Tomando como base el guión de la maravillosa película de Guillermo del Toro del año 2006, galardonada con tres Oscars y siete Goyas, y con nuevo material añadido en forma de interludios que amplía la historia original del cineasta mejicano, la escritora alemana Cornelia Funke nos permitirá viajar de nuevo hasta los misteriosos bosques gallegos de la posguerra, donde la pequeña Ofelia deberá elegir entre la desgraciada vida de los hombres o la felicidad como princesa inmortal de los reinos subterráneos.

En un reino subterráneo, donde no existían las mentiras ni el dolor, una princesa soñaba con los humanos. Un día escapó a nuestro mundo, el sol borró sus recuerdos y la princesa murió, pero su espíritu era inmortal. El rey no se daría por vencido: tenía la esperanza de que su hija regresara a casa algún día. En otro cuerpo. En otro tiempo. Quizás en otro lugar. Esperaría… hasta su último aliento, hasta el final de los tiempos…

Es indispensable empezar esta reseña con las palabras de Cornelia Funke al final del libro: «Todos conocemos libros que se convierten en películas, en las que a menudo las imágenes en la pantalla nos decepcionan porque no son capaces de reproducir las que nos habíamos hecho en nuestras cabezas. Pero ¿qué pasaría si se pidiera a un escritor que llevara a cabo justo el proceso contrario y convirtiera en palabras nuestra película favorita?» Una reflexión interesante, aunque quizás la señora Funke desconozca que hay una gran cantidad de escritores grises cuya obra, en ocasiones prolífica, incluye adaptaciones literarias por encargo de películas, habitualmente blockbusters. Novelizar una película es un encargo que no suele ser ni popular ni agradecido, no tiene apenas reconocimiento y suele cargar con el estigma de obra menor, y cuya única finalidad es comercial, para explotar el éxito de una película y hacer el título aún más rentable. De hecho las novelizaciones son productos de consumo rápido, lecturas de verano para los que ya han visto la película, fáciles de leer aunque nada sencillas de escribir si hacemos caso a lo que cuentan sus autores. «Si coges un libro como ‘Matar a un ruiseñor’ y le quitas tres cuartas partes, ganas un Oscar al mejor guion adaptado. Pero si coges un guión, y lo enriqueces con tres cuartas partes originales, que es algo mucho, mucho más complicado, parece que has hecho una obra menor» decía Alan Dean Foster, un veterano de este tipo de novelas.
Y para desmentir el carácter puramente mercenario del género, los escritores de novelizaciones mencionan «Los cuatrocientos golpes» de François Truffaut, cuya novelización apareció al mercado poco después que la película, en 1959, pero que no adaptaba la película sino el guión cinematográfico, también «El tercer hombre» de Graham Greene que escribió tanto el guión como su versión novelada, o recuerdan que Arthur C. Clarke, escribió la novela «2001: Una odisea del espacio» mientras trabajaba junto a Stanley Kubrick en la creación del guión de la película que adaptaba su relato breve «El Centinela». Sí, hay excepciones, pero también hay aberraciones: «Los Miserables» de Victor Hugo fue reescrita en 1998 por Leonore Fleischer, tomando como referencia el guión del film de Bille August.
La polémica entre la literatura, concebida como un arte, y el cine, calificado de espectáculo, es larga. Y el debate no se ha cerrado, ni se cerrará, pero en nuestra opinión, si bien son dos medios distintos, ésto no los hace incompatibles sinó complementarios. La novelización de una película puede parecer algo extraño, casi antinatural, pero si uno lo piensa fríamente tampoco tiene tanta diferencia con adaptar una novela a la gran pantalla. De hecho, para convertir una novela en una película el guionista, y el director, se ven obligados a cortar, recortar y amoldar la obra original (con hacha o bisturí, según la sensibilidad del autor) para encajarla en 180 minutos de celuloide mientras que para hacer el camino contrario el escritor debe limitarse a describir con más o menos precisión la película y desarrollar un poco el guión. Dicho ésto…

