El texto de la contraportada pregunta: ¿Es la última historia del Castigador? Hay que llegar hasta la  página final para comprobarlo. Si no leíste esta saga en grapa, «El Castigador: El rey de los asesinos«, ahora en formato Marvel Deluxe, es la manera ideal de conocer esta impactante y genial historia realizada con mano firme por Jason Aaron, Paul Azaceta y Jesús Saiz.

El Castigador: El rey de los asesinos¿El final de la guerra de El Castigador? Nacido de la tragedia. Dedicado a la guerra. Imparable en su rabia. Como El Castigador, Frank Castle se ha convertido en el asesino más consumado que el mundo haya visto jamás. Ahora es el momento de que se enfrente a su verdadero destino. ¿Qué impactante secreto del pasado de Frank lo convencerá de tomar las riendas del clan de asesinos más notorio del Universo Marvel? Y una vez que Frank se convierta en el señor de La Mano, ¿significará también el fin de El Castigador? Una exploración épica del pasado, oscuro y violento, y el futuro inevitable de uno de los personajes más icónicos de Marvel.

Hay personajes de Marvel que parecen condenados a no cambiar nunca. Spiderman siempre será el treintañero con problemas de alquiler, Lobezno fumará puros con cara de pocos amigos, y Frank Castle será el tipo que reparte plomo en nombre de su familia muerta. Pero con «El Castigador: El Rey de los Asesinos«, Jason Aaron, junto a los artistas Jesús Saiz y Paul Azaceta, se atreve a sacudir esa fórmula hasta sus cimientos y preguntarse qué ocurre cuando a Castle le quitas las pistolas y le das una espada, un culto demoníaco y, de paso, a su mujer de vuelta entre los vivos. La respuesta es un cómic que huele a cierre de ciclo, lleno de violencia, mística barata y, sorprendentemente, de tragedia.

La premisa parece un chiste contado en un bar: Frank Castle se convierte en líder de La Mano, la secta de ninjas asesinos que normalmente se pasea por los tebeos de Daredevil. Pero Aaron lo aborda en serio, y lo que en otras manos habría quedado como un «Otros mundos» sin importancia aquí se convierte en la que muchos han bautizado como «la historia definitiva del Castigador«. Porque no es solo Frank matando malos con katanas en vez de rifles; es el descenso a los infiernos de un personaje que siempre había sido un hombre simple de motivaciones simples, forzado a aceptar que su vida es más tragedia griega que thriller de venganza.

El tomo arranca, cómo no, con la escena que define al Castigador: el asesinato de su familia. Aaron y Azaceta la muestran con crudeza pero sin regodeo, para recordarnos que todo parte de ahí. Pero rápidamente saltamos al presente con Jesús Saiz de ilustrador y vemos a Frank en su nuevo rol: líder de La Mano, con el poder de la bestia, que lo colocan a medio camino entre ninja inmortal y demonio. Es un Frank distinto, con insignia nueva en el pecho y un aura sobrenatural que descoloca. Y sin embargo, sigue siendo el mismo hombre obsesionado con castigar. Lo curioso es que ahora la «recompensa» de trabajar con La Mano es la resurrección de su esposa, María, y ese detalle convierte la historia en algo mucho más personal y cruel.

Uno de los aciertos de la obra es cómo mezcla dos tiempos narrativos y lo hace de forma orgánica. Por un lado tenemos la acción en el presente, con Frank enfrentándose a criminales, a dioses resentidos como Ares, un enemigo a la altura de las circunstancias, y a los propios Vengadores, una selección dispar de ellos, mejor dicho, cuando su cruzada se va de madre. Y por otro, tenemos las viñetas que nos devuelven a su infancia, a sus primeros impulsos violentos y a la grieta emocional que se abriría mucho antes de la tragedia en Central Park. Esos flashbacks, dibujados de manera magistral por Azaceta, tienen un aire sucio, íntimo, casi indie, que contrasta con la espectacularidad digital de Jesús Saiz en el presente, que aquí realiza uno de sus mejores trabajos hasta la fecha. Esa dualidad de estilos subraya bien lo que Aaron quiere contar: que el Castigador no nació el día que mataron a su familia, sino que siempre lo llevaba dentro.

