«El Castigador de Ennis y Dillon #7: La conjura de los necios«, que Panini Cómics publica dentro de su línea Marvel Saga, pone punto y final a la colección regular que tantos momentos divertidos nos ha traído y lo hace de una manera magistral, haciendo regresar a unos cuantos superhéroes que ya dieron la murga a nuestro vigilante favorito en anteriores entregas.. ¡Solo que ahora vienen en grupo!
El hombre más mortífero de Marvel por fin encuentra la horma de su zapato. Daredevil, El Asombroso Spiderman y Lobezno unen fuerzas para poner fin a la ola de asesinatos de El Castigador. ¿Puede Frank Castle mantenerse un paso por delante de este trío de héroes? ¿Y dónde encaja El Increíble Hulk en todo esto?
«El Castigador» de Garth Ennis y Steve Dillon ha sido un festival de humor negro, violencia desenfrenada y sátira despiadada desde el primer número. Con este séptimo volumen llegamos al final de la colección americana publicada bajo el sello Marvel Knights, aunque la edición española todavía nos dará un tomo más para despedirnos como es debido. Pero antes de eso, Ennis nos regala un último cartucho en forma de la historia más gamberra y salvaje de toda la serie. Sí, es el momento de que Frank Castle reparta estopa a Daredevil, Lobezno, Spiderman… y Hulk.
«El Castigador de Ennis y Dillon #7: La conjura de los necios» contiene los números 33 al 37 de la edición norteamericana. La premisa es tan sencilla como efectiva: tres de los héroes más icónicos de Marvel buscan pararle los pies al Castigador. Daredevil, el justiciero con un código moral de boy scout; Lobezno, el mutante con mala leche por defecto; y Spiderman, el gracioso de la clase. Pero Castle no se amilana, porque tiene un arma secreta. Después de haber salido indemne de enfrentamientos con la mafia, los rusos y un sinfín de psicópatas, ¿qué podrían hacerle estos tipos?
Ennis y John McCrea —sí, aquí Dillon deja su puesto al dibujante de «Hitman«— se lo pasan en grande jugando con los contrastes entre sus personajes. Daredevil, por ejemplo, sigue con su eterno dilema moral, tratando de hacer entrar en razón a Castle, quien, en un momento de suprema mala leche, le encasqueta un arma en la mano y lo fuerza a un dilema imposible. Es un golpe maestro que encapsula toda su relación en una sola escena: mientras Matt Murdock sigue creyendo en la justicia, Frank sabe que la única justicia real es la que se imparte con plomo y pólvora.
Lobezno, por su parte, tiene la mala suerte de verse reducido a un chiste recurrente. Garth Ennis no esconde su aversión por Logan y lo somete a las torturas más humillantes: lo apuñalan, lo atropellan, lo explotan… y, en una de las viñetas más hilarantes de toda la serie, lo dejan completamente destripado. El mutante de las garras de adamantium aún recuerda cómo Castle le pasó una apisonadora por encima. El salvajismo que permite el sello Marvel Knights se ceba con el personaje. Este cómic no juega con las reglas habituales de Marvel Comics. Aquí no hay solemnidad ni épica, solo golpes bajos y carcajadas macabras.
Spiderman, pobrecito, llega como el eterno ingenuo. La visión que Garth Ennis tiene de Peter Parker es la de un héroe atrapado en un mundo que lo supera. Mientras los demás se mueven entre la brutalidad y la venganza, él sigue soltando chistes y tratando de hacer lo correcto. Pero el Castigador no está aquí para seguir el guion de los cómics de siempre, y Spidey también recibirá su parte: con Peter recibiendo una dosis de realidad que no olvidará pronto.
Atención Spoiler: también tenemos por aquí al increíble Hulk, el McGuffin de la historia. Castle descubre una subasta, más ilegal imposible, en la zona donde se mueve. No dudará en intervenir y hacer fosfatina a los delincuentes implicados. ¿Qué es lo que se subasta? Una bomba nuclear con patas que, por suerte, ha perdido la memoria. Una buena alimentación a base de guisado y otros trucos conseguirás que el goliat verde regrese más cabreado que nunca.
Pero esto no es todo, ya que también volverá Dave, aquel muchacho lleno de piercings que los perdió todos cuando cayó en manos del Ruso y sus aliados. Y por supuesto, Soap dará un golpe en la mesa y afrontará su destino… Un destino que le hará alejarse definitivamente del cuerpo policial para ir a otra profesión en la que el arma a usar no es de acero.
Este cómic no es solo un festival de mamporros y situaciones absurdas, sino también el cierre perfecto para la serie. Desde el primer número, Garth Ennis nos ha presentado a un Castigador que no cambia, que no se redime ni se cuestiona. Y así llegamos a la última viñeta, un eco perfecto de la primera, con Frank Castle observando desde la azotea una ciudad que en ha cambiado ligeramente su skyline. Un tipo sin amigos, sin aliados, sin esperanza, pero con una certeza inquebrantable: su guerra nunca termina. Es un final en círculo que encapsula la esencia del personaje.
En definitiva, este séptimo volumen es el canto de cisne de una etapa que redefinió al Castigador para toda una generación. Garth Ennis se despide (por ahora) con su marca inconfundible: humor negro, acción descarnada y un desprecio absoluto por la solemnidad superheroica. John McCrea, por su parte, demuestra que está a la altura del desafío, con un trazo más caricaturesco y dinámico que el de Dillon, pero igualmente efectivo para el tono de la historia.
«El Castigador de Ennis y Dillon #7: La conjura de los necios» nos lo trae Panini Cómics en el habitual formato de Marvel Saga en cartoné, con un texto introductorio a cargo de Bruno Orive. No contiene extra alguno.
Todavía nos queda un último tomo en la edición española, pero este volumen ya deja claro que la fiesta ha sido un éxito. Un cómic que es puro Ennis en estado salvaje: irreverente, brutal y condenadamente divertido.
El Castigador de Ennis y Dillon #7: La conjura de los necios
Autores: Garth Ennis y John McCrea
Fecha de publicación: Febrero de 2025
Edición original: Marvel Knights: The Punisher v2, 33-37
ISBN: 9788410517530
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
Páginas: 128
Precio: 19,00 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal