Hoy toca hablar de un tomo de casi 900 páginas que contiene una etapa irrepetible de la era moderna de los cómics Marvel, «Los Cuatro Fantásticos de Waid y Wieringo«, toda una declaración de amor al cómic que inauguró la Casa de las Ideas. Una puerta de entrada para aquellos que quieran acercarse a estos personajes a raíz de la película de Marvel Studios «Los 4 Fantásticos«, en los mejores cines.
Una de las mejores etapas de Los 4 Fantásticos jamás concebidas. A comienzos del siglo XXI, Mark Waid y Mike Wieringo consiguieron invocar las esencias de La Primera Familia a lo largo de tres largos y fructíferos años. Ecuaciones vivientes! Bichos gigantes! Johnny Storm, presidente de empresa! Moléculas inestables explosivas! El secreto detrás de la Banda de la Calle Yancy! Y, sobre todo, el plan del Doctor Muerte que te helará la sangre. Victor Von Muerte empuja a Los 4 Fantásticos más allá de los límites, y sus acciones conllevarán la muerte de uno de ellos y un increíble viaje a la búsqueda del creador mismo de todo. Un pequeño hombre con un modesto lápiz! Ha llegado la hora de que descubras por qué este cuarteto es fantástico. Por Mark Waid y Mike Wieringo con Karl Kesel, Mark Buckingham, Casey Jones, Howard Porter, Paul Smith y Paco Medina.
En una época en la que Marvel Comics apostaba por redefinir sus franquicias desde un enfoque más humano y accesible, la etapa de «Los 4 Fantásticos» escrita por Mark Waid y dibujada por Mike Wieringo supuso algo más que una revitalización: fue una declaración de amor al espíritu original de La Primera Familia, tamizada por la sensibilidad emocional y narrativa de principios del siglo XXI. Publicada entre 2002 y 2005, y recopilada ahora en un espectacular Omnibus de casi novecientas páginas recomendado para lectores con buenos bíceps, esta etapa no solo resiste el paso del tiempo, sino que, con la perspectiva adecuada, se eleva como una de las más sinceras, vibrantes y emocionalmente resonantes de la historia del grupo.
Waid entendió desde el principio que la clave del éxito de los 4 Fantásticos no estaba en su pirotecnia cósmica, sino en su humanidad. Aquí no hay tramas retorcidas o reinterpretaciones radicales; lo que hay es una devoción absoluta por el corazón de estos personajes, por el espíritu de aventura y la dinámica familiar que Stan Lee y Jack Kirby moldearon en los años sesenta. Desde el primer número de su etapa, Mark Waid devuelve a Reed, Sue, Johnny y Ben esa mezcla perfecta de asombro, tensión emocional y humor. No es casual que el primer arco de la serie tenga a Johnny Storm como protagonista inesperado: su inmadurez, su deseo de reconocimiento, y su conversión posterior en un personaje más completo (sin renunciar nunca a su energía juvenil) funciona como un manifiesto del enfoque del guionista. Aquí todos evolucionan, pero sin perder su esencia.
Uno de los mayores logros de esta etapa es que cada miembro del cuarteto atraviesa un arco narrativo sólido. Ben Grimm, tan querido como trágico, enfrenta aquí su condición con una madurez dolorosa, incluso cuando salva el mundo mientras la prensa lo llama monstruo. Sue, aunque algo relegada en la segunda mitad del recorrido, representa una constante emocional: firme, protectora, muchas veces la única adulta de la habitación. Johnny, como ya se ha dicho, tiene algunos de los momentos más inspirados, especialmente en su papel como heraldo de Galactus en los últimos números y como empresario inesperado. Y Reed… Reed es complejo. Waid no lo suaviza. Al contrario, lo fuerza a enfrentar sus errores, sus dilemas éticos y su desconexión emocional. No siempre es fácil empatizar con él, pero precisamente por eso es tan humana su representación. A veces da miedo y está a punto de parecerse al del Universo Ultimate… Pero es Reed y así debe ser tratado el personaje.
De todas las tramas incluidas en el tomo, hay dos que definen claramente el tono y la ambición emocional del conjunto. La primera es «Impensable«, desde el #68 USA, la historia en la que el Doctor Muerte abandona la ciencia y se entrega a la magia demoníaca con consecuencias devastadoras. No solo hiere física y emocionalmente al equipo; también saca lo peor de Reed Richards, quien responde con una ira que lo empuja a tomar decisiones cuestionables. El arco siguiente, «Acción de autoridad«, desde 503 USA (la serie recuperó su numeración clásica) con los 4F tomando el control de Latveria, es quizás el punto más divisivo del tomo: una historia ambiciosa, cargada de política, con un Reed oscurecido por la culpa. Algunos lectores han criticado este tramo por romper el ritmo aventurero del resto de la serie, pero visto con distancia, funciona como una exploración de los límites del liderazgo, de cómo el trauma y la venganza pueden nublar incluso a los más racionales.
