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Han pasado muchos años desde que conocimos a un montón de adolescentes salidos que tenían una única obsesión: perder la virginidad. ¿»Porky’s«? Sí. ¿»Desmadre a la americana«? También. ¿»American Pie«? A esta nos referimos, concretamente.

Cuenta la leyenda que, a finales de los años noventa, circulaba por los estudios de Hollywood un guion cinematográfico con un encabezamiento que lo describía como una «comedia sexual sin título sobre adolescentes que puede hacerse por menos de diez millones de dólares y que muchos lectores seguramente odiarán, pero que yo creo que te puede encantar«. El guion, escrito por Adam Herz, finalmente se rodó, se estrenó y fue todo un éxito. El título de la película en cuestión era «American Pie«.

Dirigida por Paul Weitz, a partir del mencionado guion de Adam Herz y protagonizada por Jason Biggs, Shannon Elizabeth, Alyson Hannigan, Chris Klein, Natasha Lyonne, Mena Suvari, Tara Reid, Seann William Scott, Clyde Kusatsu y John Cho, la película narra cómo un grupo de amigos, hartos de su reputación de fracasados incapaces de «comerse un rosco«, decide pasar a la acción y sellar un pacto para perder la virginidad antes de graduarse. Jim Levinstein es uno de estos jóvenes: un muchacho saludable y despierto que, sin embargo, sigue siendo virgen, circunstancia que lo desespera. Desde que sus padres lo sorprendieron viendo películas para adultos en su habitación, en un canal de pago, las cosas no han hecho sino empeorar. En casa, su bienintencionado padre despliega un celo tan pedagógico como mortificador en todo lo relativo a la educación sexual de su hijo; en el instituto, mientras tanto, la situación no mejora: sus intentos de seducir a Nadia, la atractiva estudiante de intercambio, desembocan en un sonado desastre. Así las cosas, su último recurso es Michelle, la aparentemente anodina pero sorprendente integrante de la banda de música, célebre por su habilidad con la flauta y por una verborrea tan excéntrica como imprevisible. Una cosa es segura: después de agotar todas las maneras concebibles de iniciarse en los caminos del sexo, Jim jamás volverá a mirar un pastel de manzana del mismo modo.

«American Pie» fue una película esencial en la adolescencia de millones de jóvenes de todo el mundo, principalmente chicos que se vieron reflejados en aquel retrato gamberro y desacomplejado de una generación marcada por la obsesión sexual y el miedo al ridículo. Se convirtió en uno de los mayores éxitos de la comedia norteamericana de los noventa, al recaudar más de 235 millones de dólares en todo el mundo frente a un presupuesto de apenas 11 millones. El film, además, se convirtió en una franquicia que contó con tres secuelas estrenadas en salas y a cinco spin-offs lanzados directamente al mercado doméstico, sumando un total de ocho entregas adicionales, muchas de las cuales se limitaron a repetir el patrón del original y fueron perdiendo progresivamente tirón, espectadores y recaudación. Vista hoy, la película mantiene buena parte de su eficacia cómica, con gags, ideas y personajes tan inolvidables como la madre de Stifler, encarnada por Jennifer Coolidge, convertida en paradigma cultural del término MILF; la escena de la estudiante de intercambio interpretada por Shannon Elizabeth ante una webcam accidentalmente encendida; las torpes masturbaciones de Jim, al que da vida Jason Biggs, incluida la célebre secuencia de la tarta de manzana que da título al filme; los consejos del comprensivo padre de Jim, interpretado por Eugene Levy; la excéntrica chica del campamento de música a la que encarna Alysson Hannigan; o el sexista y polémico Steve Stifler, al que dio vida Seann William Scott, convertido con el tiempo en uno de los arquetipos más reconocibles de la comedia adolescente contemporánea.

Where to watch American Pie