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Con su primera aparición en el año 1954, menos de una década después de las bombas atómicas lanzadas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial, el daikaijū Gojira amenazó por primera vez con destruir Tokio. Era una época complicada para la sociedad nipona, inmersa en una posguerra dolorosa, todavía traumatizada y atenazada por el pavor por lo nuclear mientras la incipiente Guerra Fría ya empezaba a extenderse todos los rincones del mundo. Sí, estamos hablando de la primera película de Godzilla, el monstruo más emblemático del género conocido como ‘kaiju-eiga‘.

«Japón bajo el terror del monstruo» («Gojira«) es una de las películas más importantes de la historia del cine japonés. Y de la historia del cine también. Dirigida por Ishiro Honda, y protagonizada por Akira Takarada, Momoko Kôchi, Akihiko Hirata, Toranosuke Ogawa, Takashi Shimura, Fuyuki Murakami y Raymond Burr (el actor protagonista de «Perry Mason» solamente aparece en la versión en inglés, en escenas añadidas expresamente para el estreno en los EE.UU.), entre otros, nos contó como las misteriosas destrucciones de barcos en el Pacífico, cerca de la costa japonesa, provocan el pánico puesto que las autoridades desconocen cual es la causa. Una expedición liderada por el paleontólogo Kyôhei Yamane, su hija Emiko y un joven marinero llamado Hideto Ogata descubre que lo que ha emergido del océano es un monstruoso lagarto gigante que ha sufrido una mutación por culpa de la radiación nuclear a quien los nativos de las islas cercanas llaman Godzilla. La criatura se dispone a atacar las principales ciudades del Japón.

A lo largo de treinta películas de producción japonesa, y un par de remakes norteamericanos (bastante mediocres ambos pese a la multimillonaria inversión), el gigantesco dinosaurio mutante conocido como Godzilla se convirtió en un icono de lo monstruoso y temible. Hoy, casi setenta años después de su primera aparición, es un referente de la cultura popular y el símbolo más conocido del género conocido como ‘kaiju‘, que es el termino japonés para referirse a los monstruos del folclore japonés aunque, por asociación, ha servido también para identificar las películas de monstruos gigantes (‘kaiju-eiga‘) que popularizó el estudio cinematográfico Tōhō.

Es cierto que en occidente hubo películas de monstruos gigantes mucho antes de que el director Ishiro Honda nos presentara a su Godzilla en 1954. Todos recordamos al gorila gigante de «King Kong«, en 1933, el dinosaurio de «El monstruo de los tiempos remotos» de 1953 o el calamar gigante de «Veinte mil leguas de viaje submarino«, en las adaptaciones cinematográficas de 1916 y de 1954, que inspiraron las propuestas japonesas de monstruos mutados a causa de desastres nucleares. Pero donde unos usaban el stop-motion, los japoneses optaron por el látex. Y así occidente abrió los brazos al cine japonés de monstruos.

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