Esta adaptación literaria de «El Laberinto del Fauno» no es una obra a cuatro manos, como pudiese parecer, sinó la primera obra de la escritora Cornelia Funke en inglés, tomando como referencia la premiada y aplaudida película de Guillermo del Toro.
Guillermo del Toro tiene a sus espaldas una filmografía apasionante que ha ido creciendo progresivamente, distinguiéndose siempre por su buen hacer con el cine fantástico. Gusten más o menos sus películas, todas tenían algo que las rescataba de la mediocridad, y por eso había mantenido una esperanza latente en sus seguidores, la ilusión de que su siguiente película fuera la que le proporcionara el reconocimiento y el salto de calidad que todos intuíamos que tarde o temprano iba a lograr. Y eso lo alcanzó, sin duda, con «El laberinto del Fauno» y «La forma del agua«. Por su parte, la escritora alemana afincada en California Cornelia Funke, responsable de la trilogía literaria de «Mundo de Tinta» y la serie «Reckless» no es una autora de obras por encargo al uso, pues muchos la consideran la reina de la literatura fantástica juvenil, ha escrito más de cuarenta libros, puede presumir de millones de ejemplares vendidos, varios guiones de televisión y de una adaptación cinematográfica de su novela más popular (la olvidable «Corazón de Tinta«, dirigida por Ian Softley e interpretada por Brendan Fraser).
No es esta la primera colaboración entre ambos, pues en 2010 coescribieron un guión basado en un corto del español Rodrigo de Blaas, pero Dreamworks no lo ha rodado y no parece que vaya a hacerlo.
Juntos, Funke y Del Toro nos regalan un billete para viajar de nuevo a 1944, a los bosques milenarios de Galicia, donde la joven Ofelia y su madre enferma llegan al viejo molino donde les espera el nuevo esposo de su madre, un vil oficial del ejército español que intenta sofocar un levantamiento guerrillero. Mientras explora un antiguo y misterioso laberinto, Ofelia se encontrará con un fauno, quien le desvelará que ella es una legendaria princesa perdida y que debe completar tres tareas peligrosas para reclamar su lugar en el reino subterráneo y la inmortalidad.

Este subgénero, el de novelas basadas en películas, está gozando una salud aparentemente inexplicable en el siglo XXI. Tenía cierto sentido en los años setenta y ochenta, sin video doméstico, cuando la novelización de la película servía para que el espectador encandilado reviviera las escenas más entrañables de una película pero, en plena época de YouTube y Blu-Rays, ¿qué lógica tiene? Las ventas millonarias asociadas a franquicias como «La Guerra de las Galaxias«, «Alien» o «En busca del arca perdida» de antaño no parece que pueda tener continuidad hoy pero, aunque la cantidad de títulos ha menguado, el género sobrevive. ¿Quizás mucho lector despistado y poco informado se compre el libro pensando que se trata de una novela original en la que se basó Guillermo del Toro para dar forma a su película? Podría ser, pues la edición de Alfaguara no se esfuerza mucho por aclararlo. Aún así, como la vaca rumía y mastica dos veces la misma hierba, el lector de la novelización de «El Laberinto del Fauno» de Cornleia Funke no va a descubrir nada nuevo, ninguna sorpresa, nada inesperado que no haya visto antes en la película sino que se limitará a saborear otra vez la misma historia, con unos pocos añadidos en forma de interludios sin perder la estructura original. Pero eso es todo un elogio, pues la película de Guillermo del Toro es una de las cimas de su filmografía y una de las mejores películas del siglo XXI, en la que realidad y fantasía caminan abrazadas en un delicado equilibrio, en forma de un cuento de hadas para adultos.

El laberinto del Fauno.
Autores: Guillermo del Toro y Cornelia Funke
Fecha de publicación: Julio de 2019
ISBN: 9788420451862
Formato: 15,1×21,4cm. Tapa blanda con solapas
Páginas: 400
Precio: 19,95 euros