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En el siglo XXI, si un guionista se presentara ante un productor de cine con una propuesta, en forma de musical, sobre siete hermanos que secuestran a seis chicas para llevárselas a su guarida con intenciones lascivas, no tardarían en echarlo a patadas. El paso del tiempo ha convertido «Siete novias para siete hermanos» en una historia anacrónica. Por si no fuese suficiente con el secuestro que perpetran los pelirrojos hermanos Pontipee, el film empieza con el hermano mayor saliendo en busca de una esposa que cocine bien, una mujer dispuesta a aceptar su propuesta de matrimonio y a convertirse en criada de los hermanos. Pero, claro, estamos hablando de una película del año 1954…

Dirigida por Stanley Donen, con la música y las canciones de Adolph Deutsch y Saul Chaplin, y protagonizada por Betty Carr, Howard Keel, Jane Powell, Jeff Richards, Julie Newmar y Russ Tamblyn, «Siete novias para siete hermanos» («Seven Brides for Seven Brothers«) es un clásico del cine: un musical colorista, fresco y divertido, con números inolvidables, canciones pegadizas y coreografías espectaculares, que debe verse con las gafas de los años cincuenta. La historia, inspirada en el rapto de las Sabinas por parte de los fundadores de Roma, nos cuenta cómo Adam, el mayor de siete hermanos que viven aislados de la sociedad, decide bajar al pueblo para buscar esposa. Así conoce a Milly y, tras casarse con ella, se dirige a su hogar. Mientras ella descubre que se ha convertido en una criada, una ama de casa condenada a limpiar y cocinar todo el día, sus seis cuñados montañeros deciden salir en busca de sendas esposas y secuestran cada uno a su respectiva joven para llevárselas con ellos al monte. Los familiares de las chicas, desesperados por recuperar a sus hijas, ven cómo un alud ha cerrado el paso de montaña que lleva hasta la granja de los Pontipee, por lo que deberán esperar hasta la primavera para rescatarlas.

Pero si vemos la película con las gafas del siglo XXI…, todo se rompe en mil pedazos. Es una película machista, sexista, violenta y degradante. Aunque hoy sería impensable que una película tratase a los protagonistas del film con condescendencia, y en casi cualquier historia serían los villanos de la función, salvajes e infantiles, brutos y machistas, en «Siete novias para siete hermanos» se intenta justificar en parte sus acciones, tanto por la época en la que se ambienta la historia como por el momento en el que fue rodada, cuando las mujeres tenían asignado un papel en la sociedad muy distinto del que ocupan ahora.

Conviene recordar que, pese a la lectura contemporánea que podamos hacer, la película fue un notable éxito comercial y crítico en su momento. Producida por la MGM con un presupuesto relativamente modesto, «Siete novias para siete hermanos» se convirtió en uno de los mayores aciertos del estudio en la década de los cincuenta, en parte gracias a su innovador uso del formato Cinemascope y a una coreografía firmada por Michael Kidd que marcó un antes y un después en el musical hollywoodiense. La película obtuvo el Oscar a la mejor banda sonora adaptada y fue nominada en varias categorías, consolidándose como un referente del musical clásico, incluso cuando su discurso narrativo ha envejecido de forma desigual.

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Where to watch Siete novias para siete hermanos