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Mick Jagger, el popular cantante de los Rolling Stones, también hizo sus pinitos en el cine, como Sting (en «Dune»), David Bowie (en «Dentro del Laberinto») o Tina Turner («Mad Max 3: Más allá de la cúpula del trueno») y tantos otros que no supieron quedarse allí donde mejor estaban y quisieron ir más allá de lo que su talento les permitía. Bueno, el caso de David Bowie es una excepción porqué demostró tener talento para todo lo que intentó durante su carrera, incluso en el cine, pero el resto demostraron que lo suyo era la música… y solo la música. En el caso del británico Mick Jagger su carrera cinematográfica es muy corta, trabajando con directores alejados del mainstream como Jean-Luc Godard, Nicolas Roeg y Werner Herzog, y con actuaciones minimizadas y ensombrecidas por su popularidad como líder de uno de los grupos de música más conocidos.

Uno de sus papeles fue como el villano de la función de la simpática película de ciencia-ficción «Freejack (sin identidad)» dirigida por el neozelandés Geoff Murphy, adaptación a la gran pantalla de la novela «Inmortalidad, Inc.» escrita por Robert Sheckley en 1959. Protagonizada por Emilio Estévez, Rene Russo, Jonathan Banks, Amanda Plummer y Anthony Hopkins, nos trasladaba hasta un futuro distópico en la que un grupo de cazarrecompensas viajan al pasado, a nuestro presente, en busca de cuerpos para los millonarios moribundos de su tiempo, que salvan sus vidas trasplantando su viejo cerebro a los cuerpos jóvenes y sanos de las personas secuestradas. Para ello eligen a personas que estan a punto de morir, y los arrancan de su tiempo, como el piloto de carreras Alex Furlong, que antes de estrellarse es evacuado de la cabina de su coche y transportado al futuro (desde 1991 a 2009). El piloto logra escapar de sus secuestradores, pero se encuentra perdido en una sociedad del futuro en la que no tiene ningún derecho, un mundo contaminado, violento e hipertecnológico en el que es un simple fugitivo. Un ‘freejack‘. Desesperado, Alex buscará la ayuda de Julie, su antigua novia, que ahora es ejecutiva de la empresa que le ha arrastrado fuera de su tiempo.

La original premisa de «Freejack«, que se inspira libremente en la novela de Sheckley y necesitó de hasta tres guionistas acreditados (Ronald Shusett, Dan Gilroy y Steven Pressfield), no fue suficiente para evitar el descalabro de la película en las taquillas de todo el mundo. No recaudó ni la mitad de lo que había costado. Tampoco ayudó nada el rostro de Mick Jagger, que en lugar de ser un gancho para los espectadores se convirtió, a su pesar, en uno de los elementos que dejaba peores sensaciones: muy oxidado como actor, el espectador no podía evitar pensar que ese era el líder de los Rolling Stones y no Victor Vacendak, el ‘bonejacker‘ que secuestra a Alex Furlong.

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