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El western anda de capa caída. Salvo un inesperado renacimiento en los años noventa, con la excepcional «Sin perdón» de Clint Eastwood como punta de lanza, Hollywood le ha dado la espalda a las películas ambientadas en el Viejo Oeste. Es un género bastante ignorado en el siglo XXI, pero hace varias décadas era el centro de gravedad del séptimo arte y en este marco vieron la luz algunas obras maestras del cine que hoy siguen siendo reconocidas como tales, y también otras películas excelentes que es bueno reivindicar. «El último tren de Gun Hill» de John Sturges es una de ellas.

Protagonizada por Kirk Douglas, Anthony Quinn, Brad Dexter, Brian Hutton, Carolyn Jones y Earl Holliman, entre otros, «El último tren de Gun Hill» («Last train from Gun Hill«) nos contaba como el sheriff Matt Morgan, que es el garante de la ley y el orden en una pequeña localidad del Far West, está buscando al asesino de su mujer, una india. Tras una minuciosa investigación, Matt descubre que el hombre que busca es el hijo de Craig Belden, un viejo amigo, y ahora un poderoso terrateniente de la localidad de Gun Hill, que está dispuesto a cualquier cosa para protegerle. A partir de este momento el sheriff deberá luchar en solitario en un entorno totalmente hostil para obtener su venganza. Una historia que sería digna de una tragedia griega.

El director de «El último tren de Gun Hill» es John Sturges, uno de los mejores autores de westerns al que la historia del séptimo arte ha infravalorado demasiado. Cuando se habla de grandes directores su nombre nunca se menciona. Si, tal y como dicen los entendidos, un director de cine no alcanza la categoría de genio si no ha dirigido, al menos, cinco obras maestras, Sturges las tiene: «Conspiración de silencio«, «Duelo de titanes«, «El último tren de Gun Hill«, «Los siete magníficos» y «La gran evasión«. Y tres de ellas son westerns.

El western es un género esencial en la historia del cine pero, curiosamente, la historia de la humanidad solamente reseva un rincón pequeño, corto en el tiempo y diminuto en el espacio, a la conquista de los territorios inexplorados o indómitos al oeste del subcontinente norteamericano por parte de los colonos europeos independizados. Territorios sin ley, sin civilizar, donde mandaba el revólver, la ley del más fuerte, y el honor y la venganza eran mucho más que simples palabras. Como en «El último tren de Gun Hill«.

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