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A mediados de los años treinta del siglo pasado el mundo estaba en una situación que, desgraciadamente, no dista demasiado de la que tenemos ahora. Hoy, igual que entonces, el fascismo vuelve a asentarse en Europa y que se extiende de forma imparable por buena parte del mundo. El ascenso de los líderes fascistas en Italia y Alemania durante los años veinte y treinta del siglo pasado no generaron demasiada alarma al principio. De hecho muchos gobiernos subestimaron la amenaza, ignoraron la gravedad de los actos que podía llevar a cabo esos dictadores beligerantes y fueron pocas las voces que alertaron de ello. Casi todas fueron silenciadas.

En 1933, seis años antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, el escritor británico Herbert George Wells (1866-1946) publicó «The shape of things to come» (publicada en castellano como «Esquema de los tiempos futuros«) en la que vaticinaba el futuro que nos esperaba, incluyendo una gran guerra. A H. G. Wells se le considera junto con Julio Verne uno de los primeros escritores de ciencia-ficción, un género al que también se ha llamado ‘literatura de anticipación‘ por mirar adelante en lugar de mirar atrás. Aunque H. G. Wells estudió biología, tras contraer tuberculosis decidió dedicarse a la escritura y su obra es prolífica, con más de un centenar de novelas que incluyen clásicos de la literatura como «La máquina del tiempo» (1895), «La isla del doctor Moreau» (1896), «El hombre invisible» (1897) o «La guerra de los mundos» (1898) en los que imaginaba viajes en el tiempo, ingeniería biológica, invisibilidad o invasiones alienígenas. Pero el contenido de su obra va mucho más allá, pues está influenciada por las profundas convicciones políticas de Wells, un izquierdista convencido.

En 1936 esta novela de anticipación se convirtió en una película: «La Vida Futura» («Things to come«) de William Cameron Menzies, con un guión del mismo H. G. Wells, protagonizada por Raymond Massey, Edward Chapman, Ralph Richardson, Margaretta Scott, Cedric Hardwicke y Maurice Braddell, entre otros para contarnos la historia de una ciudad a lo largo de los años, sin un protagonista definido, en tres actos: antes de la guerra, después de la guerra, y en un futuro lejano (que, de hecho, es cercano a nuestro presente).

La acción de «La Vida Futura» sucede en Everytown, una ciudad inglesa ficticia, entre 1937 y 2036. A lo largo de un siglo veremos como la ciudad vive atemorizada por la amenaza de guerra, para ser luego sometida a violentos bombardeos y destruida. Después de décadas de conflicto, la sociedad ha retrocedido en todos los aspectos, la gente vive en ciudades subterráneas y la población de Everytown está sometida a un regimen dictatorial. A lo largo de la película, profundamente antibelicista y antifascista, podemos ver como H. G. Wells anticipó la aparición de la televisión, los bombardeos sobre la población civil, el estallido de la Segunda Guerra Mundial o los vuelos tripulados a la Luna. Falla en otras cosas, como las ciudades subterráneas o las epidemias (salvo el Covid, claro), pero muchas de sus especulaciones dieron en el clavo.

«La Vida Futura» es una película que merece ser rescatada del olvido, sobretodo ahora que el fantasma del fascismo vuelve a recorrer Europa.

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