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El singularísimo director canadiense David CronenbergLa mosca«, «La zona muerta», «Inseparables», «Crash», «Una historia de violencia», «Promesas del Este»,…) tiene un lenguaje y una mirada tan perturbadora, desasosegante, repleta de violencia y sexualidad, que no es apta para la mayoría de estómagos. Su peculiar filmografía acuñó un movimiento al que se llamó ‘Nueva Carne‘, en el que se fusionaba el cuerpo humano y la máquina y que sentía auténtica fascinación por mostrar mutilaciones y cuerpos deformes, eliminando las fronteras entre lo mecánico y lo orgánico. Y «Videodrome» fue el film que mejor representó sus ideales de la escuela de la ‘Nueva Carne‘, que fue mucho más allá del cine.

Protagonizada por James Woods, la estrella del rock Debbie Harry, Sonja Smits, Jack Creley, Peter Dvorsky y Leslie Carlson, entre otros, «Videodrome» nos contaba como Max Renn, un aburrido operador de televisión por cable, descubre un día una televisión llamada Videodrome, que muestra formas extremas de violencia y tortura. Una televisión que primero controla tu mente… y luego destruye tu cuerpo. Max Renn irá perdiendo poco a poco la cordura a medida que trata de descubrir el origen de Videodrome, pero la señal de vídeo no sólo expande un virus sino que es el virus mismo, del que el protagonista no se puede escapar.

Considerada por el mismísimo Andy Warhol como «La Naranja Mecánica» de los años ochenta, y por muchos críticos como una denuncia directa a la violencia en la televisión y una sátira sobre la influencia de los medios de comunicación sobre la sociedad, «Videodrome» era la octava película del director David Cronenberg, que en 1983 ya contaba con una prolífica y reconocida filmografía de películas de terror con un estilo muy particular: «Rabia«, «Vinieron de dentro de…«, «Cromosoma 3» o «Scanners«. La película fue distribuida por Universal Pictures pero pusó una condición a Cronenberg que arrastró a la transgresora e inquietante película al fracaso: la película debía obtener la califición R (Restricted), y por ese motivo el montaje final la hizo demasiado confusa. La versión para videoclubs, con un montaje distinto, sí que fue bien recibida por los espectadores y se convirtió en una película de culto del cine fantástico y de terror.

Es en «Videodrome» cuando se menciona por primera vez la ‘Nueva Carne‘ (New Flesh) que dará nombre a esta expresión artística al que se asocian las películas de David Lynch o Shinya Tsukamoto, las pinturas de H.R. Giger o las fotografías de Joel-Peter Witkin, siendo la bandera, piedra angular y germen de su filosofía: «Y ahora que eres el mundo del vídeo hecho carne, ya sabes lo que debes hacer. Oponerte a Videodrome. Usarás las armas que te han dado para destruirles. Muerte a Videodrome. ¡Larga vida a la Nueva Carne!«

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