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Al hablar de «El libro de la selva» la mayoría de lectores suelen pensar inmediatamente en Mowgli, el niño criado entre lobos y que vivía feliz en la selva de la India bajo la tutela del oso Balú, la pantera Baguira y la pitón Ka. Eso está bien, pues demuestra que el personaje y su historia ya forman parte de la cultura popular. Por contra, muchos suelen asociar el título con la película de animación de Disney, y olvidan que mucho antes hubo un maravilloso libro de Rudyard Kipling. ¡Más todavía! Algunos desconocen que «El libro de la selva» en realidad son dos libros: «El libro de la selva» (1894) y el «Segundo libro de la selva» (1895). Incluso hay un relato breve anterior, «En el ruj» (1893), en que el personaje de Mowgli apareció por primera vez. Sea como sea, «El libro de la selva» de Rudyard Kipling, premio Nobel de Literatura en 1907, es una de esas obras que, lejos de perder vigencia, sigue encontrando a miles de lectores generación tras generación y su lectura es más que recomendada.
A finales de los años sesenta Walt Disney convirtió el relato eterno de Rudyard Kipling en una de las mejores películas de animación de todos los tiempos. En el imaginario de más de una generación, Mowgli, Baloo, Bagheera, Kaa, el rey Lui y Shere Khan siempre tendrán el aspecto, el carácter y el carisma que le dieron los animadores de la casa del ratón Mickey. Y las canciones, por supuesto. No tengo la menor duda de que todos hemos tarareado en alguna ocasión esa inolvidable y pegadiza «Busca lo más vital, no más, lo que es necesidad, no más, y olvídate de la preocupación…«. Es una película maravillosa para niños y también para adultos, pues el mensaje que nos expone es perfectamente comprensible para todos: el hombre es el animal más peligroso de todos. Y también que la convivencia entre especies diferentes se sustenta en un complejo sistema de equilibrio entre presas y depredadores, a la que solemos llamar «la ley de la selva«.
La historia de Mowgli y sus amigos animales ha sido llevada a la gran pantalla en muchas ocasiones, y la versión animada dirigida por Wolfgang Reitherman es la mejor de todas ellas. Fue el último largometraje de animación en el que participó directamente el propio Walt Disney: no llegó a ver el film terminado puesto que murió durante la producción. La historia, universal y por todos conocida, nos contaba como, mientras paseaba por la selva, Bagheera, una vieja pantera, encontraba a un niño en una canoa destrozada. El animal le dejaba al cuidado de una familia de lobos, que le iban a tratar como si fuera uno más de sus cachorros. Diez años después, el niño Mowgli vive en la jungla feliz y contento, lejos del mundo de los hombres, mientras el tigre Shere Khan, un implacable cazador, le acosa con insistencia, pero el oso Baloo decide protegerle.
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Coincido con Noren. "Interestelar" y "La llegada" para mí son prácticamente insuperables. Pero bueno, que para gustos los colores.