Este país lleva sufriendo corrupción e incompetencia política de forma endémica demasiado tiempo. La división social que esto conlleva no ha permitido la reconciliación de un pueblo que, lejos de caminar hacia la cohesión, la solidaridad y el entendimiento, cada vez está más fragmentado, desilusionado y encabronado.

Un pueblo traicionado
Autor: Paul Preston
Editorial: DEBATE
ISBN: 9788499925431
Año de publicación: 2019
Precio: 26 euros

Un pueblo traicionado es una historia contemporánea de España escrita por un historiador británico que ama este país y que lleva cincuenta años estudiando su pasado. Nuestra rica y trágica historia permite muchas aproximaciones; este libro no cae en interpretaciones paternalistas o excepcionalistas, pero sigue las deficiencias de la clase política española entre la restauración borbónica de 1874 en la figura de Alfonso XII y el comienzo del reinado de su tataranieto Felipe VI en 2014. El resultado es un recorrido completo y equilibrado que subraya inevitablemente cómo el proceso del país ha sido obstaculizado por la corrupción y la incompetencia política, y cómo esos dos factores han provocado en repetidas ocasiones el colapso de la cohesión social y la represión violenta por parte de las autoridades. Una historia que entrelaza los temas de la influencia del Ejercito y de la Iglesia, el rechazo popular a las clases dirigentes, el amargo conflicto social, el atraso económico y las tensiones territoriales, y que los sitúa en su contexto internacional. Así pasamos de la desesperación de la crisis de 1898 a momentos de optimismo y progreso en que la realidad social lograba actuar sobre el poder político, hasta llegar a la situación actual, de un pesimismo similar al de finales del siglo XIX. Los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla, por eso este libro es de lectura obligatoria.

Preston ha realizado un gran trabajo de compilación, en el que enumera las corruptelas que lastran el progreso nacional desde el final del Sexenio Democrático hasta nuestros días. Este trabajo de divulgación, de fácil lectura, nos sirve para comprender la evolución social, económica y política del país.

El libro esta estructurado en nueve capítulos que siguen un orden cronológico. A modo de introducción, Preston, nos cuenta como era vista la península por los viajeros románticos del siglo XIX: el bandolerismo, la violencia innata de un pueblo primitivo movido por las bajas pasiones, la nefasta e incompetente administración, etc. Durante la Restauración y su alternancia de partidos, asistimos al institucionalizado amaño de elecciones, al caciquismo en todo su esplendor, la impopular guerra en Marruecos, el auge del anarquismo y la violencia social, la quiebra definitiva entre la sociedad civil y Ejercito, así como al desgaste de la monarquía y el agotamiento del sistema “parlamentario” ideado por Cánovas. Con la dictadura de Primo de Rivera, hay momentos delirantes, las “nota oficiosas” que el general obligaba a publicar en todos los medios de comunicación no tienen desperdicio, su costumbre de escribirlas borracho después de una noche de jarana aclaran más de lo que pretende. El jolgorio que supuso la proclamación de la República para la mayoría de la ciudadanía, pronto fue borrado por la reacción de las clases dirigentes con Iglesia y Ejercito a la cabeza, los episodios trágicos se suceden: la revolución de Asturias y su violenta represión, las crueldades de Casas Viejas, el terrorismo de uno y otro bando, “la sanjurjada” y demás conspiraciones, etc. Durante la Guerra Civil y la división en las “dos Españas” las atrocidades son devastadoras, lo que marcará a fuego el devenir de todas la generaciones futuras. Con la instauración del Franquismo todos los límites de represión, incompetencia y corrupción fueron superados. La última parte del libro desglosa desde la Transición hasta nuestros días, los innumerables casos de corrupción que jalonan estas décadas son, de sobra, conocidos por todos.

Llama la atención como diferentes personajes evolucionan y se adaptan a cada período, aferrándose al poder: el indigno Lerroux, el corruptor Juan March, “el carnicero” Martínez Anido, el incalificable catalanista Francisco Cambó, el incombustible franquista Fraga, etc. La forma de gobierno cambia pero los actores y sus malsanas costumbres no. Es curioso ver cómo los procesos fraudulentos se repiten, incluso se enquistan: nepotismo, malversación, compra de votos, puertas giratorias, censura, corrupción administrativa y judicial, demonización del adversario, desprecio por el pueblo y la democracia, terrorismo de estado, obras públicas faraónicas innecesarias, discriminación y machismo, la eterna cuestión territorial, patriotismo irracional, una iglesia demasiado unida a los intereses de los privilegiados, incompetencia política, atraso económico, trafico y contrabando, etc. Por poner un ejemplo de los muchos que pueblan las páginas de este libro:

  La corrupción estaba en todas partes. Los servicios de espionaje de la Falange informaron a Franco de que el gobernador civil de Madrid, Miguel Primo de Rivera, usaba los fondos de una colecta en beneficio de la División Azul para sufragar su fastuoso tren de vida. Cuando el utópico poeta falangista Dionisio Ridruejo fue recibido por Franco después de regresar de la División Azul a finales de abril de 1942, repatriado debido a una enfermedad pulmonar, informó que, entre sus compañeros había muchas críticas a la corrupción en España, a lo que Franco respondió sin inmutarse que, en otros tiempos, los vencedores eran recompensados con títulos nobiliarios y tierras, pero como eso era difícil en la actualidad, tenía contentos a sus seguidores haciendo la vista gorda ante la venalidad. El 7 de julio, Ridruejo escribió a Franco reiterando sus críticas y afirmando que los que dominaban el régimen eran mediocres ineptos, reaccionarios e hipócritas. Ridruejo renunció a todos sus cargos debido a lo que para él era “la burla trágica” que el régimen le estaba haciendo a España. La recompensa de Ridruejo por su franqueza fueron ocho meses de destierro en Ronda.

Pág. 369-370

Personalmente, el libro me ha gustado bastante. Lectura muy recomendable para aquellos que quieran conocer la realidad histórica y a sus “personajes” desde la Restauración hasta nuestros días. Si bien, he de decir que en la parte final, la relativa a la “monarquía constitucional”, he echado de menos en el desarrollo del texto una mayor investigación sobre las presuntas actividades fraudulentas del campechano “Juancar”.

Para terminar, una pequeña crítica a la estructura de la edición, como siempre, soy partidario de poner las notas a pie de página y no en un glosario al final. Entiendo que haya lectores que prefieran leer el texto sin la fastidiosa necesidad de pararse en cada nota, pero para los que nos gusta revisar hasta la última nota, parar de leer para ir al final del libro a buscar la nota correspondiente a veces resulta frustrante.

El fregadero