Este fin de semana he aprovechado para ponerme al día con el Batman de Tom King y Mikel Janin, lo cierto es que comencé la grapa de ECC Cómics pero al ver la aparición de Gotham y Gotham Girl, bueno, en realidad al ver como Batman cabalgaba un avión, haciendo caso omiso de turbulencias e inercia es cuando me retiré del título.

Sí, en el primer número, pero no me diréis que no es una fantasmada de proporciones épicas. Siempre he odiado ver que hay héroes (cof, Lobezno cof) que tienen bula para que sus autores hagan con ellos lo que quieran, ejemplos hay a miles, Lobezno pasó de no sobrepasar el metro y medio a rozar los dos metros, a ser el más chulo y molón de todos (incluso cuando traicionó a la Patrulla-X junto a los Vengadores) y con Batman siempre ha sucedido lo mismo: lo ve todo, lo sabe todo y lo puede hacer todo. Hasta que llegaron King y Janin y decidieron trabajar en que Batman hiciese algo que no había hecho nunca: MADURAR.

Así es, si tuviese que definir de alguna manera lo que Tom King ha venido haciendo en Batman lo llamaría hacer madurar al personaje de una puñetera vez. Y eso es lo que vamos viendo en esta etapa, cómo Bruce Wayne se ve incapaz de dejar a un lado sus sentimientos por Selyna Kyle y cómo va a darlo TODO para conseguir salvarla de la condena de muerte que le espera y después demostrar que Catwoman no es responsable del asesinato de 237 personas. Y cuando digo “todo” es porque estará dispuesto a enfrentarse a cualquiera. Pero sobre todo para empezar una nueva vida junto a ella, una nueva vida como marido y mujer.

Ahí está, es este casamiento el que da sentido a la etapa de King (y Janin) en Batman, los enfrentamientos con Talia Al’Ghul, Bane, Joker y Acertijo (en el pasado), etc, TODO gira en torno a la futura boda de Batman. A fin de cuentas, Batman ya tiene una familia, ¿por qué no iba a tener una esposa? ¿Una figura materna para su disfuncional familia? Y desde luego Catwoman cumple los requisitos sobradamente.

Catwoman ha estado presente en la historia de Batman desde muy temprano, lo conoce como NADIE y lo ha amado, y él a ella, durante años. ¿No es hora de que den un paso adelante? ¿No es hora de madurar? Pues sí, ¡maldita sea! Por fin vamos a ver madurar a un héroe. Y sí, DC hará su agosto con las ventas de la boda, seguramente habrá algún as guardado en la manga (lo veremos a finales de año) pero lo cierto es que el camino está siendo realmente interesante de leer, por lo novedoso y esperado que era.

No he dejado de hablar del Batman de Tom King y Mikel Janin y lo he hecho así porque, francamente, no soporto a David Finch, no me gusta nada su estilo, y sin embargo el trabajo de Mikel Janin que ha sorprendido muchísimo porque a pesar de que me gustó en Liga de la Justicia Oscura y aún más en Grayson pero es que en Batman el navarro lo borda, sus personajes son realmente expresivos, parecen vivos. Y eso, lo siento mucho, es algo con la que las viñetas recargadas de rayitas de David Finch no podrán competir nunca. Es una lástima que después tengamos que asistir al carrusel de dibujantes posteriores a Janin: Michael Lark, Lee Weeks, Joelle Jones, Clay Mann, Travis Moore… con todos mis respetos, no consiguen hacernos olvidar al dibujante navarro.

Como siempre lamento que en ECC Cómics no apuesten por ofrecernos su propia versión de los indispensables “spot on” de la competencia, porque realmente creo que es lo único que les falta para estar a la par con Panini en grapas (eso y acercarse a la edición original).

En definitiva, estoy dispuesto a reconocer que no valoré en su justa medida el Batman de King y Janin, y que, posiblemente, ahora lo valoraría por encima del de Snyder y Capullo. Por cierto, ECC Cómics acaba de anunciar el inicio de la publicación de la etapa de King y Janin en cartone, edición que os recomiendo encarecidamente (ya hablaremos de ella).