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«Grease» es lo que se podría llamar una película generacional, porque habla de los sueños y las inseguridades de los adolescentes. De hecho, de varias generaciones, pues ha adquirido la categoría de culto con el paso de los años y sus canciones se han convertido en himnos.

Basada en el musical homónimo de 1972 creado por Jim Jacobs y Warren Casey, «Grease» saltó a la gran pantalla en 1978, con guion de Bronte Woodard y Allan Carr, y dirigida por Randal Kleiser, para contarnos cómo, tras las vacaciones de verano, el instituto Rydell abre de nuevo sus puertas. Danny Zuko y Sandy Olsson se han conocido y enamorado durante el verano y, para su sorpresa, se reencuentran en Rydell. Con el inicio del curso, Danny recupera su imagen de tipo duro, frío y bravucón, vestido con cazadora negra de cuero y líder de la banda de los T-Birds. Mientras, Sandy, una joven australiana que ha llegado por primera vez al instituto, se hace amiga de las Pink Ladies, la contrapartida femenina de los T-Birds. Danny está muy feliz por el reencuentro con Sandy, pero su imagen ante los chicos de la banda le obliga a aparentar indiferencia y una masculinidad rancia, en lugar de mostrarse como el joven romántico y sensible del que ella se enamoró.

«Grease» fue la cinta que catapultó definitivamente al estrellato a John Travolta, aunque su papel en «Fiebre del sábado noche» (1977), de John Badham, ya lo había puesto en el foco y había levantado pasiones. De hecho, los dos protagonistas están sublimes, así como el reparto coral que incluye a Stockard Channing, Eve Arden, Frankie Avalon o Jeff Conaway. En el caso de Olivia Newton-John, una actriz que había comenzado su carrera como cantante, representando a su Reino Unido natal en el Festival de Eurovisión, esta era solo su segunda película y su primer gran papel cinematográfico. Todos ellos, sin embargo, están al servicio de la colección de canciones icónicas que pueblan el metraje: «Summer Nights«, «Hopelessly Devoted To You«, «Sandy«, «You’re the One That I Want«, «Greased Lightnin’«, «Tears on My Pillow«,… El film comienza con la canción «Grease«, compuesta expresamente para la película y escrita por Barry Gibb, de los Bee Gees, e interpretada por Frankie Valli. Lo curioso es que, después del éxito de la película, cuando el musical volvió a los escenarios, se utilizó todo el material sonoro que se había creado para la película, de manera que la obra de Jim Jacobs y Warren Casey empezó a parecerse cada vez más a la versión en celuloide.

Sorprendentemente «Grease» fue obviada en los Premios Oscar y tampoco logró hacerse con ninguno de los cinco Globos de Oro a los que optó. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que su verdadera consagración no dependía de los galardones.

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