Con el octavo tomo recopilatorio de las aventuras de Spirou y Fantasio de Dib·buks, que incluye cuatro historias publicadas entre 1961 y 1967, llegamos al final de la etapa del maestro André Franquin que iba a ceder el testigo a Jean-Claude Fournier. Se cierra así la publicación integral de todas las aventuras que dibujó André Franquin, publicadas en orden cronológico, en una edición exepcional complementada con un montón de material extra, incluyendo artículos, documentos y páginas inéditas.

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Este octavo y último tomo de la serie de integrales de Franquin, el autor emblemático de Spirou, recoge cuatro historias: QRN en Bretzelburg (una formidable tragicomedia que refleja los absurdos generados por las dictaduras, ya editado por Dibbuks en blanco y negro en su versión íntegra con comentarios de Hugues Dayez); Los Bravo Brothers (en donde al ambiente habitualmente caótico de la oficina llegan por obra de Gastón tres chimpancés malabaristas); el relato ilustrado Los robinsones del raíl (un viaje en tren por toda Europa a toda velocidad) y Un bebé en Champignac (con la aparición del malvado archienemigo Zorglub).
Aunque el personaje fue creado originalmente en el año 1938 por Robert Velter ‘Rob-Vel‘ para la revista «Le Journal de Spirou«, Spirou ha quedado vinculado para la posteridad con el dibujante belga André Franquin (1924-1997), el maestro del bande dessinée francobelga, uno de los autores de cómic más importantes de todos los tiempos, iniciador y miembro de la llamada ‘École de Marcinelle‘. Franquin fue un autor prolífico, detallista y muy trabajador, y sirvió de maestro a muchos de sus colaboradores, a quienes les enseñó todo lo que sabía y les acreditó en todas sus aportaciones. Autores tan destacados como Greg, Jidéhem, Yvan Delporte, Jean Roba, Dino Attanasio, Peyo o Tillieux, entre muchos otros, aprendieron a su lado.
El octavo tomo recopilatorio de las aventuras de Spirou y Fantasio de André Franquin incluye cuatro aventuras completas («QRN en Bretzelburg«, «Los robinsones del rail«, «Los Bravo Brothers» y «Un bebé en Champignac«), así como numeroso material extra formado por varios articulos para poner en contexto al lector del momento y el lugar de estos tres títulos, así como abundante material gráfico como ilustraciones, bocetos, anuncios y portadas originales, entre otros, que aderezan esta edición de lujo de la editorial Dib·buks. Y sí, este es el último de los ocho integrales de esta increíble colección de André Franquin. Despedida y cierre.
En el primero de ellos, «QRN en Bretzelburg» («QRN sur Bretzelburg«), publicada originalmente entre finales de diciembre de 1961 a mediados de abril de 1963, del número 1238 al 1304 de la revista, es uno de los títulos más destacados de la etapa de André Franquin con Spirou y Fantasio. Esta aventura nos contaba como el adorable Marsupilami se comía el nuevo transistor de tamaño diminuto que Fantasio había creado, y a causa de ello provocaba interferencias por el vecindario. Durante este surrealista accidente nuestros protagonistas se pondían en contacto con un radioaficionado, Marcelin Switch, y descubrían que el monarca de la nación de Bretzelburg se encontraba retenido por el general Schmetterling. Como no podía ser de otra manera, Spirou y Fantasio ayudarán a Switch a rescatar al rey de las garras del general. De esta obra hay que destacar que el guionista Greg ayudó a Franquin a dar forma a la historia, y que la presión y el exceso de trabajo pudieron con el dibujante, que interrumpió durante un tiempo la publicación semanal de esta historia. Esto no es anecdótico sinó es un avance de lo que estaba por llegar: André Franquin estaba tan obsesionado por su trabajo que llegaría a ser algo devastador para su salud.
«Los robinsones del rail» no es un cómic sinó un serial. Concretamente un serial radiofónico escrito por André Franquin junto a Yvan Delporte y Jidéhem que, posteriormente, fue transcrito y convertido en texto, acompañado con ilustraciones de Franquin. Publicada originalmente en «Le Journal de Spirou» en 1964, nos cuenta un viaje a bordo de la primera locomotora atómica por Europa, a toda velocidad tras quedarse sin piloto, con Spirou, Fantasio… y Tomás el Gafe.
