Junto con «El árbol de la vida» es la gran película de culto del 2011. Complicada, brutal, morosa, pero fascinante. Si os gusta el cine negro y arriesgaros con un tipo de cine diferente al habitual ésta es la película en cartelera que debéis ver.

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País: USA.
Duración: 102 min.
Género: Drama, thriller.
Reparto: Ryan Gosling (conductor), Carey Mulligan (Irene), Ron Perlman (Nino), Christina Hendricks (Blanche), Bryan Cranston (Shannon), Oscar Isaac (Standard), Albert Brooks (Bernie Rose), Kaden Leos (Benicio), James Biberi (Chris Cook).
Guion: Hossein Amini; basado en la novela homónima de James Sallis.
Producción: Marc Platt, Michael Litvak, Gigi Pritzker, Adam Siegel y John Palermo.
Música: Cliff Martinez.

Fotografía: Newton Thomas Sigel.
Montaje: Mat Newman.
Diseño de producción: Beth Mickle.
Vestuario: Erin Benach.
Distribuidora: Buena Vista International Spain.
Estreno en USA: 16 Septiembre 2011.
Estreno en España: 28 Diciembre 2011.

Todos los años surgen un puñado de títulos que se ganan a la crítica y que dejan a gran parte del público noqueado y haciéndose cruces. A menudo son películas a contracorriente de modas y recursos audiovisuales, con un tempo narrativo moroso o “aburrido” (habría mucho que puntualizar sobre qué lo es y qué no lo es y seguramente cada uno de nosotros tendría su propia definición al respecto). Este año 2011 recién acabado yo diría que los dos títulos emblemáticos de la crítica han sido “El árbol de la vida” y “Drive”, así que quien conozca al menos una ya sabe de qué hablo, aunque también he de decir que no tienen nada que ver salvo la peculiaridad de contar con el apoyo de los comentaristas de cine más sesudos.

A mí me parece que si siempre se siguieran los mismos modelos y no se intentará reinventar esto de hacer películas terminaríamos muertos de asco por pura repetición, pero por fortuna surge de vez en cuando alguien que desafiando su propia conveniencia económica y de la productora que le avala decide explorar nuevas formas de expresión y nos regala algo distinto.

Es lo que ocurre con “Drive”, una película que en ingredientes nos recuerda a Tarantino, al cine de los 80’s, a Michael Mann, al cine japonés e incluso a “Blade runner” y en argumento a multitud de películas y series de cine negro clásico y actual (sobretodo a esa otra maravilla que es “Leon (el profesional)” de Luc Besson, pero que posee una atmósfera peculiar, diferente, distinta a todo lo visto con anterioridad.

Si veis el trailer os garantizo que la película no tiene nada que ver, el montaje es mucho más pausado, las escenas son morosas en muchas ocasiones recreándose en miradas y situaciones en las que la tensión late pero no se manifiesta. El protagonista es un tipo callado, taciturno, del que poco sabemos o llegamos a saber, simplemente que trabaja como especialista, que es un gran conductor y también un Ronin, un criminal metódico, eficaz, a la postre despiadado y brutal que no se anda con remilgos y al que un sentimiento ya casi olvidado pone de pronto en un aprieto, el afecto que siente por su vecina Irene.

Recuerda ligeramente esta película a “El americano” (2010) de George Clooney, pero está tamizada por una violencia brutal que surge de improviso y te noquea, muy al estilo de Tarantino, con quien el director danés Nicolas Winding Refn (ganador en Cannes) seguro que está encantado de quedar relacionado. Precisamente es gracias a la lentitud de muchas de sus escenas lo que hace que cuando se desata la acción ésta provoque un impacto mucho mayor.

La música de la banda sonora de un especialista en este tipo de sountracks (Cliff Martínez), con base techno y casi siempre basada en melodías suaves, parece rescatada de los 80’s y crea junto a las imágenes (nocturnas o de un soleado asfixiante), muchas de ellas en cámara lenta, una atmósfera peculiar, envolvente, que me recordó en las vistas cenitales de la ciudad iluminada a escenas de “Corrupción en Miami”, “Heat”, “Collateral” o incluso “Blade runner”.

Casi siempre el soundtrack refleja el estado de ánimo del conductor protagonista, un tipo que ofrece cinco minutos de conducción sin preguntas: “Si conduzco para ti tú me dices dónde y cuándo y yo te doy cinco minutos. Durante esos cinco minutos soy tuyo, pase lo que pase. No miro lo que haces ni tampoco llevo pistola, sólo conduzco”. De nuevo un brillante Ryan Gosling (¡¡¡vaya filmografía excelente repleta de personajes extraños colecciona!!!), esta vez con bien poco que decir, con su palillo entre los dientes, su chupa con un alacrán a la espalda y un rostro impenetrable que esconde a un profesional sin escrúpulos y por tanto letal.

El argumento es una mezcla entre romance imposible y thriller criminal marcado en todo momento por el signo del drama…Desde el inicio uno tiene la sensación de que nada puede acabar bien porque los tipos que pueblan la historia tienen un destino muy marcado. Y desde luego esta es una película de actores, ambientes y personajes en la que nos zambullimos en un submundo criminal que tiene mucho que ver con esa realidad solapada y oculta, tremenda y brutal que siempre nos ha insinuado David Lynch con muchas de sus películas.

El reparto es espectacular empezando por una Carey Mulligan tras cuya mirada se adivina la infinita tristeza de una vida tambaleada siempre por relaciones poco convenientes y siguiendo por un magnífico repertorio de secundarios: Bryan Cranston (al que es difícil identificar por el cambio de look respecto a la serie “Breaking bad”), la curvilínea Christina Hendricks (si no habéis visto “Mad men” no sé a qué esperáis), Óscar Isaac (personaje clave porque desata el argumento y lo convierte en un torrente imparable de muerte y violencia), Ron Perlman (brutal como nunca, mucho más que como Hellboy) y Albert Brooks (con una actuación fantástica que puede ponerle el óscar muy a tiro).

“Drive” no va a gustar a todo el mundo, es brutal en muchos momentos y tiene una factura atípica y un tempo muy lento para los tiempos que corren en los que el ritmo audiovisual es de muchas imágenes por segundo y mucho movimiento de cámara, pero supone una reinvención del thriller de cine negro que hará las delicias de todos aquellos que desean ver películas distintas a lo habitual. Simplemente el arranque de la película ya es una pequeña maravilla, sólo por verlo ya merece la pena….Por méritos propios es una de las películas de culto de los últimos años.