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Se suele decir que es mucho más fácil hacer llorar que hacer reír, y que si dibujar una sonrisa en el espectador puede ser compicado arrancarle una carcajada es una tarea descomunal, reservada solamente para unos pocos elegidos.

A todos nos hacen reir cosas diferentes y, por esa razón, hay tantos géneros distintos de humor como de sentido del humor. Hay comedias que todo el mundo puede ver, puesto que no contienen ninguna referencia sexual o políticamente incorrecta, mientras que otros son justamente lo contrario, y en ambos casos hay espectadores a los que conseguirás arrancar una carcajada con tu ocurrencia… o una reacción airada de un espectador ofendido. Hay humor absurdo, blanco, negro, inglés, slapstick, deadpan, grotesco, satírico, sarcástico, irónico, soez, verde, costumbrista, paródico, pasivoagresivo, autodestructivo,… y no todos reaccionamos de la misma manera a todos los géneros de humor.

El cine de los hermanos Peter y Bobby Farrelly, por ejemplo, tiene identidad propia. Algunos los coronaron como reyes del humor soez gracias a “Dos tontos muy tontos“, “Yo, yo mismo e Irene“, “Amor ciego” o “Algo pasa con Mary“, mientras que para otros son, simplemente, sinónimo del mal gusto. Pero no se puede negar que hay espacio para su propuesta y muchos espectadores dispuestos a pagar una entrada de cine para que los Farrelly les enseñen su humor sin límites, incluso a costa de minusválidos físicos y mentales o las mujeres gordas. Para Mike Myers, por ejemplo, no hay humor sucio sino mentes retorcidas. “Un chiste es tan grosero como el espectador quiere que sea“, afirmó en una entrevista. Estamos totalmente de acuerdo con su reflexión.

Protagonizada por Cameron Diaz, Ben Stiller, Matt Dillon, Chris Elliott, Jeffrey Tambor y Keith David, entre otros, “Algo pasa con Mary” (“There’s something about Mary“) nos contó como la bellísima Mary Jensen era el sueño de absolutamente todos los chicos del instituto. El torpe, fracasado, perdedor y angustiado Ted Stoehman se atrevía a pedirle ser su pareja en el baile de graduación, pero un desgraciado accidente con la cremallera de su pantalón hizo que todo saliera mal, y la noche soñada se convirtió en una pesadilla. Ted quedó marcado para el resto de su vida por un sentimiento de ansiedad tan fuerte que hace que sus muchos psiquiatras salgan huyendo de la consulta. Trece años después Ted sigue sin olvidar a Mary, y decide contratar al detective privado Pat Healy para que descubra su paradero y comprobar si podría recuperarla. Pero con lo que no cuenta es con que el detective también caerá rendido a los encantos de Mary, como la mayor parte de los hombres que la rodean, entre los que se encuentran Dom, Tucker y Duffy, los mejores amigos de Ted.

Han pasado veinticinco años desde el estreno de la obscena, escatológica, desagradable y divertidísima “Algo pasa con Mary“, y estoy convencido que ningún espectador ha olvidado la escena del peinado de Mary con un gel fijador bastante “peculiar“. Fue la comedia más taquillera del 1998 en los EE.UU., la cuarta película más taquillera del año, y eso es todo un mérito para una comedia no apta para menores de 17 años y que muchos tacharon de soez.

El humor es una de las herramientas más poderosas que existen en el mundo. Arrancar una sonrisa, y ya no digo una carcajada, es un esfuerzo enorme para los artistas que se dedican al noble arte de la comedia, sea escrito, representado en una pantalla de cine o un escenario, o dibujado. Mi sincera devoción por estos creadores de felicidad.

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