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Criticar el cine español es fácil. Hablar mal en público de alguna película española no está mal visto. Y eso es injusto por muchos motivos, pero el principal es que impulsar un proyecto audiovisual en este país, escribir el guion, reunir los recursos económicos y organizar el rodaje son trabajos que pueden llevar años y un buen montón de esfuerzo. Además el cine español está prejuzgado, etiquetado y estigmatizado, y hay una opinión generalizada condescendiente y conformista. Pese a todo eso, muchos cambiarán de opinión si se les ofrece una selección de títulos ‘diferentes’, que les demuestre que hay productos distintos que pueden sorprender incluso a los más reticentes. En esta lista no podría faltar ni «El verdugo«, ni «Amanece que no es poco«, ni «Chico & Rita«,… ni la excepcional e injustamente infravalorada «El milagro de P. Tinto«.

Escrita por Guillermo Fesser (del dúo Gomaespuma, con Juan Luis Cano) y Javier Fesser, y dirigida por Javier Fesser en la que era su opera prima, la comedia absurda y surrealista «El milagro de P. Tinto» nos contaba como desde su más tierna infancia, el niño P. Tinto quiere ser padre de familia numerosa. A partir de entonces sueña con un montón de hijos que crezcan a su alrededor sanos y fuertes. Muchos años después, ya ancianos, P. Tinto y su esposa Olivia, ciega y avariciosa, forman un solitario hogar en un aislado valle donde las novedades son más bien escasas, mientras aún esperan ilusionados la llegada de los hijos. Un día aparece Pancho José, recién fugado de un manicomio, y dos marcianos, y los tres se convierten en los hijos que los Tinto nunca tuvieron y que siempre desearon.

«El milagro de P. Tinto» destaca todavía por su cuidado diseño de producción, sus sorprendentes efectos especiales por los que recibió el Premio Goya, una banda sonora llena de temas de los años cincuenta (inolvidable la versión de «A lo loco» cantada por los añorados Celia Cruz y Pau Donés) y ese excelente (y singular) reparto encabezado por Luis Ciges, Silvia Casanova, Pablo Pinedo, Pepe Viyuela, Janusz Ziemniak, Eduardo Gómez, Javier Aller o Emilio Gavira. En resumen, «El milagro de P. Tinto» merecería ser considerada una de las grandes ‘películas de culto’ del cine español de los últimos treinta años y en ella encontraremos cosas de «Amanece que no es poco», el sentido del humor de los Monty Phython, el cine de Terry Gilliam, Luis García Berlanga o los franceses Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, el slapstick, de los cómics de Mortadelo y Filemón y los cortometrajes del Coyote y el Correcaminos. Y las bombonas de butano. Sí, aunque suene raro, las bombonas suelen están presentes, de una forma u otra, en los rodajes de Javier Fesser.

Hay que recordar que el madrileño Javier Fesser también es el responsable de uno de los cortos más divertidos, imprevisibles, absurdos, alocados y surrealistas de la historia del cine, «El secdleto de la tlompeta«, que ganó numerosos premios y sirvió de antesala a este «El milagro de P. Tinto«.

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