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La serie «Dragon Ball«, conocida por estos lares como «Bola de Drac», «Dragoi Bola», «As Bolas Máxicas» o «Bola de Dragón», tuvo su semilla en el manga homónimo escrito e ilustrado por Akira Toriyama para «Shonen Jump» entre 1984 y 1995 que se adaptó como una serie de animación, producida por Toei Animation, con un gran éxito internacional. Los mangas se adoptaron a la pequeña pantalla en 153 episodios de media hora (que se emitieron en Japón de 1986 a 1989) en «Dragon Ball«, 291 episodios de veinte minutos en «Dragon Ball Z» (de 1989 a 1996), y 64 episodios en la serie independiente del manga «Dragon Ball GT«, además de la versión remasterizada «Dragon Ball Kai«, la reciente «Dragon Ball Super«, más de una docena de largometrajes animados y varios especiales televisivos. El manga de «Dragon Ball» ha vendido más de 150 millones de copias solamente en su país de origen, cifra que se extiende hasta los 300 millones si se suman las ventas a nivel mundial.

Era difícil, pero lo consiguieron: en 20th Century Fox cogieron el fenómeno global del anime de Akira Toriyama y lo convirtieron en una de las peores películas de la historia del cine. Incluso Ben Ramsey, el guionista de «Dragon Ball: Evolution«, se vio obligado a pedir disculpas a todos los fans de de la mítica franquicia por la desilusión que les provocó. Sí, la primera película de acción real de «Dragon Ball» fue un estrepitoso fracaso, odiada por los aficionados, despreciada por los espectadores y vilipendiada por los críticos, y está considerada como la mejor adaptación de un anime jamás perpetrada. Pasarán décadas antes de que alguien se atreva a hacer una nueva adaptación de la emblemática obra de Akira Toriyama

Producida por el actor y director Stephen Chow, dirigida por James Wong, y protagonizada por Justin Chatwin, Chow Yun-Fat, Jamie Chung, Park Joon-hyung, Emmy Rossum, Eriko Tamura, Randall Duk Kim y Joon Park, entre otros, «Dragon Ball: Evolution» tiene tantos errores que se hace imposible listarlos todos, empezando por la falta de fidelidad a la obra de Akira Toriyama: un adolescente, blanco y sin nada de carisma para interpretar a Goku, un director que desconocía el manga que iba a adaptar al cine, una visión muy occidental del producto que ignora las particularidades de la cultura japonesa, un presupuesto escaso de 30 millones de dólares, las escenas de acción dan pena,… y no contaron con la aprobación del maestro Toriyama. El mangaka llegó a afirmar que «era una película que no podía llamar Dragon Ball y que no cumplió mis expectativas«.

La sinopsis del film podría encajar en el universo de «Dragon Ball«: como regalo de su dieciocho cumpleaños el revoltoso Goku recibe una misteriosa Bola de Dragón. Sólo existen seis más y se dice que al unir las siete cualquier deseo puede ser concedido a quien las posee. Pero ahí está todo. El punto de partida puede parecer fiel al producto original, pero pronto la cosa toma unos derroteros que dan vergüenza ajena. Ni siquiera el espectacular Kame Hame Ha se salva de la quema.

James Wong no ha vuelto a dirigir ninguna película desde 2009. La carrera de Justin Chatwin y Emmy Rossum tras este fiasco no ha sido demasiado afortunada. Son las consecuencias de haberse involucrado en una de las peores películas de la historia del cine.

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Where to watch Dragon Ball: Evolution