Novena edición de «NO-DO. El tiempo y la memoria«, editado por Cátedra en colaboración con la Filmoteca Española, que incluye un DVD con diversos contenidos de los Noticiarios y Documentales Cinematográficos, que incluye integro su primer número.

NO-DO. El tiempo y la memoria
Rafael R. Tranche y Vicente Sánchez-Biosca
Cátedra
Colección: Cátedra/Filmoteca Española. Serie mayor
Páginas: 648
Publicación: 29 de Noviembre de 2018
Precio: 25,00 €

El Noticiario Cinematográfico Español, popularmente conocido como NO-DO, vio las pantallas cinematográficas por vez primera en enero de 1943. Creado como instrumento audiovisual del nuevo Estado, gozó durante décadas del privilegio de su exclusividad y su proyección fue obligatoria en todos los cines de España. A pesar de los numerosos cambios que experimentó la sociedad española, el Noticiario permanece hasta bien entrada la democracia, en 1981. Pero NO-DO no fue sólo un instrumento de propaganda política. Su condición de noticiario cinematográfico hace de él un dispositivo informativo, bien que sesgado, de entretenimiento y de variedades que acompañaba puntualmente los programas de las salas de proyección. A través del conjunto de su producción (Noticiario, revista semanal titulada «Imágenes» y documentales), NO-DO constituye el arsenal audiovisual más importante, y hasta la fecha inexplorado, para documentar la vida del franquismo, al menos hasta la llegada de la televisión, con la que comparte protagonismo desde finales de los años cincuenta.

Para los que tenemos cierta edad NO-DO tiene alguna relevancia, su obligada exhibición en las salas comerciales antes de la peli por la que habías pagado (o habían pagado los adultos que te acompañaban, en mi caso), y su duración estándar de entre 10 y 12 minutos, provocaba que a lo que iba a empezar el film ya hubieras devorado tus palomitas y engullido la fanta. Recuerdo que me enfadaba mucho cuando llegábamos con la hora justa al cine, yo no paraba de despotricar…, para obtener siempre la misma respuesta: “total si sólo te vas a perder “el nodo”, que más te da”. Por supuesto, yo no entendía nada, en mi santa inocencia, tan solo veía imágenes de luminosas ciudades, eventos deportivos, obras colosales… que me encantaban, me costó asumir su supresión de las salas de proyección allá por 1981.

NO-DO – El tiempo y la memoria hace un exhaustivo y acertado repaso de una de las más insignes, acolitas y duraderas (le sobrevivió) “instituciones” franquistas. Escrito a cuatro manos: las dos de Rafael R. Tranche se ocupan de mostrarnos la historia de NO-DO, sus precedentes y creación, los años 40, un tiempo en el que se abogaba por un “cine cara al sol”, pasando por sus posteriores prerrogativas y funciones, su estructura, metodología y difusión, para acabar con la descripción de lo que fue NO-DO para el franquismo en sus diferentes etapas; las otras dos manos, las de Vicente Sánchez-Biosca, nos acercan al mundo de las mentalidades, aquello que el noticiero pretendió trasmitir a partir de la repetición de fechas gloriosas, lugares míticos y héroes de leyenda; lo consiguiera o no.

  NO-DO fracasó como aparato de propaganda sencillamente porque nunca le fue asignado esta tarea en su sentido fuerte. Tampoco como instrumento de socialización, es decir, de adquisición y conquista de un consenso entre las masas, fue excesivamente eficaz y, muy probablemente, su voz no fue demasiado apreciada  por el público español, público forzoso a fin de cuentas: su retórica no fue popular, enraizada en lo castizo y familiar a amplios sectores de la población; antes bien, fue extraña, henchida y, a la postre refractaria por su culteranismo aparente; por si fuera poco, su sentido del humor y de la ironía fueron muy escasos y su falta de afabilidad todavía más notoria. Como sucedía con el cine español, siempre secundario en el imaginario de sus espectadores respecto a los estrenos, estrellas y ficciones norteamericanos, NO-DO fue una obligación, pero no una devoción de los españoles.

