Generación-X” era la expresión que se usaba para los nacidos entre los años 60 y finales de los 70, pero para los amantes del cómic se refiere a una serie de mutantes que ahora regresa con nueva encarnación de la mano de Christina Strain y Amilcar Pinna.

Generación-X 1: Selección natural (Col. 100% Marvel)
Edición original: Generation X v2, 1-6 USA
Guión: Christina Strain
Dibujo: Amilcar Pinna, Alberto Jiménez Alburquerque
Tinta: Martin Morazzo, Roberto Poggi
Color: Felipe Sobreiro
Formato: Libro rústica, 144 págs. a color.
13,5€

El Instituto Xavier vuelve a abrir sus puertas. Algunos mutantes nacen para enfrentarse contra Los Centinelas, mientras que a otros el destino les reserva el papel de embajadores de su especie, los hay para los que cada día es una victoria… ¡Y Júbilo dará clases a todos ellos!

Generación-X es, a mi entender, una de las últimas grandes series de mutantes, el trabajo de Scott Lobdell nunca ha brillado tanto ni ha sido tan interesante y divertido como en Generación-X y jamás se vio tan bien como cuando Chris Bachalo lo ilustró. Fue una de mis series favoritas en las que ver a Emma Frost volver loco a Banshee mientras ambos capitaneaban a la nueva generación de mutantes y todo ello pasado por el calidoscopio que es el arte de Bachalo.

Años después nos llega esta Generación-X: Selección natural, de Christina Strain y Amilcar Pinna, intentando recuperar el buen sabor que nos dejó aquella primera encarnación del grupo y trayendo de vuelta a personajes como una Júbilo vampirizada (¿qué me he perdido con la pobre Júbilo que no sólo es madre de un bebé sino que, además, es una mujer-vampiro?) o Cámara (cómo mola el diseño del personaje) que ahora se han convertido en tutores/profesores de las nuevas generaciones de estudiantes mutantes que acuden al Instituto Xavier para aprender a controlar sus poderes y llevar una vida normal. Ojo, aquí cambian las cosas, estos mutantes no se entrenan para ser el relevo de la Patrulla-X, sino que lo hacen para poder vivir en la sociedad “normal”, una decisión que han tomado desde la propia dirección del Instituto y que algún alumno no compartirá.

Estamos ante un grupo de mutantes que, básicamente, son unos inadaptados y unos “inútiles” (por sus poderes), de hecho el único mutante realmente poderoso que forma parte del grupo es un Quentin que en algún momento deberá evolucionar y madurar, el resto son personajes relativamente nuevos y que, francamente, casi parecen más un chiste (un mutante con decenas de ojos, otro que se transforma en aquellos que tiene cerca, etc). Así que lo verdaderamente interesante no está tanto en quién es el más poderoso o cómo se desenvuelven en las batallas, sino en la dinámica entre personajes, y ahí tenemos “chicha”, especialmente con las apariciones esporádicas de antiguos miembros de la Generación-X original que añaden más factor nostalgia a la mezcla. Aunque también tenemos a personajes de la etapa de Lobezno y la Patrulla-X, lo que aún motiva más al lector.

Eso sí, no os esperéis ver a un Chris Bachalo a las tintas, la artista regular es Amilcar Pinna y aunque no sea el estilo de Bachalo sí que nos ofrece momentos interesantes y adaptaciones de los personajes realmente convincentes, y lo que es más importante, realmente expresivas, lo que ayuda a plasmas mejor los guiones de Strain. Además, el hecho de ver versiones actuales de personajes “clásicos” de Generación-X siempre será un extra, sobre todo si están tan bien dibujadas como las de este volumen.

En cuanto a la edición de Panini hay que decir que el 100% Marvel se ha convertido en un formato de gran calidad y con gran raigambre en España, vamos, que no nos podemos quejar del tomo.

En definitiva, Generación-X fue una serie que rompió moldes y en esta nueva encarnación parece que busca seguir por un camino rompedor, sí, pero con un estilo diferente.