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Los Thunderbolts de los cómics de Marvel Comics tienen un origen relativamente reciente. Su primera aparición está fechada en 1997 y, de la mano de Kurt Busiek y Mark Bagley, nos presentaron a una primera formación formada por villanos que, aprovechando la aparente muerte de los héroes más importantes a manos de Onslaught, decidieron hacerse pasar por defensores del bien. Bajo la capucha de los héroes en realidad se escondían los Señores del Mal, y su taimado propósito era hacerse pasar por héroes, usando identidades ficticias, para que se les confiaran los secretos de defensa y seguridad nacional de los EE.UU., además de conseguir fama y poder. A lo largo de los años los Thunderbolts han tenido numerosas alineaciones distintas, pero en la mayoría de los casos sus integrantes son antihéroes, inadaptados, villanos, rebeldes sin causa, criminales que buscan purgar sus delitos, malhechores en busca de redención e incluso asesinos, aunque todos ellos trabajan al servicio del gobierno haciendo el trabajo sucio.

La versión cinematográfica de los «Thunderbolts*«, con un asterísco, está formada por Yelena Belova, Bucky Barnes, el Guardián Rojo, John Walker, la Supervisora y Fantasma, bailando al ritmo que les marca Valentina Allegra de Fontaine. Dirigida por Jake Schreier, a partir de un guion firmado por Eric Pearson y Joanna Calo, y protagonizada por Florence Pugh, David Harbour, Sebastian Stan, Wyatt Russell y Hannah John-Kamen, este film es el trigésimo tercero desde que todo comenzó con «Iron Man» allá por el año 2008. Sin Capitán América, ni Iron Man, ni Thor, ni la Viuda Negra original, nuevos héroes deben llegar para llenar el hueco. Pero nadie hubiese imaginado que serían un equipo de perdedores quienes se presentarían voluntarios.

A la condesa Valentina Allegra de Fontaine ya la habíamos visto reclutando a varios de los miembros de este equipo en un par de escenas poscréditos de películas y series, a Wyatt Russell lo vimos como antagonista de los protagonistas de la serie «Falcon y el Soldado de Invierno«, a Yelena Belova, al Guardián Rojo y la Supervisora los conocimos en la película «Viuda Negra«, Fantasma fue la villana de «Ant-Man y la Avispa» y a Bucky Barnes seguramente no hace falta presentarlo, pues es el miembro más destacado y más prolífico de esta formación de inadaptados que se verán obligados a trabajar juntos para derrotar al Vigía, uno de los héroes más poderosos, y más inestables, del universo de Marvel Comics.

La película no ha funcionado mal en las taquillas de todo el mundo en los cuatro meses que han pasado desde su estreno, y ha recibido elogios tanto de la crítica especializada como del público en general, pero no ha sido un gran éxito: la película ha recaudado casi 400 millones de dólares para una inversión de 180 millones de dólares en producción y 100 millones en promoción. Si la comparamos con «Capitán América: Brave New World» y su Hulk Rojo, muy inferior y absolutamente prescindible, es evidente que el MCU debe elegir por seguir senderos que nos lleven más cerca de los «Thunderbolts*«.

Para acabar es necesario hablar sobre el asterísco del título, un enigmático símbolo que Marvel añadió al final del título hace más de un año: «Thunderbolts*» ahora se titula «Nuevos Vengadores«. Así los presenta la condesa Valentina Allegra de Fontaine al acabar la película.

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