David Wellington se ha especializado en el género del horror y más concretamente en la revitalización de “franquicias” como la de los zombies, los vampiros o, como en este «Balas de plata«, en la de los hombres lobo. Revitalización que realiza restando todo tipo de romanticismo y tonterías a los grandes monstruos del terror.

Balas de plata
David Wellington
Serie: 1º Hombres lobo
Temática: Thriller de terror
Editorial: Timun Mas
Formato: Trade en rústica con solapas
Páginas: 300
Precio: 17 €

Cheyenne Clark, una urbanita tentada por los deportes de aventura, se pierde en un desolado bosque del Círculo Polar Ártico. Sin mapa ni provisiones, emprende un camino a pie en busca de algún rastro de civilización, pero no hay otro ser humano en un radio de 8.000 kilómetros. Sin embargo, no está sola.

Después de sufrir el ataque de un agresivo hombre lobo, descubrirá que morir de frío lejos de casa no es lo peor que podía pasarle.

Balas de plata (Frostbite en el original) nos lleva a Cánada, concretamente al Círculo Ártico donde acude Cheyenne Clark en una misión, aunque sus planes se torcerán cuando caiga presa del deshielo quedando seriamente magullada y a la intemperie. Pero eso no será lo que traiga verdaderos problemas a Chey, sino el encontronazo que sufrirá con una manada de lobos grises y después con algo peor y más mortífero, un licántropo, que le transferirá la maldición. Desde ese momento Chey se debatirá entre completar su misión y descubrir más sobre su nueva situación.

A groso modo este sería el resumen de Balas de Plata (no me gusta demasiado el que viene en contraportada) y aunque es cierto que la novela se lee, devora, en apenas una tarde tengo que decir que me ha parecido lo más “flojo” que he leído de Wellington hasta la fecha (lo entrecomillo porque; a) no me gustan los hombres lobo y b) aún así he devorado el libro) y que, posiblemente, este sea el libro más romántico de los que ha escrito hasta la fecha y como le tengo cierta, mucha, tirria al efecto que Crepúsculo y otras soseces han tenido en los vampiros y hombres lobo pues, claro, cualquier atisbo de romance hace que salten las alarmas de mi cerebro. Aún así hay que reconocer que Balas de plata es una novela ligera, ágil y entretenida, un libro “desastacador” de esos que coges en un día y te lo acabas al siguiente y que te saca del parón de no leer que tarde o temprano nos afecta a todos.

Balas de plata es el prólogo a lo que vendrá, salvo el origen de los dos protagonistas y el pasado de Monty Powell poco más se rasca aquí salvo atisbar que en Overwinter Lucy, la sire (maestro) de Monty tendrá mucho que ver.

Finalmente tenemos que hablar sobre la renovación del género de los hombres lobo que pretende el autor, lo cierto es que es algo menos complicada porque no han sido TAN destruidos como los vampiros, pero me gusta cómo toma los elementos clásicos y nada más (no hay hombres lobo depilados, gracias a dios). Es decir, dos formas (humano y lobo) y ninguna manera de controlar el cambio, el humano controla al humano y el lobo al lobo (que, además, desea acabar con todo ser humano que se cruce en su camino). Ah, cómo no, es una maldición, como debe ser, y nada de chorradas de luna llena, en cuanto hay luna el lobo aparece.

En definitiva, y considerando Balas de plata como prólogo, me interesa ver lo que sucederá en el próximo libro (Overwinter) y me he entretenido y disfrutado con el libro, qué más se puede pedir?.