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Hay películas que envejecen mal, y en ocasiones eso no se debe a la calidad de la película sinó a los cambios en la sociedad y la tecnología, que van mucho más allá de lo que se imaginaban entonces. Esto sucede con “Juegos de Guerra” (“War Games“), una película del año 1983, dirigida por John Badham (“Cortocircuito”, “Fiebre del sábado noche”,…) y protagonizada por Matthew Broderick, Ally Sheedy y John Wood, ambientada en los últimos años de la Guerra Fría y que teorificaba acerca de los riesgos de las I.A. y los hackers. Sí, una película de 1983, cuando la informática aún no era doméstica, ni siquiera una industria, los Spectrum, Commodore y Amstrad empezaban a llegar a los hogares, las disqueteras eran de 5 1/4 pulgadas con discos blandos, no había discos duros, monitores de fósforo verde, aún no había llegado el primer Windows, acababan de nacer los DNS y se implementaba el TCP/IP, internet era simple teoría,…

Juegos de Guerra” cuenta la historia de un joven hacker que intenta infiltrarse en sistemas de Defensa de los EE.UU. por simple curiosidad. Capaz de saltarse los más avanzados sistemas de seguridad y de descifrar los más herméticos códigos secretos, la diversión del joven hacker juego se complica cuando involuntariamente conecta su ordenador al sistema encargado de la defensa nuclear y desencadena una situación incontrolable que podría desencadenar la Tercera Guerra Mundial.

Para la historia queda también el efecto que provocó la película en el gobierno de los EE.UU., aún en plena Guerra Fría con la Unión Soviética, la paranoia del conflicto nuclear y sus medidas de seguridad. El presidente Ronald Reagan se dirigió a sus expertos tras ver la película con la pregunta “Creen ustedes que algo así podría suceder realmente?” y sus asesores le respondieron “Sí, señor presidente, y el problema podría ser mucho peor“. Así, el presidente norteamericano puso a la National Security Agency a cargo de la seguridad de todos los servidores y redes informáticas de la nación.

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