que fue fundamental durante buena parte de los años noventa) y el dibujante J.H. Williams III (cuando aún estaba empezando, pues su explosión como dibujante no llegará hasta una década después, en 1999 con «Promethea«, una de las obras que escribió Alan Moore para el sello WildStorm) es un one-shot del año 1989 que engancha y sorprende al lector. Una curiosidad. Es entretenimiento sin compromisos ni ataduras, como lo era el pulp en su momento, pero el guionista no se limita a los elementos clásicos y el cánon establecido del western sinó que se atreve a añadir elementos de ciencia-ficción, de fantasía y de steampunk… No, son elementos que no desentonan y que encajan, y huelen a pólvora. ¿Quién no recuerda «Cowboys & Aliens«, que nos trasladaba a Arizona, en el año 1873, donde un grupo de cowboys e indios nativos norteamericanos deberán hacer frente a una invasión alienígena o el «Wild Wild West» de Will Smith con grandes artefactos mecánicos manejados por Kenneth Branagh como el villano de turno?

Como conclusión, confesar que «La Liga de los Jinetes» nos ha parecido una de las historias más entretenidas y desenfadadas del sello Otros Mundos que hemos tenido ocasión de disfrutar, una interesante y ya longeva propuesta de DC Comics que nos ofrece historias sin los grilletes del cánon establecido, con libertad creativa para sus guionistas, que permiten dar forma a universos alternativos muy originales aprovechando simplemente alguno de sus personajes más populares. «Kingdom Come», «Superman: Hijo Rojo» o «Batman. Gotham a luz de gas» son joyas del género que han trascendido el marco de los Otros Mundos y proyectan una sombra muy alargada, pero «La Liga de los Jinetes» es una historia original, de ritmo ágil y lectura rápida, y el guionista Chuck Dixon aprovecha de forma adecuada la libertad creativa de los ‘Elseworlds» para construir su relato.

La Liga de los Jinetes
Guión: Chuck Dixon
Dibujo: J.H. Williams III
Edición original: «Justice Riders»
ISBN: 978-84-16796-70-0
Formato: Rústica. Color.
Páginas: 72
Precio: 6,95 euros