Canfranc fue un lugar de escape para todos aquellos que huían de la Alemania nazi, una ambientación que Xabier Gutiérrez utiliza en su libro El juego de la muerte.
El juego de la muerte
Autor: Xabier Gutiérrez
Editorial: Libros Cúpula
ISBN: 9788448043308
Número de páginas: 512
Encuadernación: Tapa blanda
Plaza de edición: Barcelona
Precio: 20,90 €
En el invierno de 1943, una joven judía llamada Amira busca refugio en la estación ferroviaria de Canfranc para escapar de los nazis. Allí conoce a Emeterio Gascón, un miembro de la resistencia quien le ofrece ayuda y un plan para sacarla del país. Sin embargo, un oficial nazi sospecha que Emeterio está ocultando algo y se inicia una persecución. A medida que avanza la trama, se desentraña una compleja red de secretos y relaciones que se extienden desde la época de la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad.
Simultáneamente, en la actualidad, un nuevo programa de realidad virtual permite a los personajes adentrarse en el pasado y vivir experiencias históricas con todos los sentidos. El programa es tan avanzado que consigue transmitir hasta olores y sabores relacionados con las imágenes que aparecen a través de las gafas, lo que lleva a los personajes a situaciones límite mientras se suceden asesinatos y los secretos van saliendo a la luz.
El juego de la muerte se adentra de lleno en el más puro sentido de la supervivencia, la memoria y la identidad, y nos transporta a una época en guerra en la que la miseria y las penurias diarias eran una constante en la vida cotidiana.
Canfranc Estación, la localidad del Pirineo aragonés que se convirtió en el único territorio del estado español donde ondeó, con toda la legalidad, la bandera nazi durante la II GM. Frontera de entrada y salida con el vecino francés, la magnífica estación de Canfranc se convirtió en la base para transportar los minerales necesarios para construir el armamento del III Reich; era el crédito que tenía que pagar Franco por el apoyo nazi en la Guerra Civil. Pero también era puerta de entrada; de judíos que huían de la barbarie nazi y de las más de 80 toneladas de oro que los nazis expoliaron a sus víctimas judías. Unas 12 toneladas se quedaron en España, como pago al régimen franquista.
Oro, minerales, espías, judíos huidos, redes de evasión…Canfranc Estación es un marco idóneo para cualquier trama novelesca, aunque seguramente no se acercarán a la realidad.
Xabier Gutiérrez, de la mano de Planeta, se introduce en la historia de Canfranc para desarrollar su trama. La novela de Xabier salta entre el presente y la II GM, 1943. La trama de El juego de la muerte situada en la II GM nos recuerda a novelas como Volver a Canfranc, siendo la novedad la parte que transcurre en la actualidad. Una serie de científicos trabaja en un increíble y novedoso proyecto en el Laboratorio Subterráneo de Canfranc. Por sorprendente que parezca, han desarrollado un programa que permite ver el pasado, en una realidad paralela, con todo el realismo posible. Un asesinato en el Canfranc actual, pero relacionado con la realidad virtual de 1943, pondrá en evidencia todo el proyecto.
La idea en sí me ha parecido muy original, Xabier juega con distintos saltos temporales para enlazar y desarrollar la trama, que en algunos momentos se hace un poco compleja y difícil de hilvanar. El mayor acierto es recrear Canfranc y sus alrededores; el autor demuestra conocer bastante a fondo el valle. Siendo Xabier cocinero, con un increíble curriculum, y viendo sus obras anteriores, no podían faltar comidas, olores y sensaciones. Los olores empapan la práctica totalidad de las páginas, aunque quizá llega a ser demasiado tanto descripción culinaria y olfativa.
La novela me ha gustado, pero he echado un poco de menos que Xavier se adentrase más en las redes de evasión que cruzaban el Pirineo, siendo la más conocida la del anarquista oscense Paco Ponzán. Y quizá que desarrollase un poco más la parte histórica y un poco menos la actual, que se hace un poco enrevesada; asesinatos, accidentes, mitología nazi, relaciones amorosas, engaños y celos…Hay partes que, para mi gusto, no añaden nada a la trama, como lo relacionado con las muertes de las niñas, sino que la complican.
En cuanto a la edición, y lo dice una persona muy dada a los errores ortográficas, hay que recordar que los topónimos van en mayúsculas; el Pico del Águila, Monte Tobazo y la Zapatilla de Candanchú. Y el utilizar un tipo de letra distinto para diferenciar la trama que transcurre en 1943 de la actual es totalmente innecesario y no ayuda al lector y a la lectora, sino que afea la edición.











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal