Hay muchas obras de ciencia-ficción que dedican gran parte de su contenido a elucubrar acerca de hipotéticos mundos lejanos, desde su geografía hasta su flora y fauna, imaginando ecosistemas alienígenas que han evolucionado de forma diferente a los de la Tierra. Pandora de “Avatar“, los planetas de “Interestelar“, las formas de vida de los cómics de Leo, Yeisshajar de “Cazadores de savia“,… Algunos con mucha ciencia detrás, y otros todo fantasía.

Arbomundo, un ecosistema vegetal en el que viven distintos clanes repartidos en diferentes ramas, está muriendo… Para salvar su ecosistema, los cazadores de savia inician una peligrosa expedición hacia las lejanas raíces. Uno de ellos es un prisionero de guerra, Pierig, cuyas habilidades de zahorí pueden salvar Arbomundo.

Nos encanta inventarnos palabras para describir cosas. En el caso de las creaciones literarias, los géneros y los subgéneros han sido bautizados a medida que han ido apareciendo, cuando una corriente se ha consolidado más allá de la curiosidad y la excepción, y ha sido necesario asignarles una palabra que la defina como conjunto. El romanticismo, la novela negra, la ciencia-ficción, gótica, y tantos otros. Por ejemplo, en este caso que nos afecta hoy, a la ciencia-ficción ecologista se la llama ‘greenpunk‘. Todavía es un subgénero muy joven, pues no hay muchas obras que sigan el patrón, pero es evidente que va tomando forma con rapidez a causa de la importancia que está tomando la defensa de la naturaleza en nuestra sociedad. El sufijo ‘punk‘ ya aparece en otros movimientos literarios como el steampunk, y sirve para señalar que el movimiento es una respuesta revolucionaria y crítica a la normalidad establecida.

Y dentro del género ‘greenpunk‘ podemos encontrar dos corrientes diferentes: aquellas que cuentan la historia en un futuro en el que la sociedad ya ha colapsado y la naturaleza ha recuperado su lugar en el mundo (“Nausicaä del Valle del Viento” o “El nombre del mundo es Bosque“) o aquellos en los que la naturaleza, casi siempre en planetas lejanos, aún es virgen y fuerte, y debe resistir a la amenaza de la acción humana (“Avatar” y su secuela, “Avatar: El sentido del agua“). El segundo caso es el de Yeisshajar, el planeta de “Cazadores de savia“, el cómic de Alexandre Ristorcelli basado en la novela del prolífico escritor francés Laurent Genefort.

Publicada originalmente en forma de novela como “Chasseurs de sève” por la editorial francesa Fleuve Noir, en el año 1994, y en cómic por Les Humanoïdes Associés en el año 2023, “Cazadores de savia” nos cuenta la historia del zahorí Pierig, que vive en un mundo diferente al nuestro, un planeta lejano en el que el centro del mundo es un monumental árbol, Arbomundo, y en sus ramas viven las diferentes tribus de seres humanos. Un árbol tan gigantesco que contiene un mundo entero. Pero el árbol está muriendo y parece que sólo Pierig, que tiene la habilidad de comprender y utilizar la savia del árbol, puede descubrir qué se esconde detrás de este mal y porqué la savia está corrompida. En busca de una respuesta, una tribu rival destruye la aldea del zahorí, masacra a su pueblo y le obliga a que conduzca una expedición hasta el tronco de Arbomundo del mundo para encontrar un remedio. El camino a través de ramas desconocidas del árbol será largo y lleno de peligros, y a lo largo del trayecto Pierig se verá asaltado por dudas sobre lo que creía saber, que pondrán a prueba sus conocimientos y lo que hasta entonces era la verdad, a medida que se acercan cada vez más al fin del mundo.

Cazadores de savia” es la historia de un viaje a través de un increible mundo vegetal y cuatro personajes principales: el zahorí Pierig, el protagonista de la función, el flautista Juse, el guerrero Aksêl y la bella y dura Reva. Su avance a través de tierras hostiles, donde la naturaleza es la madre de todas las cosas, protectora y benevolente en ocasiones, pero cruel y desalmada en otras, permite al autor crear un universo de escala inmensa, repleta de flora y fauna tan exótica como sorprendente, en la que Arbomundo lo es todo. El trabajo del corso Alexandre Ristorcelli es excelente, tanto adaptando la novela de Laurent Genefort como con el dibujo muy detallado, virtuoso, y bien realzado por el color de Annelise Sauvetre. La paleta de colores verde y ocre inunda todo el tomo.

En resumen, estamos ante una apasionante obra, autoconclusiva, enmarcada en ese género que hemos descrito al principio de la reseña como ‘greenpunk‘. Una epopeya de personajes que deambulan por un mundo alienígena, que intenta ser verosímil, en busca de respuestas. Personajes que manifiestan un profundo respeto por la naturaleza en la que viven, sin la menor pretensión de alterarla y someterla. Algo de lo que, sin duda, podríamos aprender. Tenemos que volver a aprender lo que la humanidad ya supo una vez, pero que ha olvidado: todo con la naturaleza pues, sin ella, estamos acabados.

Cazadores de savia
Guion: Laurent Genefort
Dibujo: Alexandre Ristorcelli
Edición original: “Chasseurs de sève”
ISBN: 978-84-19986-61-0
Formato: 21,6x31cm. Cartoné. Color
Páginas: 112
Precio: 28,00 euros