En los últimos años han proliferado obras que utilizan personajes populares del cómic francobelga pero que se dejan en manos de artistas invitados para que nos ofrezcan su versión particular sobre, por ejemplo, Spirou o Lucky Luke. Suelen ser álbumes ‘one-shot‘, historias autoconclusivas que se desvían conscientemente de los senderos habituales que habían establecido André Franquin, Morris o René Goscinny, para probar cosas distintas. A veces sale bien, a veces no tanto.

Cuando Lapinot se despierta en medio del bosque, no puede creer lo que ven sus ojos… un hombre grande, con trenzas, vestido a rayas azules y blancas y con un casco, le llama: “¡Asterix!”. Lapinot, incrédulo, ignora a este curioso personaje y continúa su camino. Pero un desafortunado encuentro con una patrulla romana y el empeño de Panorámix −que obviamente le hace beber la poción mágica− terminan convenciéndole: parece que, efectivamente, ha sido teletransportado al pueblo de los irreductibles galos. Y curiosamente, ¡incluso Tutatis anda por allí!

Laurent Chabosy, más conocido por su seudónimo de Lewis Trondheim, es uno de los autores de cómic más reconocidos en Europa. Destacado representante de la que ha dado en llamarse ‘nouvelle bande dessinée‘, uno de los fundadores en 1990 del sello independiente L’Association con sus compañeros Menú, Estanislao, Mattt Konture, Killoffer y David B, galardonado con el prestigioso Grand Prix de la Ville d’Angoulême en el año 2006, nombrado Caballero de las Artes y las Letras de Francia en 2005, es el autor de obras tan relevantes como «La Mazmorra» junto a Joan Sfar, «Los tres caminos» con Sergio García, «Les cosmonautes du futur» con Manu Larcenet, «El rey Catástrofe» con Fabrice Palme, «Cuéntame un cuento» con José Parrondo, «Las amapolas de Irak» con Brigitte Findakly, «Kaput & Zösky», «Desocupado», «Lapinot» o «Mis circunstancias», entre muchas otras. El resultado de la inmersión de Lewis Trondheim en el universo de Astérix y Obélix no podía saldarse de otra forma que no fuese con una obra singular. Diferente. Extraña. Pero muy divertida.

La propuesta de Lewis Trondheim para este «¡Por Tutatis!» es sencilla, casi la primera que se le debió ocurrir: mezclar el universo creado por André Uderzo y René Goscinny con su propio universo particular, el de Lapinot. La serie de Lapinot es la más conocida de Trondheim, y está conformada por casi una veintena de álbums, de los cuales muchos de ellos se han publicado en nuestro país. Como nos explica Astiberri Ediciones, Lewis Trondheim cuenta que no sabía dibujar hasta que comenzó con Lapinot. Cogió un montón de hojas en blanco en las que trazó en cada página cuatro líneas de tres viñetas y comenzó a rellenarlas. Entre el inicio y el fin de su obra, el arte y el artista fueron evolucionando: el trazo se hizo más fino, el personaje protagonista cambió de cara, las viñetas se hicieron más complejas, los decorados fueron tomando una mayor importancia, el ritmo de la historia se hizo más sutil,… Al final, nueve álbums de «Les formidables aventures de Lapinot» entre 1997 y 2003, otros cuatro de «Les formidables aventures sans Lapinot» entre 1997 y 2010, y ocho más de «Les nouvelles aventures de Lapinot«, ya junto a su esposa Brigitte Findakly, entre 2017 y 2020.

La frase de inicio creo que la debe conocer casi todo el mundo: «Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste, todavía y como siempre, al invasor. Y la vida no es fácil para las guarniciones de legionarios romanos en los reducidos campamentos de Babaorum, Aquarium, Laudanum y Petibonum…» De la misma manera que no son pocos los que no saben quien son Astérix y Obélix, los héroes creados por René Goscinny y Albert Uderzo en las páginas de la revista «Pilote» un 29 de octubre de 1959. Hasta hoy hemos disfrutado de treinta y nueve aventuras de Astérix el Galo y sus irreductibles amigos: 26 álbumes firmados por René Goscinny como guionista y Albert Uderzo como dibujante, 8 firmados en solitario por Albert Uderzo, 4 firmados por Jean-Yves Ferry y Didier Conrad, y uno de Fabrice Caro y Didier Conrad (que pronto serán dos). Y «¡Por Tutatis!» es la primera incursión de Lewis Trondheim en este universo.

«¡Por Tutatis!» nos cuenta como Lapinot, el conejo de orejas largas creado por Lewis Trondheim, se despierta enmedio de un bosque convertido en el mismísimo Astérix, el personaje de cómic. Tras la sorpresa inicial, una vez confirmado que no es ni un sueño ni una broma de mal gusto, que no está en el Parque Astérix y que las lanzas de los romanos pinchan de verdad, Lapinot deberá buscar la forma de regresar a su mundo, lejos de Obélix, Idéfix, Panorámix, Abraracúrcix, Asurancetúrix, Ordenalfabetix, Edadepiedrix y el resto de habitantes de la aldea gala, de los jabalís, de las patrullas romanas y de la poción mágica. Pero antes deberá detener el taimado plan de Erwan Plougalec, que pretende robar receta de la poción mágica de Panorámix y regresar con ella a su mundo, el mundo real.

Tal y como prudentemente avisa el álbum de Astiberri Ediciones en su portada, «¡Por Tutatis!» NO es un tebeo de Astérix. No lo es porqué su autor no es ni René Goscinny ni Albert Uderzo ni ninguno de sus herederos, porqué su estilo de dibujo difiere mucho del trazo del maestro Uderzo, porqué los protagonistas de la función son personajes creados por Lewis Trondheim que están en el universo de Astérix y Obélix por accidente, y porqué el tono de la historia es mucho más adulto. Para empezar, cuándo Obélix atiza a los legionarios romanos estos no salen volando sinó que la cabeza les estalla y salpica de sangre toda la viñeta. Exacto, para adultos. Divertido, desmitificador y provocador, pero quizás no apto para los más pequeños de la casa. Respetuoso con la obra original, también.

Lo llaman homenaje, pero creo que «¡Por Tutatis!» es, más bien, un auto-homenaje. De Lewis Trondheim a sí mismo. Un homenaje es lo que el mismo Trondheim le hizo a Spirou en «Pánico en el Atlántico» con Fabrice Parme o lo de Matthieu Bonhomme a Luky Luke en «El hombre que mató a Lucky Luke«, cuándo con motivo del 70a aniversario de la creación del personaje la editorial francesa Dargaud desarrolló dos números especiales sobre el ‘lonesome cowboy‘. Podría ser más bien una parodia, una fusión entre dos obras que sirve para poner a prueba las costuras de ambas. Algo forzado como excusa, pero por ahí sí que uno puede encontrarle la gracia a la propuesta de Lewis Trondheim, sobretodo si se conoce y se aprecia su obra.

¡Por Tutatis!
Autor: Lewis Trondheim
Traducción: Rubén Lardín
ISBN: 978-84-18909-90-0
Formato: 22×28,7cm. Cartoné. Color
Páginas: 48
Precio: 15,00 euros