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Una de esas películas que uno disfruta más cuando la descubre casualmente sobretodo por su nula distribución en España. Se trata de un western dramático, ambicioso por la cantidad de aspectos que trata, de hechuras clásicas, con una hermosísima fotografía en escenarios naturales, con afán desmitificador, crudo y desesperanzado en muchos momentos, empapado todo él de una tristeza de calado existencial, con un buen reparto. Recuerda por varias cosas lo que hizo Costner con “Bailando con lobos”, pero en este caso no queda hueco para la épica ni la esperanza, se denuncia un mundo que fue cruel y despiadado, en el que indios y soldados cometieron atrocidades terribles y en el que el héroe es un individuo torturado por su pasado. Al final su ritmo y la melancolía que late en el relato le terminan perjudicando y se hace algo larga, pero es una película a reivindicar.