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Injustamente olvidada, vilipendiada en su momento y escondida en el fondo del cajón inferior del armario más oscuro en un almacén perdido de la historia del cine, «El imperio del fuego» («Reign of Fire«) merece ser rescatada aunque solamente sea por sus dragones. ¡Y que dragones! Dirigida por Rob Bowman y protagonizada por Christian Bale, Matthew McConaughey, Izabella Scorupco, Alice Krige y Gerard Butler, entre otros, «El imperio del fuego» nos trasladaba a un futuro distópico en el que nuestro planeta ha sufrido un apocalipsis catastrofico. ¿Un volcán? No. ¿Un meteorito? No. ¿El cambio climático? Tampoco. ¿Una pandemia global? No, no, y no. ¡Dragones, han sido los dragones! Los legendarios monstruos flamígeros han despertado tras milenios dormidos en las entrañas del mundo y ahora dominan la Tierra, reducida a cenizas. Y han arrastrado al hombre a una nueva Edad Media tenebrosa. En este futuro extraño Quinn es el jefe de bomberos de una pequeña localidad londinense, donde intenta proteger a su comunidad de los ataques de los dragones que asolan el planeta desde que, dos décadas atrás y cuando no era más que un niño, él mismo despertara de su letargo a un enorme dragón. En medio del caos llega Denton Van Zan y sus hombres, un caza-dragones norteamericano dispuesto a reclutar voluntarios para terminar con la monstruosa amenaza que asola el planeta. Aunque Quin y Van Zan se enfrentarán al principio en una particular lucha de poder, finalmente se darán cuenta de que sólo una de las especies en lucha puede sobrevivir y que solo si unen sus fuerzas podrán salir vivos de la guerra.

Sí, la premisa argumental de «El imperio del fuego» podría parecer ridícula (sí, seamos honestos, es ridícula), y la verdad es que la crítica y el público le dieron la espalda pese a contar con Christian Bale y Matthew McConaughey como protagonistas. Pero no fue un fracaso: costó 60 millones y recaudó 80. A medio camino entre «Mensajero del futuro«, «Mad Max» y «Eragon«, muchos pasaron de la película y aún hoy muchos pueden descartar un visionado de «El imperio del fuego» sin haberla visto antes pero hay que saber lo que nos ofrece y n o engañarnos: no es una obra maestra, ni siquiera una buena película, pero ofrece entretenimiento sin pedir nada a cambio. Seguramente alguien pensó que, visto el éxito de «El Señor de los Anillos» el año anterior, su propuesta no podía fallar pero lo que hicieron fue explicarse mal. No hay voluntad de prevalecer sinó solamente de hacer pasar un rato al espectador, con una dosis de acción trepidante, muchos fuegos artificiales y la original hibridación de la estética medieval con el imaginario post-apocalíptico. Y disfrutar de Matthew McConaughey como un singular vikingo apocalíptico fumador de puros.

¡Y los dragones! Espectaculares, imponentes y aterradores, los dragones creados por CGI de «El imperio del fuego» son los personajes más destacados de la película. Mucho más que el timorato Quin de Bale o el badass Van Zan de McConaughey. Cuentan que para dar vida a una sola de las criaturas, el equipo de efectos especiales tardó hasta nueve meses. Y visto el resultado, el tiempo empleado mereció la pena.

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