Este año estuve dudando muchísimo sobre si acudir o no a la llamada del Salón del Cómic de Barcelona, pero un año más me dejé derrotar por las presiones de los amigos y los cantos de sirena del Salón y acudí para una visitilla que se acabó haciendo mucho más corta de lo que deseaba,… aunque supongo que de haber estado los cuatro días me hubiese sucedido exactamente lo mismo.

 

Desde el punto de vista práctico el desplazarse a Barcelona para acudir al Salón es un problema logístico, vale que Zaragoza está relativamente cerca, pero 300 kilómetros son muchos para hacerlos en coche uno solo, el AVE es muy caro (aunque Ficomic tiene una oferta del 30% de descuento en su web del que me enteré más tarde) y el bus tarda 4 horas de ida y otras tantas de vuelta, así que hay que jugar con los horarios, con las horas de sueño y con las energías. No me importa el sueño, ni las horas de viaje, pero con un esguince de tobillo y una rotura parcial del ligamento del tobillo mis posibilidades se vieron algo mermadas. Aún así me lié la manta a la cabeza y fui a Barcelona, saliendo de Zaragoza a las 7:30 y con algo de paciencia estaba en las puertas de la Feria de Montjuic a las 11:45 horas, cojeando pero con ganas de volverme a encontrar con tantas y tantas caras amigas. Y así comenzó una maratoniana jornada que me ha dejado dolorido, un poco más pobre, cansado y con ganas de haberme quedado un día más… al menos…

La organización del Salón está muy bien, no en vano ya llevan unos añitos con el tema y saben lo que se hace a la perfección, así que el morbo estaba en ver las exposiciones (sólo pude verlas por encima, andar era una torturilla) pero me gustó ver que había espacio para exposiciones de corte social, los stands de las editoriales (con un mastodóntico stand de ECC, un nuevo stand cerrado de Planeta y un stand informativo de Panini como punto destacable), los autores invitados (que comenzaban a llegar ayer) y, lo mejor, los amigos de todos los años.

Así que lo primero fue acudir al stand de Aleta para abusar de la amabilidad de Joseba Basalo y Jordi Bayarri dejando mis trastos allí, cotillear sus novedades, prometer tomarnos un café y empezar a recoger a los amigos, Carles, Alicia y mi hermano Carlos, con los que se había podido quedar para dar la primera vuelta, hacer una encuesta de la Organización sobre cómo mejorar el Salón (muy buena iniciativa) y comenzar a ver que se habían montado zonas de videojuegos (Wii U y una más frecuentada zona Xbox), las típicas de películas (aproveché la de Lobezno Inmortal para conseguir mi nombre en ¿japonés? lo sé, debí preguntar en qué idioma estaba, aunque unas amigas me confirman que está en chino), una Panini que tiene un stand un poco mayor que otros años, una Norma Editorial y El Jueves que han reducido el tamaño de su stand bastante, y bastante gente de animación (especialmente de Star Wars) con quien fotografiarse.

Personalmente lo que, desde hace años, encuentro más interesante es el quedar con los amigos, reencontrarse con autores viejos conocidos y tomarnos un café tras otro mientras se habla de cómo salvar al mundillo… este año sin embargo las conversaciones giraban en torno cómo salvar el país de la crisis en la que vivimos.

Después de comer, bastante bien, en el Wok de la plaza de toros (os lo recomiendo, por 12 euros te llenas) tuve que ir corriendo (es un decir, con esta cojera…) al stand de ECC donde entrevisté brevemente a Adam Hughes (de verdad que espero que no salga el vídeo de la entrevista) antes de que comenzase su sesión de firmas. Poco después me di cuenta de que me había equivocado al reservar el billete de vuelta (¿quién no confunde las 19:30 con las 15:30? ¿verdad? ¿nadie? aisssss) y llevado ya por los nervios empecé a apurar mi estancia allí, saludando rápidamente a Julián Clemente y Alejandro Viturtia (os odio por sacar tantos cómics buenos), a Pere, Diego, David López… tomar un café con Noren (que llegó supertarde y luego me hizo sentir culpable por irme pronto) y con Joseba (durante ¿5 minutos?) y… después a jugarme la vida yendo en moto con mi hermano por Barcelona (una y no más, no es que mi hermano conduzca como un loco, que lo hace, sino que el tráfico en Barcelona no me gusta nada) para llegar a tiempo a Nord y coger mi autobus.

Cuatro horas después estaba en Zaragoza lamentando no haber podido pasar más tiempo en el Salón, con los amigos, entrevistando gente, haciendo fotos, yendo de juerga con Joseba y Jordi, con el equipo de Mesen (¡queremos más Mesene ya!) … pero hay que trabajar…

¡¡¡¡QUIERO VOLVEEEERRRRR!!!!

Subiré más fotos en breve, de momento ahí tenéis a mi “hermanito pequeño” saludando a Adam Hughes.