En la parte contemporánea, Jesús Saiz despliega páginas que parecen sacadas de un storyboard de superproducción. Las peleas son brutales, los baños de sangre imposibles de ignorar y el rojo resalta con un vigor que casi salpica fuera de la viñeta. Es un cómic muy bestia, ojo con eso. Hay casquería por doquier. Hay combates con ninjas, con Hydra, con el mismísimo Ares, y más tarde con un grupo de Vengadores que se ven obligados a intervenir cuando Frank empieza a tomarse su misión demasiado en serio. Lobezno, Viuda Negra, Caballero Luna, Doctor Extraño, Capitán América… todos desfilan para recordarle que ha cruzado una línea. Y cada encuentro funciona como espejo: ¿es Frank aún un hombre o se ha convertido en puro instrumento de muerte?

Pero quizá lo más interesante de «El Rey de los Asesinos» no está en las peleas, sino en cómo María, la esposa de Frank, va ganando protagonismo narrativo. Resucitada por los poderes oscuros de La Mano, no tarda en darse cuenta de que el hombre al que amaba ya no existe. O quizá nunca existió del todo. Su voz en off se convierte en contrapunto al discurso autojustificativo de Frank, y al final es ella la que dicta sentencia sobre quién es de verdad el Castigador. El giro final, que no destripo, reconfigura toda la relación y aporta ese aire de tragedia que el guionista viene cocinando desde la primera página.

¿Es este realmente «el fin del Castigador»? Marvel, ya sabemos, nunca cierra la puerta del todo. Pero sí es una conclusión fuerte, coherente y consciente del peso cultural del personaje. Jason Aaron incluso se permite reflexionar sobre cómo el símbolo de la calavera ha sido apropiado en el mundo real, y remarca que Frank Castle nunca fue un héroe, sino un hombre roto convertido en máquina de matar. Y ahí radica la fuerza de este cómic: en recordarnos que, tras todo el espectáculo, la historia del Castigador es la de una tragedia interminable. Spoiler final: ahora acaban de salir dos títulos protagonizados por tito Frank, uno en la línea Red Band. Antes de eso, hubo un Castigador apócrifo que parece se va a quedar inédito en España.

«El Castigador: El rey de los asesinos» aparece en la lujosa edición de Marvel Deluxe, libro en cartoné con un papel interior de gran calidad. Como extras, tenemos todas las portadas variantes y una interesante entrevista que Raúl López (prologuista del tomo) realiza a Jesús Saiz. Allí nos cuenta que trabajó en esta obra sin prisas y puedo dar el 100%. Recordemos que en su run en grapa, la serie se vio interrumpida por varios one-shots que le daban oxígeno a los dibujantes. Y eso se nota. La calidad de este cómic es suprema.

En definitiva, «El Castigador: El Rey de los Asesinos» es un cómic tan sangriento como reflexivo, que ofrece una mirada nueva a un personaje al que creíamos conocer de memoria. Visualmente impecable, narrativamente ambicioso y emocionalmente incómodo, es una lectura imprescindible tanto para fans del Castigador como para quienes quieran ver cómo Marvel se atreve, por una vez, a cerrar una puerta. Puede que el Castigador vuelva -ya está aquí-, porque los iconos siempre vuelven, pero difícilmente lo hará con tanta fuerza como aquí.

El Castigador: El rey de los asesinos
Autores: Paul Azaceta, Jesús Saiz y Jason Aaron
Fecha de publicación: Julio de 2025
Edición original: Punisher #1-12
ISBN: 9791370130701
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
Páginas: 408
Precio: 48,00 euros