En un mundo violento, hostil y cubierto de basura ser un niño es un reto enorme. Si además Eingyi, Bambi y Lombric pretenden sobrevivir a su infancia manteniendo a raya a otros pandilleros, robando a tipos duros armados hasta los dientes y durmiendo en mitad de un vertedero, llegar vivos al final de cada día es todo un milagro. «Slum Kids» es un puñetazo en el estómago.
En un mundo donde el medio ambiente es un vertedero a cielo abierto y el horizonte no es más que basura hasta donde alcanza la vista, cada uno sobrevive eligiendo, o no, dar rienda suelta a sus instintos más básicos. En el centro de la violencia, las drogas y la corrupción de todo tipo, los niños son abandonados a su suerte y deben sobrevivir por todos los medios, incluso los más brutales. Eingyi, Bambi y Lombric, niños ociosos como tantos otros, soportan cada día la peor parte de este universo a la deriva, mientras devuelven los golpes. El más débil de la pandilla, cada vez más injustamente aprovechado por las bandas rivales, atraerá a su alrededor una escalada de violencia y venganza que llevará a nuestros jóvenes héroes hacia aventuras fuera de su control.
En la República Dominicana hay un lugar llamado el Vertedero de Rafey, donde se deposita la mierda de Santiago de los Caballeros, la segunda ciudad más poblada del país. Desde los inicios del vertedero muchas familias desfavorecidas de la ciudad vieron en el lugar una oportunidad, una forma de subsistencia, y se convirtieron en ‘buceadores‘: trabajan ‘sumergidos’ en la basura en busca de algo que pueda ser aprovechable. Metal, plástico, vidrio o cartón, cualquier cosa que se pueda reciclar. Y allí se quedaron a vivir, en chabolas. Entre ellos, numerosos niños viviendo, comiendo y trabajando entre las toneladas de desperdicios de Santiago de los Caballeros, ahogados por el calor asfixiante, las aguas fecales y el olor a putrefacción.
Al abrir «Slum Kids» de Petit Rapace es inevitable pensar en el Vertedero de Rafey y los otros muchos basureros de América Latina en la que miles de niños malviven y trabajan, sin ningún futuro. Un lugar hediondo y sin ley. Igual al lugar en el que viven Eingyi, Bambi y Lombric, tres niños inseparables que forman algo parecido a una familia, una banda de huérfanos que unen sus fuerzas para sobrevivir en un entorno hostil. Hostil, peligroso, violento, casi mortal, como se puede comprobar en las multiples heridas, cicatrices y amputaciones que tienen los tres niños, los Microbios, y que debemos entender que se deben a accidentes trágicos o enfrentamientos violentos de un pasado cercano.
«Slum Kids» de Petit Rapace es un cómic publicado originalmente por la editorial francesa Editions Rue de Sèvres y que Nuevo Nueve nos ha traido en castellano recientmente. Escrita y dibujada por Petit Rapace, seudónimo de Simon Thuillier, esta obra tiene su origen en una historia breve publicada en el segundo número de la antología «Lowreader«, en el año 2022, en la que nos presentaba a dos niños abandonados a su suerte en un basurero al aire libre que encontraban su lugar en el mundo y que el autor ha reconvertido en una historia larga, de un centenar de páginas.
En «Slum Kids» veremos como Eingyi, Bambi y Lombric, pese a ser niños, se rigen por la ley del más fuerte. O, en su defecto, por la de golpear primero y aprovechar la ventaja. Pero cuando un par de adultos vengativos decidan devolver el golpe a los niños, la tragedia y la sed de venganza del más inocente de los niños va a convertir su mundo, el vertedero en el que viven, en un verdadero infierno regado con la sangre y las vísceras de sus enemigos.
Es importante no confundirse ni con el dibujo ni con la sinopsis argumental de este cómic, que puede llevar al lector al error de considerar que es una obra apta para todos los públicos. ¡Ni mucho menos! Ese estilo cartoon engaña. Como aquellos cromos de los años ochenta, los Garbage Pail Kids de Topps que aquí conocimos como La pandilla basura. Violenta, sangrienta, sin filtros ni censura, «Slum Kids» es un trabajo que profundiza en lo más oscuro del alma de los seres humanos. La barbarie como un hecho cotidiano. Casi podría decirse que Petit Rapace romantiza la mierda, tanto la del vertedero sin fin que llega hasta más allá del horizonte como la de la moral de los personajes que van apareciendo en la función. Todos egoistas, todos preocupados por salvar su propio culo, todos dispuestos a matar al prójimo para alcanzar sus propios objetivos. Y cuando por fin alguien intenta romper el ciclo sin fin, cuando Bambi intenta convencer a Eingyi para renunciar a perpetuar el conflicto, el mundo le da una bofetada. Violencia.
En las páginas de «Slum Kids» los lectores van a encontrar algo terrible, pero no peor que esos ‘buceadores‘ del detritus del Vertedero de Rafey porqué hay una diferencia esencial: el mundo de Eingyi, Bambi y Lombric es una ficción, una metáfora que el autor crea para poder explicar su historia, mientras que el vertedero dominicano es terriblemente real. Allí los niños trabajan entre la pestilente basura para aportar ingresos a sus familias terriblemente pobres, pero el lugar imaginado por Petit Rapace para que sus niños sobrevivan a costa de su propia infancia añade a ese infralugar un cóctel de violencia, muerte y odio que dejarán al lector suplicante de un breve destello de esperanza, una mínima grieta en el muro de desesperación.
Slum Kids
Autor: Petit Rapace
ISBN: 978-84-10287-09-9
Formato: 19x27cm. Cartoné. Color
Páginas: 104
Precio: 22,00 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal