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Siempre se ha dicho que en las artes escénicas, en el teatro o en el cine, es mucho más difícil hacer reír que hacer llorar. Conseguir arrancar una lágrima no es difícil si sabes en que punto tocar, y casi todo el mundo llora por las mismas razones: dolor, tristeza, nostalgia, emoción,… La risa, por el contrario, depende de cada persona y uno se reirá a carcajadas por lo mismo que su compañero de butaca no se inmutará. O quizás hasta se ofenderá. O llorará.

Según la ciencia, la risa nos aporta una gran variedad de beneficios. Al reírnos, el córtex del cerebro se activa y libera impulsos eléctricos tan solo un segundo después de empezar a reír, expulsando así toda la energía negativa de nuestro cuerpo. En este proceso se liberan endorfinas y una hormona llamada dopamina. Al mismo tiempo, se ha demostrado que los niveles de cortisol, la hormona relacionada con el estrés, disminuyen notablemente.

¿Y que mejor película para reír que «Golfus de Roma«? Dirigida por Richard Lester, y protagonizada por Zero Mostel, Phil Silvers, Michael Crawford, Jack Gilford, Michael Horden y el mítico Buster Keaton (que falleció apenas unos meses después), entre otros, esta película es el enésimo ejemplo de las traducciones estúpidas que hacían los distribuidores españoles de las películas extranjeras: el título original de esta película es «A funny thing happened on the way to the forum«, cuya traducción aproximada sería algo como «Algo gracioso sucedió de camino al foro» pero que alguien decidió que no era adecuado.

La película, una comedia de factura británica basada en el musical homónimo de Broadway que cuenta con las letras del ganador del Oscar Stephen Sondheim y libreto de Burt Shevelove y Larry Gelbart, basado a su vez en las farsas de Plauto, concretamente en «Pseudolus», «Miles Gloriosus» y «Mostellaria», nos contaba la historia de Pseudolus, un esclavo de la Antigua Roma que solo ansía comprar su libertad. Astuto, mentiroso y perezoso, Pseudolus formará parte del trabajado intento de seducción del hijo de su amo, Hero, hacia la bella Philia, que resultará clave para conseguir su propósito.

Hay que recordar que la risa forma parte de nuestra vida. Los humanos comenzamos a desarrollar esta habilidad a los pocos meses de nacer, pero cuanto más mayores nos hacemos, menos reímos. De hecho, los adultos suelen reír entre 15 y 100 veces al día, frente a una media de 300 veces diarias de los niños. Quizás con añadir un «Golfus de Roma» en nuestra vida de vez en cuando podremos subir el número de carcajadas diarias.

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