Ya hace unas semanas que se estrenó la segunda entrega del «Sherlock Holmes» de Guy Ritchie con Robert Downey Jr. y Jude Law. En general está gustando y los resultados en taquilla propiciarán nuevas continuaciones, pero me temo que no es lo que esperábamos ver algunos.

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Título original: Sherlock Holmes: A game of shadows.
País: USA.
Año: 2011.
Duración: 129 min.
Género: Acción, thriller.
Reparto: Robert Downey Jr. (Sherlock Holmes), Jude Law (Dr. Watson), Noomi Rapace (Sim), Stephen Fry (Mycroft Holmes), Jared Harris (profesor James Moriarty), Rachel McAdams (Irene Adler), Eddie Marsan (inspector Lestrade), Kelly Reilly (Mary).
Guion: Kieran Mulroney y Michele Mulroney; basado en los personajes creados por Sir Arthur Conan Doyle.
Producción: Susan Downey, Gary Goetzman, Dan Lin, Joel Silver y Lionel Wigram. Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Philippe Rousselot.
Montaje: James Herbert.
Diseño de producción: Sarah Greenwood.
Vestuario: Jenny Beavan.
Distribuidora: Warner Bros.
Pictures International España.
Estreno en USA: 16 Diciembre 2011.
Estreno en España: 5 Enero 2012.

Una pena, pero sea porque no era el día o porque realmente no hay más cera que la que arde, esta segunda parte del “Sherlock Holmes” de Guy Ritchie me dejó completamente indiferente, es más, me pareció atropellada y aburrida y ya ni siquiera la banda sonora me animó la película (en la primera parte fue clave para animar muchas de las escenas).

¿Cómo explicar que una película en la que pasan tantas cosas resulte aburrida? ¿Cómo hacerlo además para toda esa gente que ha pasado por taquilla y sí le ha parecido al menos entretenida? Además Guy Ritchie es un director que estará más o menos atinado, pero su ritmo visual, jugando con la cámara y el montaje, ralentizando imágenes o acelerándolas, buscando perspectivas rebuscadas, huyendo del estatismo y la quietud es todo menos los que denominaríamos un director “aburrido”, “lento” o “moroso”.

El caso es que esa mezcla de acción, comedia y pirotecnia audiovisual que ha propuesto en todas y cada una de sus películas pienso que no siempre ha funcionado bien. Constituyó una sorpresa en “Lock & stock” (1998) y por ello se convirtió de inmediato en director de culto para todos los que veían en él un arranque de nuevas maneras en el cine de acción; alcanzó seguramente su mejor expresión en “Snatch, cerdos y diamantes” (2000) sin duda su mejor título hasta la fecha y mantuvo un buen nivel en “RocknRolla” (2008) y la primera parte de “Sherlock Holmes” (2009) pero el resto de su filmografía es floja, bastante floja, quizás porque no basta sólo con el dinamismo visual que imprime a sus argumentos, también es preciso contar con un buen guión.

Lo que vemos en “Juego de sombras” es trepidante, no paran de pasar cosas, de sucederse las escenas de acción y eso nos mantiene “entretenidos” durante todo el metraje, pero llega un momento en que te das cuenta que todo es posible, que cada escena de acción es un intento de darle un tono más inverosímil a lo que sucede, de rizar más el rizo y no pasaría nada si no se perdiera la sensación de peligro, si se mantuviera la tensión, pero lamentablemente se evaporan porque sabes que Holmes y Watson van a salir del paso.

Si este Sherlock Holmes y el anterior del propio Ritchie fueran únicos quizás podría darlos por buenos, pero me temo que hay otros Sherlock Holmes muy superiores y otras películas de acción más conseguidas. Sin ir más lejos tenemos la serie británica “Sherlock”, una adaptación a nuestros días del personaje, que han estrenado recientemente en español y que es una auténtica maravilla porque destila inteligencia y posee unos guiones magníficos, muy lejos de los dos con los que ha hecho sus películas Guy Ritchie, que me parecen flojo el primero y bastante malo el de ésta segunda parte (eso a pesar de que la trama gira en torno a todo un complot europeo con tintes políticos que podría haber sido especialmente sugerente e interesante de haber tenido un buen desarrollo).

Toda adaptación de una obra anterior tiene sentido si aporta algo nuevo. La intención inicial de Guy Ritchie o de quienes le contrataron para el proyecto parece clara: adecuar al personaje de Sherlock Holmes a su estilo personal, sumando las investigaciones de los casos criminales a la acción y la comedia propias de sus películas y a un estilo audiovisual moderno y muy dinámico. La fórmula ha tenido un éxito indudable en taquilla, pero me temo que se quedará sin peso específico y que no trascenderá al paso del tiempo porque realmente no es sobresaliente, te deja completamente indiferente y la olvidas nada más salir del cine porque es una más de acción, lo que se suele llamar de forma despectiva “cine palomitero”.

Puede ser que ese frenético montaje y esa sucesión imparable de escenas en las que no hay un momento para el respiro sean del gusto de muchos que pretenden precisamente ver eso, pero es más de lo mismo, más de lo que hemos visto en infinidad de películas y además sin una verdadera emoción, sin que “suframos” por los personajes, sin suspense, sin lo que realmente caracteriza al personaje de Conan Doyle, su agilidad deductiva. Sí, éste Holmes se anticipa brillantemente a lo que van a hacer sus contrincantes(sobretodo desentrañando auténticas coreografías acrobáticas) y el director nos lo cuenta a cámara lenta para que no nos perdamos (¡¡¡Gracias!!!), pero se echa de menos que la inteligencia le ayude a deducir conclusiones a partir de pistas, se echa de menos al Holmes clásico, vamos….¡¡¡Qué diferencia con el “Sherlock” televisivo, ese sí merece la pena, ese sí nos deja aturdidos y sorprendidos con sus habilidades y encima es muy bueno donde el propio Ritchie pretendía serlo, en la agilidad narrativa y el impacto visual.

¿Qué sería de esta película sin Robert Downey Jr, Jude Law y la alambicada creatividad tras la cámara de Guy Ritchie? Una mala película. A lo que me refiero es que sin los dos actores protagonistas (y no digo que estén bien en sus actuaciones) y sin la parafernalia que monta el director en cada escena para dar la sensación de dinamismo la cosa se queda en nada o casi nada porque el argumento, francamente, es flojo flojísimo y el guión atenta varias veces contra la coherencia y una verdadera emoción simplemente para resultar trepidante. Por no gustarme no me convence en esta ocasión ni Noomi Rapace (¡¡¡qué diferencia con “Millenium”!!) ni el actor que encarna a Moriarty, con lo que prácticamente nada es mejor que la primera parte, que ya era simplemente entretenida.

Vamos, que no, que si se trata de ver a algún Sherlock Holmes y elegís éste que sólo sea porque queréis acción porque si de verdad queréis ver algo realmente bueno tenéis muchas ofertas mejores: la serie de dibujos de Miyazaki, las películas de Billy Wilder o Terence Fisher o, sobretodo, la serie que os he estado comentando a lo largo de la reseña.

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