  Ahora bien, ciertamente el franquismo aspiró a hacer de él un instrumento tutor de los valores oficiales, no sólo políticos, sino también morales, religiosos, sociales y cotidianos. Su escasa ductilidad y consiguiente torpeza en la seducción no fue óbice para que, en la tesitura de determinadas campañas de propaganda, NO-DO pusiera toda su carne en el asador en aras a crear un estado de opinión, obteniendo resultados seguramente nada desdeñables, aun cuando su influjo real sobre las conciencias está todavía por determinar con exactitud. Estas campañas, en todo caso, fueron pocas.

(Pág. 375)

Desde el primer número en enero de 1943 hasta su desaparición, “el nodo”, fue para el régimen su representación ideal de la sociedad española., reflejó lo que se debía ser y sentir, lo verdadero, lo inmortal, lo mítico. Todo “atado y bien atado” por el gran taumaturgo, el caudillo victorioso de la cruzada, “el galán del NO-DO”: Franco.

NO-DO – El tiempo y la memoria. No es un ensayo cerrado sobre el instrumento “pretendido” de la propaganda franquista, por el contrario, abre cantidad de campos en los que “el nodo” pude ser una herramienta para innumerables investigaciones a posteriori, o como base documental para el estudio de un régimen totalitario.

A la par que el franquismo, NO-DO irá involucionando. Sus agentes se superponen y se pisotean pero no desaparecen (Ejército, Movimiento, Iglesia, Capital, etc.). En este continuo bucle se ensalzan las fechas (18 de julio, 1 de abril), la Fe verdadera (misas de campaña, Te Deum, Réquiems, navidad o semana santa), homenaje a los caídos (José Antonio y su 20 N) y a los sacrosantos lugares (el Alcázar, el Escorial y, más tarde, el Valle de los Caídos). Las cámaras del NO-DO serán testigo privilegiado y el Caudillo el gran hacedor. Pasaran los años, 20, 25, 30, 35 de la victoria sobre la amenaza “judeo-masónica-comunista-internacional” y NO-DO seguirá siendo el narrador del régimen, acompañándolo a lo largo de su existencia.

El lenguaje utilizado para las locuciones, títulos y rótulos en El Noticiero ha sido lo que más me ha llamado la atención. Empezando por su grandilocuente slogan: “NO-DO. El mundo entero al alcance de todos los españoles”. Sin olvidar las metáforas, hipérboles, sinécdoques y demás figuras retóricas ideadas por sus redactores y repetidas por las voces monótonas de sus eternos locutores. A propósito de una escaramuza en las montañas nevadas del Cáucaso durante la II G.M., oiremos: “… el maravilloso deporte de la muerte.” Imágenes de un puesto de aves en la Plaza Mayor de Madrid dispuestas para la cena de Nochebuena, nos dirá: “… los pollos serán los que paguen el pato.” En un reportaje sobre la incipiente industria automovilista española, ya en “el desarrollismo”, las palabras del locutor acompañan las escenas con el siguiente comentario: “Los 600 han proliferado como hongos, lo que quiere decir que han crecido en terreno bien abonado.” Animo a los lectores a que descubran por si mismos la multitud de “perlas” que “el nodo” nos dejó en su dilatada presencia en la gran pantalla.

NO-DO – El tiempo y la memoria, además de ser un muy recomendable trabajo para aquellos interesados en escudriñar las entrañas del convulso siglo XX, nos sirve para ver como hemos cambiado, o no.

 …Mujeres valientes, núm.1964 (27/IV/1981), se dedica a trabajos arriesgados a los que se ha incorporado la mujer. Sobre una escena de unas operarias arreglando una avería en lo alto de un poste telefónico se dirá: “Estas imágenes demuestran palpablemente que, si se lo proponen, las mujeres pueden llegar a puestos muy elevados.”

(Pág. . 122)

Sin comentarios.

El Fregadero