Desde que Lewis Carroll publicó «Alicia en el País de las Maravillas» allá por 1865 y «Alicia a través del espejo» unos años después, en 1871, el personaje de la niña curiosa que se adentra en un mundo fantástico donde reina una lógica delirante se ha convertido en uno de los referentes literarios más fértiles del imaginario moderno. Sus múltiples relecturas, desde las versiones ilustradas hasta las reinterpretaciones cinematográficas, teatrales y gráficas del siglo XX y XXI, han mostrado la capacidad inagotable de este universo para ser revisitado desde nuevas perspectivas.

Todo por un accidente tonto: Alicia corre tras el conejo blanco cuando un coco le golpea en la cabeza. Aturdida por el golpe, cae por un agujero ¡y aparece en medio de la selva! La pobre se queda completamente desubicada, y ahí no se acaban sus problemas: todos los monos que encuentra la toman por Tarzán.
Afortunadamente, Eddy el mandril acaba por creerla y le avisa: ¡más vale que te largues por patas, si no quieres verle los colmillos al tigre! En efecto, el tigre es el Señor oficial de la selva desde que se fue el hombre mono. Pero Alicia no va a tener nada fácil volver por donde ha llegado, ya que el árbol del que ha salido se ha ido a visitar a unos amigos.

«Alicia en el país de los monos«, Tébo y Nicolas Kéramidas, recoge ese prolífico legado que hemos mencionado en la introducción y lo empujan aún más allá del espejo y del País de las Maravillas: su Alicia no cae por una madriguera ni cruza un espejo, sino que aterriza en una selva tropical repleta de simios parlantes, aventuras absurdas y situaciones que combinan el disparate con el homenaje. El resultado es una obra que reformula el espíritu de Lewis Carroll en clave de cómic contemporáneo, jugando con el ritmo del gag, el slapstick, la parodia y la acción frenética. Como os vamos a explicar a continuación, el resultado final es divertidísimo.

«Alicia en el país de los monos» («Alice au pays des singes«), escrito por Tébo y dibujado por Nicolas Kéramidas toma la iconografía de «Alicia en el País de las Maravillas» y la deconstruye con su habitual inclinación por lo absurdo que ya hemos disfrutado en otras obras suyas como «Raowl«. Así, tras un golpe absurdo, la Alicia de Tébo y Keramidas despierta en una jungla poblada por monos que la confunden con Tarzán, el Rey de la Selva. A partir de esa premisa, el cómic despliega una aventura delirante, sin sentido ni lógica alguna, que avanza página a página mezclando gags, enredos y referencias literarias, algunas muy evidentes y otras algo opacas, reescritas en clave cómica y trepidante. De hecho se hace difícil explicar el argumento del cómic más allá de que Alicia quiere volver a casa pero el asunto se complica por momentos, como un espiral descendente a la locura.

El guion de Tébo funciona como una máquina loca, inventando situaciones incongruentes, juegos verbales y variaciones sobre los personajes arquetípicos que todos reconocemos, pero reinterpretados con descaro. El resultado final es apto para todos los públicos pues el lector infantil se entretiene con los personajes, los chistes y los gags simples mientras que la mirada adulta busca los guiños, la ironía y las metáforas que salpican el relato. Y es que, aunque se pueda pensar que «Alicia en el país de los monos» es literatura infantil, el álbum no es exclusivamente para niños pues tiene un segundo nivel de lectura. Es, en esencia, una obra de aventura con clara vocación familiar que también satisface al lector que busca un humor inteligente y un despliegue gráfico virtuoso.

El dibujo de Nicolas Kéramidas, a quien conocemos aquí por «Luuna» o «Leyendas de Troy: Tykko del desierto«, es ágil, expresivo y dinámico. Su propuesta transforma cada página en un experimento visual: viñetas que se superponen, páginas convertidas en un espacio fluido donde todo puede pasar, formas que rompen la cuadrícula ordenada, composiciones arriesgadas que potencian tanto la comedia como la espectacularidad de las escenas de aventura… Un sinsentido visual que se compenetra bien con el sinsentido de la historia. Todo ello sin olvidar el color, vibrante, que corre a cargo del mismísimo Nob, con paletas cromáticas para cada ambiente (la selva, el mar, los mundos oníricos,…) y resaltan bien el dibujo.

La cuidada edición en castellano de Nuevo Nueve recupera una serie que en Francia tuvo varias entregas y reediciones, y que parecía que nunca iba a llegar a nuestro país. De hecho Glénat publicó «Alice au pays des singes» en tres entregas entre 2012 y 2016, y una edición integral en 2021 que es la que nos trae Nuevo Nueve para la edición española, facilitando por fin su acceso a lectores que conocimos la obra de forma fragmentada en el país vecino.

En resumen, «Alicia en el país de los monos» es una lectura muy recomendable para todos los públicos, para quienes buscan un cómic que combine humor desbordante, recursos narrativos imaginativos y dibujo virtuoso. Tébo y Nicolas Keramidas firman un cómic que respeta el espíritu lúdico, absurdo y la esencia «carrolliana» de la obra original que toma como referencia pero la reinterpreta y lo reinventa con talento. Porqué El País de las Maravillas puede estar en cualquier parte. Incluso en la selva.

Alicia en el país de los monos
Autores: Tébo y Keramidas
ISBN: 978-84-10287-42-6
Formato: 19x27cm. Rústica. Color
Páginas: 164
Precio: 30,00 euros