La segunda gran historia que marca el tono del volumen es «El más allá«, una exploración de la muerte y la trascendencia con una sensibilidad absolutamente conmovedora. El momento en el que los personajes llegan al más allá y se encuentran con “Dios”, representado como Jack Kirby, no es solo una genialidad metatextual; es una carta de amor a la historia del medio. En una industria plagada de resurrecciones sin peso, este pasaje se siente auténtico, casi espiritual. Es en este punto donde la obra trasciende sus orígenes de superhéroes para hablar de pérdida, legado y creación.
De aquí al final del tomo tenemos otros arcos más breves y menos intensos, como «Instinto arácnido«, del que no hace falta decir quién es el invitado. El cruce con «Vengadores desunidos» viene a romper un poco con la unidad de las historias, pese a regresar Wieringo a los lápices, con Kesel en el entintado. Sí se puede considerar un arco ambicioso «Tormenta intermitente«, con el enésimo regreso de Galactus, que viene a la Tierra a reclamar que Sue sea su heraldo, aunque la cosa no será como esperaba. Son cuatro partes que conducen a la despedida de Waid y Wieringo de esta serie, con una traca final llena de diversión, que deja un sabor dulce. Habría un par de números para cerrar el volumen que serían más bien relleno y no se incluyen en el tomo, que se cierra en el 524. Luego llegarían Stracinsky y McKone, pero esa ya es otra historia.
Mike Wieringo merece un capítulo aparte. Su estilo, a medio camino entre el cartoon moderno y el clasicismo narrativo, da a la serie una energía propia. Sus trazos redondeados, su dominio de las expresiones faciales y la forma en que maneja la acción lo convierten en el socio ideal para Mark Waid. Aunque algunos puristas puedan encontrar caricaturescas sus proporciones, su talento está fuera de toda duda. El dibujante no solo dibuja a los personajes; los entiende. Y en un mundo donde la espectacularidad a veces devora la claridad narrativa, su trabajo es un regalo. La química entre ambos creadores es palpable, y su visión conjunta del universo Marvel destila cariño, humor y una mirada luminosa que no excluye el dolor ni la duda. Mike Wieringo nos dejó en 2007 y muchos echamos de menos su arte. Hay que mencionar al resto de dibujantes: Mark Buckingham, Casey Jones, Howard Porter, Paul Smith y Paco Medina. Todos cumplen y realizan un buen trabajo, no tan brillante como el del titular, hay que decir.
La edición en formato Omnibus de «Los Cuatro Fantásticos de Waid y Wieringo» en formato limitado publicada por Panini Cómics permite recuperar todo este material en un formato idóneo: gran tamaño, cartoné con sobrecubierta, portadas incluidas, hasta 46 páginas de extras (galería de portadas; bocetos; escenas eliminadas; diseños; proceso; tomas falsas; las parodias de Hembeck; intercambio de e-mails entre Mark Waid y Tom Breevort; notas y comentarios… Casi nada), y un diseño cuidado. Para quienes se acercan por primera vez a la obra, el tomo es una puerta perfecta; para los que ya la leyeron (salió publicada en grapa y en tomos con los diferentes arcos), una forma de redescubrirla con la reverencia que merece. Es fácil entender por qué tantas listas de «las mejores etapas de los 4F» sitúan a esta entre las más celebradas: no porque reinvente la fórmula, sino porque la ejecuta con una claridad de propósito envidiable.
La mayor virtud de esta etapa es, quizás, su capacidad de ser muchas cosas a la vez: una carta de amor al cómic clásico, una serie familiar tierna y caótica, una aventura cósmica con ciencia loca, una reflexión sobre la identidad y el poder. Todo eso sin dejar de ser, ante todo, divertida. En un mercado editorial que a menudo oscila entre el cinismo o la excesiva solemnidad, esta serie recuerda que la maravilla y la emoción sincera no están reñidas con la madurez.
No todas las decisiones narrativas funcionarán por igual para todos los lectores. Hay momentos en los que la historia se enreda o se ensombrece más de lo necesario. Hay personajes que merecían más atención (Sue, en particular, queda algo desdibujada en el último tercio). Pero son detalles menores en el conjunto de una obra que sigue brillando dos décadas después. Y si a eso sumamos el triste hecho de que Mike Wieringo fallecería apenas unos años después de finalizar la etapa, lo que queda es también una especie de testamento artístico. Un recordatorio de lo que puede lograr el cómic cuando une talento, emoción y respeto por su propia historia.
Si has visto la película y quieres disfrutar de una serie accesible de estos personajes, ve a por este tomo.
Los Cuatro Fantásticos de Waid y Wieringo (Marvel Omnibus)
Autores: Mark Waid, Mike Wieringo y otros
Edición original: Fantastic Four #60-67, 500-524
Fecha de publicación: Abril de 2025
ISBN: 978-8410497122
Formato: 17x26cm. Tapa dura. Color.
Páginas: 896
Precio: 75,00 euros











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