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Los libros de historia cuentan que el prisionero 64389000, el llamado hombre de la máscara de hierro, fue un misterioso personaje francés de los siglos XVII-XVIII, que fue encarcelado por razones desconocidas en la prisión de la Bastilla y su rostro fue cubierto con una máscara. Su verdadero nombre y las razones por las cuales había sido encerrado eran secretas y nunca se supo quién era en realidad ni que había hecho. El escritor y filósofo Voltaire, cuando estuvo encerrado en la Bastilla (once meses, entre mayo de 1717 y abril de 1718), escuchó historias de presos más antiguos que hablaban de ese misterioso hombre de la máscara de hierro pero fue Alejandro Dumas, conocido por sus obras épicas como «Los Tres Mosqueteros» y «El conde de Montecristo«, que nos contaría su versión de la historia en la novela «El vizconde de Bragelonne«: el hombre de la máscara de hierro era, en realidad, el hermano gemelo de Luis XIV de Francia, que fue encerrado de por vida para que no disputara su derecho al trono.
Una de las películas de aventuras más divertida y entretenida de los años noventa fue la adaptación cinematográfica de la novela de Alejandro Dumas. Un adaptación poco fiel y con numerosos errores históricos, por cierto. Nada nuevo en una producción norteamericana. Era la tercera adaptación a la pantalla grande tras la de 1929 protagonizada por Douglas Fairbanks y la versión dirigida por James Whale en 1939. Aquí los productores pusieron toda la carne en el asador, con un reparto estelar encabezado por Jeremy Irons, John Malkovich y Gerard Depardieu como los tres mosqueteros, Gabriel Byrne como D’Artagnan, y un Leonardo DiCaprio recién salido de «Titanic» y con el mundo a sus pies interpretando a dos personajes: el bello, cruel y taimado rey francés y su gemelo encerrado en una lúgubre mazmorra con una máscara de hierro cubriéndole el rostro.
Dirigida por el debutante Randall Wallace, al que el éxito le había llegado como guionista de «Braveheart«, la película «El hombre de la máscara de hierro» («The man with the iron mask«) nos contaba como, en el año 1638, la reina Ana de Francia da a luz a un niño que un día será el heredero del trono. Sin embargo, aunque poca gente lo sabe, existía también un hermano gemelo nacido minutos después del primero. Veintidós años después, Luis XIV reina en Francia, pero debido a su disoluta forma de vida y su régimen de terror, el pueblo sufre hambre y miserias. Únicamente los ya maduros D’Artagnan y los Tres Mosqueteros, Athos, Porthos y Aramis, podrán resolver esta injusticia, y para lograrlo intentarán liberar al hermano gemelo del Luis de su encierro en la Bastilla y enseñarle a ser un auténtico rey. El marco elegido para capturar a Luis XIV, y colocar a Phillipe en el trono, será en el baile de máscaras.
Como no podía ser de otra manera, «El hombre de la máscara de hierro» fue un éxito de taquilla, aunque no el superéxito que algunos auguraban: había costado 35 millones de dólares y recaudó más de 180 en todo el mundo. La película recaudó 17 millones de dólares en su fin de semana de estreno, quedando en segundo lugar detrás de «Titanic«… protagonizada por Leonardo DiCaprio.
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja