Oscuro, agresivo y abiertamente inspirado en «El regreso del Caballero Oscuro«, «Spiderman: Reino» es uno de los experimentos más extraños que se han hecho con el personaje de Peter Parker. A medio camino entre homenaje y parodia involuntaria, la obra de Kaare Andrews intenta reconvertir la sensibilidad emocional, ligera y humana del Hombre Araña en una tragedia crepuscular plagada de angustia, represión política y alegorías forzadas. El resultado es una historia tan ambiciosa como desconcertante, con hallazgos visuales puntuales y una potente carga simbólica, pero que tropieza una y otra vez en su intento de imitar a obras que simplemente no comparten el mismo ADN.
La noche más oscura de Spiderman. La época: El futuro. El lugar: Un Manhattan frío y hostil que hace mucho tiempo cambió la libertad por la seguridad, impuesta por los brutales soldados del Reino. La oposición: El editor convertido en profeta callejero agitador J. Jonah Jameson, quien promete que Spiderman regresará para salvarlos a todos. Pero el héroe desaparecido hace mucho tiempo es ahora un anciano cansado: sin trabajo, sin familia, sin esperanza. ¿Podrá Peter Parker redescubrir su otrora gran poder y la gran responsabilidad que conlleva? ¿O la máscara de araña es una carga demasiado pesada para soportar en esta dura nueva realidad?
Panini Cómics aprovecha la oportunidad que le ofrece la recién publicada segunda parte, en USA, programada para agosto en España, para volver a traer la primera parte, «Spiderman: Reino«, en una edición en tapa blanda ciertamente económica. Hubo una cercana en el tiempo en la misma editorial aprovechando la inercia de los Multiversos, como parte de un mini coleccionable, también a un precio imbatible. Si queremos una edición anterior más decente tenemos que remontarnos a aquellos tomos con solapa llamados 100% Marvel, que tuvieron su auge hace unos cuantos años.
La premisa, que coloca a un anciano Peter en una Nueva York distópica controlada por un régimen totalitario conocido como El Reino, tiene cierto potencial narrativo. Un Spidey retirado, traumatizado por la muerte de Mary Jane y por décadas de silencio, es empujado de nuevo a la acción cuando la ciudad, completamente militarizada, parece haber olvidado qué significaba tener un héroe. A través del regreso de J. Jonah Jameson —ahora más lúcido y compasivo que nunca aunque igual de cabroncete—, se reactiva la figura del justiciero arácnido como último bastión frente al control, la apatía y el olvido. El planteamiento tiene fuerza, y la atmósfera opresiva acompaña, al menos inicialmente, esa sensación de vacío y desencanto.
El problema fundamental es que «Spiderman: Reino» no entiende —o no respeta— quién es realmente Spiderman. El autor se obsesiona con trasladar la estética, el ritmo y la gravedad de «El regreso del Caballero Oscuro» de Frank Miller al universo de Peter Parker, sin asumir que Batman y Spiderman son figuras opuestas en sus fundamentos. Bruce Wayne siempre fue un vigilante autoritario, obsesionado con el orden y el control; Peter, en cambio, es un joven marcado por la pérdida, pero impulsado por la empatía, el humor y el deseo de ayudar, no por la pulsión de imponer su visión del mundo. Cuando convierte al Cabeza de Red en un símbolo mesiánico, grave, casi apocalíptico, está traicionando su esencia.
Visualmente, Andrews crea una estética sucia, saturada y opresiva, con colores apagados y texturas que recuerdan a los cómics de los años 80, aunque con un uso digital que no siempre juega a su favor pese a que imite al estilo de Lynn Varley con todo descaro. Hay momentos inspirados, como la secuencia de Peter emergiendo literalmente de su tumba, con el traje clásico, como símbolo de resurrección. Pero incluso esos instantes potentes terminan lastrados por un tono tan solemne, tan serio, que la historia cae en la autoparodia sin saberlo. Lo que en Frank Miller era sátira ultraviolenta, aquí se convierte en tragedia solemne mal equilibrada.
La muerte de Mary Jane, causada por la radiación en los fluidos de Peter —sí, literalmente—, es uno de los momentos más chocantes y absurdos del cómic. La chica se le aparece como una visión constantemente y se abuso de eso en todo el cómic. MJ no es un personaje aquí; es un símbolo, una excusa narrativa para justificar la culpa de Peter. Su muerte no solo marca el fin de su carrera como héroe, sino que lo sumerge en un pozo de autoflagelación que el cómic trata de justificar con una lógica que bordea el castigo sexual propio del peor moralismo reaccionario.
A nivel de subtexto, «Spiderman: Reino» también intenta insertar un comentario político —la ciudad gobernada por la vigilancia, la censura, el miedo—, pero lo hace de forma superficial y derivativa. Hay guiños evidentes a los medios de comunicación manipuladores, a la represión sistemática, a la militarización de la seguridad. Pero estos elementos, más que estar al servicio de una crítica estructurada, parecen meros decorados para legitimar el regreso de Spiderman como salvador absoluto. A diferencia de la obra de Frank Miller, donde el regreso de Batman se plantea con ambigüedad moral, aquí Peter es el bueno inequívoco, la única esperanza válida. Todo lo demás es caricatura del mal. Hasta los Seis Siniestros resultan una caricatura de sí mismos.
El cómic tiene algunas ideas interesantes, como la evolución simbólica de Veneno como una amenaza que se apropia del legado de Peter, el uso de los brazos de Octopus como herencia mecánica. Los personajes jóvenes tienen potencial, aunque su futuro es negro por las circunstancias. La obra quiere ser profunda, trágica, adulta. Pero lo hace a gritos, sin la sutileza ni el equilibrio emocional que exige un relato de madurez. Como cosa pesadillesca «Spiderman: Reino» es válido, aunque deja un poco descolocado al lector. Con todo, es una obra interesante gracias al buen hacer de Kaare Andrews en la faceta artística, todo un tour de force en el que solamente José Villarrubia le ayuda en la parte del color..
Han pasado unos años de su publicación (es de 2007) y la verdad es que, comparado con lo que hay ahora, «Spiderman: Reino» no es mala cosa. La obra se compone de cuatro números de 36 páginas cada uno bien medidos y con un final que deja pie a la continuación realizada en 2025 por Kaare Andrews. En el tomo se incluyen tres portadas alternativas y los textos del colaborador de Panini Cómics. Recomendado para curiosos y amantes de universos alternativos extremos.
Spiderman: Reino
Autor: Kaare Andrews
Fecha de publicación: Junio de 2025
Edición original: Spider-Man: Reign #1-4
ISBN: 9788410518896
Formato: 17x26cm. Rústica. Color
Páginas: 160
Precio: 19,95 euros











Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja