Otro título “clásico” de los 70’s y de “culto” por cierto es esta película del inclasificable Terence Malick, director de “La delgada línea roja“, un tipo cuyas películas o fascinan o te sumen en el más profundo tedio, no hay termino medio. “Días del cielo” tiene, no obstante, una atmósfera única que la hace especial y la curiosidad de ver a un jovencísimo Richard Gere ¡¡¡¡Cómo pasa el tiempo hermanos!!!

 

https://www.via-news.es/images/stories/cine/Resenyas/diasdelcielo.jpgTítulo original: Days of Heaven
Duración: 95 min.
País: Estados Unidos
Guión: Terrence Malick
Música: Ennio Morricone
Fotografía: Néstor Almendros
Reparto: Richard Gere, Brooke Adams, Sam Shepard, Linda Manz, Robert Wilke, Stuart Margolin, Jackie Shultis
Productora: Paramount Pictures
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Terrence Malick es un director a contracorriente y “Días del cielo” es una película a contracorriente y difícil de asimilar, no obstante alcanzó un importante reconocimiento allá por 1978 cuando fue nominada a cuatro óscars (fotografía, sonido, banda sonora original y vestuario) y más en España puesto que Néstor Almendros se hizo con la estatuilla en el apartado de mejor fotografía.

La fotografía, que saca todo el jugo a los parajes de la América interior, a los campos de trigo, a las puestas de sol y a los parajes naturales es una de las bazas estéticas de una película distinta en la que Malick envuelve a los personajes en una atmósfera especial ayudado por la inolvidable melodía de Ennio Morricone, las preciosistas tomas de todo el metraje y un ensimismamiento en las imágenes de cielos, puestas de sol, animales y parajes.

El guión es del propio Malick pero no es una película al uso, de hecho este director ha manifestado en todas las que ha hecho un desinterés por la taquilla (por más que “La delgada línea roja” funcionara relativamente bien, aunque a muchos les aburrió) en pro de la creación de un universo propio, contemplativo, de un cierto tono existencialista y naturalista y por ello le importa más detenerse en pensamientos o escenarios que en los resortes dramáticos que hacen avanzar una historia. De hecho “Días del cielo” podríamos decir que tiene una narración interna un tanto impresionista, está desarrollada a base de brochazos, los sucesos que hacen avanzar la historia a menudo se encadenan unos a otros de forma precipitada mientras la película se toma una pausa para recrearse en ambientes. Para algunos esto resultará aburrido (aunque la película dura lo justo y no se hace larga) y para otros les permitirá entrar en, por asi decirlo, un universo cinematográfico diferente, preciosista, sereno y profundamente melancólico.

El argumento en líneas generales es sencillo: una pareja que se fingen hermanos (Bill, interpretado por un jovencísimo Richard Gere, y Abby) se marcha con la hermana de él (Linda) de una fundición del Chicago de 1916 hasta una granja de trigo en el interior y al descubrir que el patrón va a morir pronto y está enamorado de Abby deciden aprovecharlo para salir de su situación de pobreza. Los días que pasan en esa situación son esos días del cielo a los que hace referencia el título y es Linda la que, mediante una voz en off, los va contando desde un futuro incierto que el espectador deberá decidir al final.

La película, si se disfruta como debe, deja un profundo poso de melancolía e ilustra bien sobre la situación de una época. Veinte años después Malick volvió al primer plano de la actualidad cinematográfica con un título de características estilísticas similares que para muchos de nosotros es una de las grandes películas bélicas de todos los tiempos y que recomiendo si gusta este tipo de cine: “La delgada línea roja”. En ambos casos es importante verlas teniendo en cuenta que el argumento es menos importante que las reflexiones a las que invitan estas películas y que la atmósfera, el universo que construye el director es el verdadero protagonista aunque los personajes también lo sean.