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Aunque la Historia, en mayúsculas, es un lugar al que los cineastas nos han hecho viajar a menudo y se han inspirado para dar forma a sus películas, tanto narrando la vida de un personaje histórico eminente como poniendo en imágenes acontecimientos más importantes de la historia del hombre, incluso también contando una historia de ficción pero ambientada en un momento en el tiempo, lo cierto es que la Prehistoria no ha sido tan visitada. Alguna película infantil («Cavernícola», las dos entregas de «Los Crood», «El viaje de Arlo», la saga de «Ice Age»,…) pero muy pocas de imagen real. Una de ellas destaca sobre el resto: «En busca del fuego» («La guerre du feu«), de Jean-Jacques Annaud, basada en la novela homónima escrita en 1911 por J. H. Rosny (pseudónimo de los hermanos belgas Joseph Henry Honoré Boex y Sheraphin Justine François Boex), en la que una tribu de la Edad de Piedra que sabe utilizar y conservar el fuego, pero no crearlo, pierde su hoguera.

Protagonizada por Everett McGill, Rae Dawn Chong y Ron Perlman, esta coproducción francesa, canadiense y americana nos hizo viajar a principios de los años ochenta hasta los albores de la humanidad, hace ochenta mil años, en el Pleistoceno Superior, cuando la Tierra estaba habitada por tribus primitivas y salvajes en equilibrio precario, neandertales y sapiens luchando por prevalecer en un mundo hostil, y el fuego era algo esencial para su supervivencia. Con el fuego se dispone de luz, y no hay que encogerse ante las tinieblas, en la llama se encuentra cobijo frente a las fieras hostiles y aleja el frío, y en la hoguera se puede cocinar y crear comunidad. Tras una encarnizada lucha, los ulam, un clan de neandertales, es expulsado de sus tierras y perdie su «llama de la vida» cuando el fuego que poseían se apaga. Por ello, vulnerables y desvalidos, la tribu envía a tres jóvenes guerreros, Naoh, Amoukar y Gaw, en busca del preciado tesoro que arde, en un viaje peligroso y iniciático.

La película fue muy aplaudida por la crítica, y también por los historiadores que reconocieron el cuidado de «En busca del fuego» para reproducir la Prehistoria, y justamente fue galardonada con el Oscar al mejor maquillaje, nominada al Globo de Oro a la mejor película extranjera y ganadora de los César a la mejor película y al mejor director. Como curiosidad merece la pena mencionar que el lenguaje y diálogos entre los neardentales fueron creados por el escritor británico Anthony Burgess, que ya había hecho lo propio con «La naranja mecánica», de Stanley Kubrick, mientras que los movimientos y gestos fueron desarrollados por el etólogo Desmond Morris.

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