Entretenida y aparatosa casi al mismo nivel, mantiene la línea de las entregas anteriores combinando de nuevo acción, efectos especiales, humor y un Robert Downey Jr. en estado de gracia aunque lo mejor son esos créditos finales con un soundtrack que te hace salir del cine en pleno subidón… Por cierto, ¡hay que quedarse hasta el final final de los créditos!
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Países: USA y China.
Duración: 130 min.
Género: Acción, ciencia-ficción, fantástico, cómics
Reparto: Robert Downey Jr. (Tony Stark / Iron Man), Gwyneth Paltrow (Pepper Potts), Don Cheadle (James Rhodes / War Machine), Guy Pearce (Dr. Aldrich Killian), Ben Kingsley (Mandarín), Rebecca Hall (Maya Hansen), James Badge Dale (Eric Savin), Jon Favreau (Happy Hogan), Stephanie Szostak (Ellen Brandt), William Sadler (Sal). Guion: Shane Black y Drew Pearce; basado en los cómics de Jack Kirby, Stan Lee, Don Heck y Larry Lieber.
Producción: Kevin Feige.
Música: Brian Tyler.
Fotografía: John Toll.
Montaje: Jeffrey Ford y Peter S. Elliot.
Diseño de producción: Bill Brzeski.
Vestuario: Louise Frogley.
Distribuidora: The Walt Disney Company Spain.
Estreno en USA: 3 Mayo 2013.
Estreno en España: 26 Abril 2013.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.
Recomendada para los fans de Marvel pero también para todo aquel que vaya al cine a entretenerse con las consabidas dosis de acción, rizos que rizan el rizo, explosiones, escenas al límite y ciertos toques de humor.

Tercera entrega de “Iron man” y por suerte se mantiene el nivel (hay quien dice que supera a las dos anteriores) y digo suerte porque lo que está garantizado es el entretenimiento y ya no sólo gracias a las típicas dosis de acción de este tipo de películas, sino también a un Robert Downey Jr, que hay que reconocer que encaja perfectamente en el personaje y le proporciona el punto cínico y la acelerada verborrea que convierte  a Tom Stark en uno de nuestros héroes favoritos y motivo suficiente incluso por sí solo para ver la saga, aunque lógicamente no se queda el interés en él.

Paramount Pictures ha convertido las entregas de Marvel en el plato fuerte de su producción. Las películas que vamos viendo de “Iron man”, las de “Hulk”, “Thor”, “Capitán América” y sobretodo la que vimos el año pasado de “Los vengadores” poseen un atractivo indudable ya no sólo para la chavalería y para los comiqueros, sino para cualquier miembro de la familia al que le distraiga y apasione esto de los superhéroes y es porque están hechas cuidando todos los detalles y gastando un dinero en la producción que luego se ve en pantalla. Por cierto, esta vez también con capital chino, que ya que son una economía emergente está bien que echen un cable para sacar adelante este tipo de películas.

En esta ocasión Tom Stark se tiene que enfrentar a una organización terrorista internacional y en concreto a un árabe despiadado conocido como “El Mandarín” que personifica un siempre eficaz Ben Kingsley (y ahí lo dejo porque si explico más empiezo a chafar parte de las sorpresas del guión), pero también (y esto es seguramente más interesante) se enfrenta a sí mismo pues de hecho ha pensado siempre en sí mismo y es momento para él de darse cuenta que los que le rodean  tienen su importancia, especialmente Pepper.

Shane Black (“Kiss kiss bang bang”) sustituye en la dirección a John Favreu (que en cambio sigue apareciendo en su papel como guardaespaldas de Tom Stark) y mantiene ese ritmo narrativo y visual idóneo que funciona a la perfección junto a la historia y sus dosis de humor y acción convirtiendo a la película en un entretenimiento de primera magnitud. Vamos, que quien no se entretenga no sé qué puede necesitar para hacerlo.

Lo que a mí me da la sensación que produce un cierto desequilibrio es ese afán indisimulado por llevar las situaciones al límite, por rizar el rizo a toda costa, un mal que por otro lado es habitual en casi todo el cine de acción que se viene haciendo desde que se contó con los ordenadores para crear los más disparatados efectos visuales. Por no dar detalles concretos sólo diré que hay un par de escenas que me parecen salidas de madre y excesivas. No porque lo sean en sí (que también y ya digo que esta película en muchos momentos me resulta “aparatosa”), sino porque cuando se pretende ir más allá a tal nivel aumenta la espectacularidad, sí, pero desciende la credibilidad y yo sigo defendiendo que los superhéroes nos emocionan mucho más cuanto más “humanas” y creíbles resultan las situaciones que enfrentan.

Hablando claro, me emociona mucho más cuando Iron Man trata de agarrar sin conseguirlo a una Pepper en dificultades o cuando sufre cortes y golpes bajo su armadura deteriorada que cuando hace movimientos, giros y vuelos imposibles y me parece superior esa escena llena de emoción de Iron man volando para salvar a varias personas en caída libre que ese, en teoría, plato fuerte del final en el que hay efectos a gogo pero me quedo con la sensación de que todo es en el fondo puro alarde.

También me gusta más cuando Stark habla con el chaval (curiosa relación paterno-filial la que establecen) o cuando se sincera con Pepper y su colega Rhody que cuando interacciona con los villanos (y ojo, que no digo ni por asomo que Guy Pearce y Ben Kingsley estén mal, al revés). Lo que digo es que en mi caso, quizás no para el resto, lo que de verdad funciona es cuando vemos a Tony Stark y algo menos cuando vemos a Iron man.
Vamos, que con los mismos ingredientes, con idéntico guión y planteamiento pero con más emoción y menos efectos el resultado, estoy convencido, sería incluso mejor. En cualquier caso, que nadie se lleve a engaño, “Iron man 3” es uno de los mayores divertimentos que podemos encontrarnos hoy en día en una sala de cine. La recomiendo.

Por cierto……esta vez más que nunca merece la pena quedarse hasta el mismísimo final de los créditos esencialmente por dos razones: por un lado porque la parte orquestada por Brian Tyler mientras se emiten fragmentos de la película (el tema se llama «Can you dig it») es magnífico y te hace terminar la película con un subidón monumental y por otro lado porque el que se quede tiene premio….un guiño cómico que además cierra un hilo suelto  y anticipa algo….no digo más 😉