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Nunca hemos ocultado nuestra devoción por Denis Villeneuve, y su trabajo en «Dune» no hace más que darnos la razón. «Dune» nos confirmó lo que ya es una verdad indiscutible: con Denis Villeneuve estamos ante uno de los creadores más brillantes del siglo XXI. El director canadiense se ha ganado, con todas sus películas, el respeto de la crítica y del público. Lleva más de una década ofreciendo propuestas interesantes, inovadoras y rompedoras, que interpelan al espectador y le obligan a pensar. «Prisoners«, «Enemy«, «Sicario«, «Blade Runner 2049«, «La Llegada» y las dos entregas de «Dune«. Ésta ya se ha convertido en una película de culto y en un clásico intemporal de la ciencia-ficción. Los grandes premios se le resisten (¡malditos Oscars!), pero es cuestión de tiempo que todos rindan pleitesía al maestro.

«Dune» fue, en su origen, la saga literaria de Frank Herbert («Dune», «El mesías de Dune», «Hijos de Dune», «Dios emperador de Dune», «Herejes de Dune» y «Casa Capitular Dune») cuya pimera entrega conquistó el premio Hugo (1966) y el premio Nébula (1965). Una epopeya de ciencia-ficción en la que se dirimía la lucha de poder entre las casas Harkonnen y Atreides en el planeta desértico de Arrakis con la especia como foco de la lucha. Un clásico que nos hablaba de ecología, religión, política y filosofía que no debe faltar en ninguna estantería.

«Dune» también fue, más adelante, cine. Primero con un fallido proyecto encabezado por Alejandro Jodorowsky en los setenta. El director David Lynch, un creador peculiar y no apto para todos los paladares, recibió en 1984 el encargo de adaptar la novela a la gran pantalla. Fue la primera incursión del director en el género de la ciencia-ficción, y su propuesta no podía haber sido más lynchiana, contra la voluntad de los productores. La crítica la masacró, pero Frank Herbert se mostró encantado con la adaptación. Es peculiar, sin duda, pero entretenida.

La novela de Frank Herbert nos cuenta la historia del planeta Arrakis, también conocido como Dune. Dune es un planeta singular en la galaxia porque es el único lugar donde se puede obtener la especia, una sustancia poderosa que actúa como combustible de los viajes espaciales y otorga extraordinarias habilidades psíquicas a algunos colectivos. En definitiva, quién controle la especia tendrá el poder del imperio en sus manos, y por eso los Atreides, la dinastía a la que el Emperador encarga la explotación del planeta, serán objeto de ataques y traiciones por parte de los anteriores gestores del lugar, los despechados Harkonen. Desterrado a los peligrosos desiertos del planeta, el joven Paul Atreides tendrá que convertirse en el Muad’Dib que los nativos del lugar, conocidos como Fremen, llevan esperando mucho tiempo.

Protagonizada por Timothée Chalamet, Rebecca Ferguson, Oscar Isaac, Zendaya y Javier Bardem, entre otros, nos cuenta exactamente la misma historia que Herbert y Lynch: Paul Atreides, heredero de la Casa Atreides, ha nacido con un destino más grande que él mismo. En el Año 10191 el desértico planeta Arrakis, feudo de la familia Harkonnen desde hace generaciones, queda en manos de la Casa de los Atreides por orden del emperador. Con ello les cede la explotación de las reservas de especia, la materia prima más valiosa de la galaxia, necesaria para los viajes interestelares y también una droga capaz de amplificar la conciencia y extender la vida. El duque Leto, la dama Jessica y el hijo de ambos, Paul Atreides, llegan a Arrakis con la esperanza de mantener el buen nombre de su casa y ser fieles al emperador, pero pronto se verán envueltos en una trama de traiciones y engaños que les llevará a cuestionar su confianza entre sus más allegados y a valorar a los lugareños, los Fremen, una estirpe de habitantes del desierto con una estrecha relación con la especia.

Lejos de la excéntrica propuesta de David Lynch, nada desdeñable sin embargo, Denis Villeneuve apuesta por la melancolía y la monumentalidad, por la música de Hans Zimmer y la fotografía de Greig Fraser, por las tonalidades pesadas, la épica contenida y el ritmo pausado. No es nada nuevo para quién haya visto «Blade Runner 2049» o «La Llegada«, que se construyen sobre los mismos mimbres, pero es que aquí consigue hacerlo con una maestría digna de un artesano. «Dune«, junto a su excelente secuela y a su futura tercera entrega, es uno de los proyectos cinematográficos más ambiciosos de los últimos años y ha arrasado en las taquillas de todo el mundo: unos 430 millones la primera y más de 700 la segunda. De hecho es una película hecha para disfrutar en la pantalla más grande posible. En cine mejor que en casa. Y en IMAX, si tenéis la posibilidad. La mejor película de ciencia ficción del siglo XXI no se merece menos.

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Where to watch Dune