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Dicen que reír es sano, pero creo que se quedan muy cortos. La risa nos hace ser más felices además de más sanos. La ciencia nos cuenta que, al reírnos, el córtex del cerebro se activa y libera endorfinas y una hormona llamada dopamina, que se asocia al bienestar psicológico. Al mismo tiempo se ha demostrado que los niveles de cortisol, que es la hormona del estrés, disminuyen notablemente cuando se ríe. La risa adelgaza, combate el insomnio, alivia los dolores y los problemas cardiovasculares, ayuda a cuidar nuestra piel, reduce el estrés, previene las contracturas musculares, despeja nariz y oídos y refuerza el sistema inmunológico, entre otros muchos beneficios. Lamentablemente los humanos perdemos la habilidad de reir conforme vamos creciendo, y si los niños suelen reír una media de 300 veces diarias, los adultos bajan sus risas hasta las 15 a 100 veces al día, dependiendo del adulto.

Hay que buscar motivos para reír, y el cine es una buena fuente. Las comedias. Las buenas comedias. «¡Que ruina de función!«, por ejemplo, que es la adaptación cinematográfica de una exitosa comedia teatral del dramaturgo Michael Frayn que, desde su estreno en febrero del año 1982, ha sido interpretada en los escenarios de innumerables paises. En Madrid con el título de «Qué desastre de función» y en Barcelona como «Pel davant i pel darrera«.

Dirigida por Peter Bogdanovich y protagonizada por Carol Burnett, Christopher Reeve, Denholm Elliott (su última película, pues falleció pocos meses después), John Ritter, Julie Hagerty y Michael Caine, entre otros, «¡Que ruina de función!» (traducción libre del título original «Noises Off«) empieza con el director Lloyd Fellowes escapando del teatro de Broadway en el que está a punto de estrenarse la obra, porque está convencido de que va a ser un desastre. A partir de este punto, en flashback, la película nos cuenta como la compañía de actores está preparando esta obra de teatro con la que pretenden triunfar en Broadway. Pero al cabo de unas semanas, lo que ha ido sucediendo en los ensayos no tendrá nada que ver con lo que finalmente se interpretará el día del estreno. El desastre está servido. Como si fuese un plato de sardinas.

«¡Que ruina de función!» parece realmente, a ojos del espectador, una obra de teatro. Es casi teatro filmado. El escenario donde sucede este divertidísimo vodevil es el mismo escenario en el que los actores que interpretan a actores preparan una obra titulada «Nothing On«. Los actores que interpretan a los actores salen y entran del escenario, mientras entre bastidores se desarrollan historias paralelas, malentendidos, traiciones, engaños, problemas personales, alcoholismo, relaciones amorosas, celos, envidias y rencillas que acabarán llevando a la obra directa al desastre, el caos y la anarquía. Divertidísima.

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