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El cine nos ha contado muchas veces la historia del arquero de Sherwood; quizás estemos de acuerdo en que demasiadas veces. Empezando por el Robin Hood alegre y saltarín de las películas de los años treinta —con la emblemática cinta de 1938 protagonizada por Errol Flynn y dirigida por Michael Curtiz como la más destacada— y finalizando con el viejo y desengañado Robin de Richard Lester en los años setenta, pasando por las dos películas que coincidieron en cartelera en 1991 (la de Kevin Reynolds, protagonizada por Kevin Costner, y la de John Irvin, protagonizada por Patrick Bergin), así como la versión animada de Disney en la que Robin es un zorro de pelaje rojo.

En todas ellas la historia que nos cuentan es más o menos la misma: Robin de Locksley regresa a casa tras haber pasado los últimos años luchando en las Cruzadas y haber huido de una prisión en Jerusalén. A su vuelta se encuentra con una población aterrorizada ante el gobierno del déspota Juan Sin Tierra, hermano del rey Ricardo Corazón de León, un tirano que se ha hecho con el poder aprovechando la ausencia de este y que cuenta con la ayuda del sheriff de Nottingham para atemorizar y someter a la gente.

En la versión de Disney de 1973, el clásico animado número 21, el argumento es más o menos el mismo, pero Robin Hood y su amada Marian son zorros; el Pequeño Juan es un oso parecido a Balú, de «El libro de la selva» (película con la que comparte director, Wolfgang Reitherman); el malvado sheriff de Nottingham es un lobo; el fraile es un tejón, y el rey Ricardo es un león parecido al de «La bruja novata«. También Sir Hiss, el asistente del rey, es un evidente remedo de la serpiente Kaa. Muchas coincidencias con personajes de otras películas, como podéis comprobar.

Así llevó Walt Disney a la gran pantalla esta clásica historia del héroe del Bosque de Sherwood que robaba a los ricos para dárselo a los pobres. El legendario arquero del folclore británico encontró aquí, en un mundo poblado por animales antropomórficos, su versión más apta para todos los públicos. Y aunque no es una de las mejores ni de las más elaboradas de las películas animadas de la factoría del ratón Mickey —se ha demostrado que se reutilizaron muchos descartes de producciones anteriores—, no se puede negar que es más que correcta.

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Where to watch Robin Hood