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El western es un género que merece un capítulo aparte en la historia del cine. Curiosamente, por el contrario, la historia de la humanidad solamente reserva un rincón pequeño, corto en el tiempo y diminuto en el espacio, a la conquista de los territorios inexplorados o indómitos al oeste del subcontinente norteamericano por parte de los colonos europeos independizados. El Viejo Oeste en concreto (popularmente conocido como el Old West, el Wild West, el Far West o incluso The Frontier) hace referencia a los hechos históricos (conquista, expansión, colonización o invasión, según quién cuente la historia) que tuvieron lugar entre el siglo XIX y principios del siglo XX en la costa del Pacífico de los EE.UU.

Volviendo al western cinematográfico, en el capítulo correspondiente a este género hay uno exclusivo para el director Sergio Leone. Nacido en Roma en 1929, hijo de un director de cine y de una actriz, Sergio Leone revolucionó el western con un puñado de títulos legendarios con un estilo propio que marcó tendencia, con el polvo y la violencia descarnada como sellos de identidad. Su irrupción en el género, tras un paso olvidable por el peplum («El coloso de Rodas»), fue espectacular. «Por un puñado de dólares» (1964) fue un inesperado éxito de crítica y de público con el que aposentó las bases de su estilo, el llamado ‘spaghetti western‘, que puliría hasta la excelencia en los dos episodios siguientes de la llamada Trilogía de Dólar: «La muerte tenía un precio» (1965) y «El Bueno, el Feo y el Malo» (1966). Las tres están protagonizadas por Clint Eastwood. Y en las tres películas llevó el mismo poncho… y nunca llegó a lavarse.

El éxito de «Por un puñado de dólares» fue inesperado, sí. Pilló a todo el mundo desprevenido. A Sergio Leone, que era un director desconocido con únicamente un título en su filmografía. A Clint Eastwood, un actor desconocido que fue contratado solamente porque cobraba muy poco. A Gian Maria Volonté, el villano de la función, que incluso figuraba acreditado como John Wells. Y también al genial compositor Ennio Morricone, que todavía no había tenido oportunidad de dar forma a una banda sonora como él deseaba.

Protagonizada por Clint Eastwood, Gian Maria Volonté, José Calvo, Margarita Lozano, Marianne Koch y Wolfgang Lukschy, entre otros, «Por un puñado de dólares» («Per un pugno di dollari«), una coproducción cinematográfica italo-hispano-germana rodada en Almería y Hoyo de Manzanares, en la provincia de Madrid, nos contaba la historia de Joe, un cowboy solitario que llega al pueblo fronterizo de San Miguel, donde dos familias se disputan el poder, y entra al servicio de una de ellas. Una noche, es testigo del intercambio de oro por armas, y como la familia para la que trabaja roban y matan a todos ellos, haciendo creer a todo el mundo que ha sido un asalto.

«Por un puñado de dólares» estrenó primero en Roma, el 12 de septiembre de 1964, y a España llegó casi medio año después. Tardó mucho más en llegar a los EE.UU.: se estrenó en los cines el 18 de enero de 1967. En Japón y Corea los derechos de distribución eran propiedad de Akira Kurosawa, que denunció a Leone acusandolo de plagiar su «Yojimbo» y ganó el juicio. El propio Kurosawa afirmó tiempo que ganó mucho más dinero con «Por un puñado de dólares» que con «Yojimbo».

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