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Ni de lejos es una película redonda y Nolan lo sabe, así que te hace un guiño a través de un personaje que lo deja claro: «No intentes entenderlo, siéntelo»; pero tiene, al menos, dos ases en la manga: es la película postpandemia que ha vuelto a llenar los cines y como película de acción es un indisimulado y aparatoso «James Bond» condimentado por un argumento-puzzle de ciencia-ficción que dejará boquiabiertos a unos y desconcertados a otros. Viéndola tuve la sensación que las piezas no casaban del todo, una hora después de salir del cine ate todos los cabos sueltos y confirmé aquí y allá que sí, pero sin duda merece y casi pide un segundo visionado para constatar que todo cuadra. En ese sentido el argumento está muy elaborado, pero claro, si piensas a fondo lo que implica esta propuesta (repleta de elipsis, trucos y hechos que simplemente debes aceptar) no se acaba de sostener, pero es que sólo es cine, sólo es evasión, no se pretende un relato realista, así que debes tomártela como lo que es, un trepidante espectáculo de acción fortalecido o sobredimensionado por un sonido apabullante y una banda sonora epatante (made in Nolan) y en el que no sólo consiste en ver algo que jamás has visto, sino en participar de ello dándole un sentido. Gustará más o menos pero será una de las películas de este extrañísimo e inquietante 2020 y en ese aspecto lo representará perfectamente.