En «Los Bravo Brothers» («Bravo les Brothers«), publicada originalmente entre octubre de 1965 y de marzo de 1966, del número 1435 al 1455 de la revista, vuelve a contar con Tomás el Gafe como personaje invitado. Tomás, que ya por si solo es garantía de desastre,… ¡y tres chimpancés!. Sí, pues para celebrar el cumpleaños de Fantasio al inefable oficinista de «Le Journal de Spirou» no se le ocurre mejor idea que regalarle un trío de monos amaestrados de un circo en quiebra. Aunque es una historia de menor extensión de lo que es habitual, las peripecias de los monos en la redacción de la revista van a provocar el caos y arrancar las carcajadas de los lectores a un ritmo que, seguramente, una longitud mayor de páginas no hubiese permitido.
Y finalmente «Un bebé en Champignac» («Panade à Champignac«), publicada originalmente entre diciembre de 1967 y de febrero de 1968, del número 1539 al 1555 del semanario, que es la última aventura dibujada por André Franquin. En esta aventura regresa el sociópata y megalómano Zorglub que, desde su primera aparición en «Z como Zorglub» como antagonista de la función, se convirtió en el villano más carismático de la serie. Este personaje es un genio malvado, traicionero e insidioso, un científico con ínfulas que pretendía dominar el mundo y controlar la voluntad de hombres y mujeres mediante la Zorglonda, un rayo para manipular la mente, pero nuestros héroes consiguieron detenerlo y derrotarlo (en «Z como Zorglub» y «La sombra de la Z«). En esta ocasión, sin embargo, Zorglub se ha convertido en un bebé de ocho meses en el cuerpo de un adulto y está bajo los cuidados del Conde de Champignac. Para complicar el asunto uno de los fieles zorghombres de Zorglub, armado con un rayo paralizador, está obsesionado con liberar a su amado lider de su cautiverio. Por fortuna es un tipo algo patoso y poco capaz.
Estas cuatro historias de André Franquin son la demostración del talento inmenso de un artista de prestigio, consagrado y respetado por el público, los colegas y sus editores, que llegaría a ser devastador para su salud. Hay que recordar que, desde principios de los años sesenta, André Franquin vivió aquejado por una severa depresión, que le dejó incapaz de dibujar y que le acompañó hasta principios de los años ochenta cuando abandonó por completo los tableros de dibujo. Toda fotografía brillante tiene un negativo oscuro, se suele decir, y el opuesto de sus coloridas aventuras felices e inocentes de Spirou y Fantasio, a la ingenuidad de Tomás el Gafe, son las «Ideas Negras«, una visión cruel y muy poco favorecedora de la naturaleza humana. En resumen, André Franquin estuvo casi veinte años al frente de las aventuras de Spirou y Fantasio y, durante este tiempo, transformó la serie al ofrecerle al lector historias largas con argumentos muy elaborados, y por crear un gran número de carismáticos personajes secundarios. Pero todo llega a su fin, y la salud mental del dibujante le dijo basta.
Con este «Spirou y Fantasio #8 (1961-1967)» Dib·buks echa el cierre a una etapa única de las aventuras de Spirou y Fantasio, la que contó con André Franquin como dibujante. Una colección integral espectacular, publicada en tapa dura, con abundante material extra obtenido directmente de la edición francesa de «Spirou et Fantasio: L’intégrale» que hará las delicias, en primer lugar, de los aficionados a la serie de Dupuis pero que es recomendable para cualquier aficionado al cómic y al bande dessinée francobelga.
Spirou y Fantasio #8 (1961-1967)
Autores: André Franquin y otros
Traducción: Fabián Rodriguez y Lorenzo Díaz
ISBN: 9788418266065
Formato: 22x30cm. Cartoné. Color
Páginas: 216
Precio: 29,50 euros











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal