Otra película rescatada del baúl de los recuerdos, aunque ésta es más reciente, del año 2004 y en ella Johnny Depp y Kate Winslet se lucen en un drama que recrea libremente la vida del creador de «Peter Pan». Fue uno de los títulos más destacados de aquel 2004.

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Países: Reino Unido y USA.
Duración: 106 min.
Género: Drama.
Interpretación: Johnny Depp (Sir J.M. Barrie), Kate Winslet (Sylvia Llewelyn Davies), Julie Christie (Emma du Maurier), Radha Mitchell (Mary Ansell Barrie), Dustin Hoffman (Charles Frohman), Eileen Essell (Sra. Snow), Freddie Highmore (Peter Llewelyn Davies), Joe Prospero (Jack Llewelyn Davies), Nicholas Roud (George Llewelyn Davies), Luke Spill (Michael Llewelyn Davies), Ian Hart (Sir Arthur Conan Doyle), Kelly Macdonald (Peter Pan).
Guión: David Magee; basado en la obra «The man who was Peter Pan» de Allan Knee.
Producción: Richard N. Gladstein y Nellie Bellflower.
Música: Jan A.P. Kaczmarek.
Fotografía: Roberto Schaefer.
Montaje: Matt Chessé.

Escuchar un poco de la banda sonora de corte clásico de Jan A. P. Kaczmarek y ver alguna fotografía de la cuidada ambientación de esta película debe bastar para poner sobre aviso de qué se va a encontrar uno en ella, dado que se da por hecho que todo el mundo sabe, y más con su título, que trata sobre el creador de «Peter Pan». Y justo lo que uno espera es lo que uno encuentra, lo cual es al mismo tiempo virtud y defecto en este caso.
Marc Forster, el director de la durísima «Monster´s ball» con la que Halle Barry ganó su óscar fue reclutado hace ya nada menos que tres años por la productora Miramax para dirigir esta película, en la que se tenían puestas muchas esperanzas de cara a los óscars; pero su estreno iba a coincidir con el de la versión de «Peter Pan» del australiano Paul J. Hogan (un injusto fracaso de taquilla todo sea dicho) y los herederos de J. M. Barrie pensaron que era mejor que las dos películas no coincidieran en cartel (cosa que tampoco era un problema dado que aquella se centraba en la historia de la obra y ésta reproduce el mundo creativo del autor y poco o nada tienen que ver). Así su estreno se produjo hace unos meses en Estados Unidos aspirando a entrar entre las películas de los óscars, cosa que ha conseguido dado que el 2004 ha sido un año bastante flojo en la industria cinematográfica estadounidense, aunque la película tiene sus virtudes.

Lo más peculiar de «Descubriendo Nunca Jamás»es que tiene justo el tono que no cabía esperar en un director como Marc Forster, caracterizado por dirigir títulos de una notable crudeza argumental. Es una película plácida, delicada, refinada. La música es de corte clásico, habla sobre el mundillo del teatro, la fotografía es colorista y bella, la ambientación muy cuidada y los protagonistas Johnny Deep y Kate Winslet, dos actores con un fabuloso poder para atrapar nuestro interés…la película idal para un público que busque en el cine una visión más amable que la realidad y un toque de qualité por así decirlo. Aunque de la vida de Barrie podría haberse hecho un guión intensamente dramático, Forster (aunque mejor cabría decir Miramax) la resuelve con un tono amable y apostando por el buen gusto mucho más que por lo truculento. En manos de otra productora (que no otro director porque Marc Forster es capaz de hacerlo), la historia de James M. Barrie podría haberse convertido en una sucesión de tragedias y en una película angustiosa, pero no conviene salpicar de lágrimas y desazón la historia del tipo que creó uno de los iconos más importantes de la imaginación infantil de nuestro tiempo o quizás sí, pero nunca cuando lo que se persiguen son estatuillas doradas (Por cierto, esta película tiene un cierto aire que me recuerda mucho a «Shakespeare enamorado», salvando las distancias claro está). Sin duda es una película edulcorada y por ello mismo poco veraz, ajena a modos y formas del cine actual, escasamente realista, pero el cine fue así durante mucho tiempo y me temo para quien no le guste que se trataba de eso, que hay un público que quiere y necesita este tipo de películas.

Lo que sí puede que nos birle la forma en que está hecha esta película es la oportunidad de conocer a fondo el drama de Barrie y los porqués de su creatividad. Se me ocurre que quizás quien recurre a un mundo imaginario es porque su realidad no le gusta y eso no está bien explicado del todo en la película. No se muestra en ella sino un pequeño fragmento de la vida de James M. Barrie, la del proceso creativo que dio a luz «Peter Pan»; pero se eluden o se pasan muy por encima todos los aspectos menos agradables que rodearon su vida como las acusaciones que vertieron contra él por pederastia (sólo hay una breve insinuación que después se olvida) o los finales trágicos de los niños que adoptó ya que George murió en la primera guerra mundial, Michael se suicidó junto a un amigo homosexual lanzándose a un lago helado, Margaret (la Wendy de la obra, que no aparece en la película) murió a los seis años y Peter se suicidó arrojándose a las vías del tren tras la muerte de su hermano Jack y repudiando el papel que Barrie le había concedido en su obra…toda una pesadilla vamos.

La factura y el propósito son plausibles porque la película es de grata visión y cumple su propósito de contagiar en el espectador la idea de que la imaginación puede ser poderosa y que no es un privilegio de la infancia, pero a nivel dramático el planteamiento propuesto desde producción  cercena las posibilidades argumentales que tenía y las reduce al máximo y ello puede ser válido para un sector del público pero no para los que esperábamos que se hubiera aprovechado mejor la idea de partida. Así y con todo Forster aprovecha bastante bien las posibilidades que tenía  y saca provecho de los personajes merced a un más que buen trabajo de los actores y en especial de Johnny Deep, Kate Winslet y el chaval Freddie Highmore. Éste atesora las escenas más emocionantes de la película gracias a su expresión abatida y a esos ojos cargados de tristeza. Quiero destacar al respecto varios momentos que sí me han emocionado como pretendían y que me parecen lo mejor de la película: la escena en que Peter se presenta solo ante Barrie en el parque para decirle que no van a acudir a la cita, el momento en que rompe el escenario de la obra que había escrito, su confesión al final de la exitosa representación de «Peter Pan» en la que revela en quién se basó Barrie para crear al personaje protagonista y sobretodo, esa escena final que me puso los cangelos de corbata merced a esa mirada y esos ojos que tiene el chaval.  Por su parte Johnny Deep hace gala de una interpretación comedida y contenida que es diametralmente opuesta a la que le concedió una nominación como secundario haciendo de Jack Sparrow en «Piratas del Caribe», y que resulta acertada pero no más extraordinaria que la de Kate Winslet, que sí está francamente bien como señora Llewelyn Davies.
Lo cierto es que son muy contradictorias las sensaciones que produce esta película ya que, reconociendo que no está mal, no termina de convencer del todo y aunque seguramente sí es una de las mejores películas del año, no es uno de esos títulos que permanecen en nuestro recuerdo. La impresión que tuve al salir de verla fue buena, pero ha ido perdiendo peso conforme la he ido mascando un poco y aunque es recomendable no creo que guste a todo el mundo por igual y desde luego a poca gente le fascinará. Y sin embargo considero que este tipo de película es muy necesaria y deberían hacerse más en la misma línea o similiar porque es conveniente que haya registros para todos los gustos. Es posible que lo que moleste sea que Miramax no haya sido más valiente. El castigado ha sido Marc Forster, que no ha sido nominado como mejor director en los óscars.