Esta película es la que menos recomendaría en una web como Vianews a los habituales porque “en teoría” representa un tipo de cine que es el contrario de ese cine de evasión y entretenimiento que tanto nos gusta, pero en ocasiones hay experimentar, como hacemos con los clásicos que rescatamos de vez en cuando y sólo por ver la interpretación de Javier Bardem merece la pena… Eso sí, si se apuesta por ella, hay que saber lo que uno se va a encontrar no sea que “indigeste”.

 

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Países: México y España.
Duración: 148 min.
Género: Drama.
Reparto: Javier Bardem (Uxbal), Maricel Álvarez (Marambra), Eduard Fernández (Tito), Diaryatou Daff (Igé), Cheng Tai Shen (Hai), Luo Jin (Liwei), Rubén Ochandiano (Zanc), Hanaa Bouchaib (Ana), Guillermo Estrella (Mateo), Cheick Ndiaye (Ekweme), Karra Elejalde (Mendoza).
Guión: Alejandro G. Iñárritu, Armando Bo y Nicolás Giacobone; basado en un argumento de Alejandro G. Iñárritu.
Producción: Alejandro G. Iñárritu, Fernando Bovaira y Jon Kilik.
Música: Gustavo Santaolalla.
Fotografía: Rodrigo Prieto.
Montaje: Stephen Mirrione.
Diseño de producción: Brigitte Broch.
Vestuario: Paco Delgado.
Distribuidora: Universal Pictures International Spain.
Estreno en México: 22 Octubre 2010.
Estreno en España: 3 Diciembre 2010. No recomendada para menores de 12 años.

Escribo esta reseña un día después de conocer las nominaciones a los Globos de oro, en las que ha quedado fuera Javier Bardem pese a componer uno de los mejores y más intensamente dramáticos papeles de su carrera en esta película, por la que recibió el galardón a mejor actor en el Festival de Cannes, y si no ha sido nominado en los Golden Globes mucho me temo que la carrera hacia el óscar como actor principal está bastante difícil por no decir imposible, aunque que le quiten lo bailao (ya ganó el de mejor secundario por “No es país para viejos” y tuvo nominación como actor protagonista por “Before the night falls” de Julian Schnabel).

Javier Bardem es seguramente lo mejor de la nueva película del mexicano Alejandro González Iñarritu (aunque decir esto es injusto para Maricel Álvarez o Eduard Fernández, que están inmensos, como todo el reparto) y deja literalmente el corazón acongojado interpretando a un tipo que vive literalmente en un infierno personal pero que lo afronta sin lágrimas, sin llantos, con la certeza de que ni puede ni debe rendirse y seguramente porque ya se ha lamentado y ha sufrido suficientemente mucho antes.

No sé si el lector ha pasado por ello, pero yo pienso que el dolor más intenso es precisamente ese que te deja sin lágrimas porque ya no te zarandea, no te convulsiona y ya no se traduce en una expresión física porque ataca directamente a tu alma. Lo explico de una forma muy “metafísica”, pero creo que se entiende y además pienso que es lo que transmite esta película.

Uxbal (Javier Bardem) vive en Barcelona y padece una enfermedad terminal (no anticipo nada, esto se sabe desde el mismo comienzo de la película) pero antes de morir debe dejar atados ciertos cabos porque tiene dos hijos, está separado de su mujer, trapichea con la policía para que un grupo de chinos puedan trabajar de forma clandestina haciendo bolsos que después vende a través de inmigrantes africanos.

Esta es la cuarta película de Alejandro González Iñarritu, que probablemente si conseguirá nominación como mejor filme de habla no inglesa en los óscars para México pero probablemente no ganará porque los académicos de Hollywood prefieren dramas humanos que transmitan una cierta esperanza y “Biutiful” es una película desoladora con un final que también es comienzo (la estructura narrativa es circular) que te alivia solo si te crees que, en efecto, Uxbal ve más allá de la realidad (para mi gusto un asidero a la esperanza un tanto frágil).

Iñarritu ha perdido por primera vez en su cine la pluma de su guionista fetiche, Guillermo Arriaga, y eso se nota tanto que la crítica se ha cebado en el hecho para justificar una descenso de calidad de esta película respecto a las anteriores del director. Creo en cambio que el estilo de Iñarritu se mantiene puesto que compone de nuevo un drama intenso, una película de atmósfera “nublada” en la que los personajes se ven sometidos a una realidad opresiva, a unas circunstancias que pueden con ellos y los tumban en la lona de la vida. Lo que pierde el cine de Iñarritu sin Arriaga es esa fabulosa capacidad para entremezclar varias historias, para convertir lo coral en un discurso único y para fragmentar y desfragmentar la narración buscando efectos expresivos. Efectivamente, “Babel” fue seguramente su mejor película; aunque “Amores perros” narrativamente me impactó más y situaría “Biutuful” la tercera porque “21 gramos” me pareció excesiva tanto a nivel formal como a nivel dramático.

El propio director dice que si “Babel” era una ópera, “Biutiful” sería un réquiem y lo dice porque conscientemente rebaja pretensiones y se concentra en un solo personaje protagonista, en un solo escenario, en una única línea narrativa y en desarrollo lineal

No es sencillo ir a ver una película de Iñarritu, sobretodo si vas sobre aviso y ya has visto alguna otra antes. Lo que te encuentras son dramas sin concesiones así que tienes que querer ver eso precisamente porque de lo contrario el metraje (que siempre suele ser largo) puede llegar a resultar insufrible, puede provocarte un hartazgo y obligarte a abandonar.

A mí modo de ver Iñarritu tiene una especial capacidad para introducirte en ambientes de un realismo afixiante que por ello mismo hace que su estilo no sea “realista” sino dramáticamente poético (compárese como ejemplo lo distinta que es la Barcelona que nos muestra a la de Woody Allen en “Vicky Cristina Barcelona”). Hay mucho en sus películas de búsqueda de microcosmos de dolor y en ésta más que en ninguna, de un cierto lirismo, una cierta poesía de lo patético, un intento por trascender más allá del dolor, por buscarle al sufrimiento un cierto sentido de redención. Es como si los personajes, conscientes de sus errores, aceptaran lo que les toca sufrir con resignación como único camino para liberarse. Por ello como espectador asistes a todo pasmado, impregnándote de la tristeza que invade a los protagonistas…..Esa escena de Uxbal andando sobre un puente al caer la tarde, con las luces de Barcelona de fondo y viendo los pájaros en el cielo revolotear con esa magnífica banda sonora de Gustavo Santaolalla y la fotografía crepuscular de Rodrigo Prieto transmite una profunda melancolía y más teniendo en cuenta lo que acaba de suceder. Son imágenes que no te hacen llorar, con las que no surge el llanto pero que te dejan los ojos llenos de lágrimas, como a los personajes.

La sensación al ver “Biutiful” es parecida a la de tomarse un zumo de pomelo, puedes disfrutarla pero es amarga y te deja el cuerpo con ganas de una compensación en sentido contrario, con ganas de azúcar y dulce, de comedia y algarabía y es que el cine de Iñarritu son las antípodas del musical del Hollywood dorado, “Biutiful” es el “Cantando bajo la lluvia” del drama aunque es cierto que este tipo de descenso a los infiernos nos ayuda a relativizar problemas y a valorar los de los demás, a sufrir en cabeza ajena para comprender sin padecer en carne propia. A veces ver películas como ésta es necesario, aunque no sean nuestras favoritas.