Un año más, y ya van 24 ediciones, hemos podido disfrutar del Salón del Cómic de Zaragoza que este año ha notado en sus carnes la inflación galopante que ha evitado que muchos más visitantes acudan a él o que se realicen las compras a las que estábamos habituados, aun así está edición ha tenido una gran acogida, demostrando que es una institución en Aragón.

Cartel de Marina Velasco Marta
Estamos ante la XXIV edición del Salón del Cómic de Zaragoza (para los de la ESO, 24º edición), con el Salón totalmente establecido como El Acontecimiento del Año en Zaragoza en cuanto a tebeos se refiere (por mucho que tengamos a la alcaldesa empeñada en gasta millonadas en hacer eventos vacuos cuando este Salón se ha hecho su hueco durante más de dos décadas en el panorama nacional con un presupuesto circunstancial). Hay gente (hola Latro) que no sale del Salón desde el viernes por la mañana hasta el domingo por la noche y que disfruta todas las actividades programadas y más. Y es que en esto el Salón del Cómic de Zaragoza tiene claro que hay que dar a conocer el mundo del cómic, ayudar a que nuevas generaciones se acerquen a él, tanto como visitantes y lectores como nuevos artistas, por lo que incluso se realizan talleres para los más pequeños, para acercarlos más al mundo del tebeo.
Aunque la Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza es notablemente grande considero que hay actividades que deberían realizarse en otras ubicaciones del Auditorio.
Otros años, hace muchos, las ruedas de prensa, charlas, etc, se daban en el interior del Auditorio, lo que permitía asistir a ellas sin soportar el ruido que se genera en el interior del Salón del Cómic de Zaragoza (y, ejem, facilita grabar las charlas con buen audio). Otro tanto iría para los talleres y, desde luego, considero que el escenario principal de animación debería ubicarse en otro sitio, dejando así la sala Multiusos como ubicación principal de stands y fanzines, por un lado, los primeros veían como en la fila superior los espacios interiores de los stands eran minúsculos en comparación al resto de stands del Salón mientras que los fanzines apenas tenían una mesa expositora.
Naturalmente esto dependería de qué trato tiene la Organización del salón con los gestores del Auditorio pero creo que sería factible y que permitiría ubicar las firmas en el lugar que ocupa ahora el escenario principal que, a mi modo de ver, estorba ahí (sí, sé que es una fuente de animación, pero, sinceramente, eso no pinta nada en el Salón en sí y podrían sacarlo a una carpa fuera, por no hablar de lo molestas y ruidosas que son actividades como el concurso de cosplay o los karakoes que, repito, tienen su público, pero estas actividades deberían realizarse en otro lugar) mientras que el llevar las charlas y talleres al interior del Auditorio dejaría mucho más espacio para más stands. Aún con todo esto son ideas locas mías, la Organización hace un muy buen trabajo con los medios de los que dispone, que no son muchos, y aún así se las apañan para seguir publicando el Tebeíco del Salón y para sacar adelante el Salón.
Pero lo que importa son los cómics, los tebeos, que es por lo que acudimos al Salón del Cómic de Zaragoza, y no porque vayamos a comprar masivamente (aunque hay gente que así lo hace) ya que contamos con tiendas especializadas de tanto bagaje como Taj Mahal o Mil Cómics sino porque disfrutamos de estar rodeados de los “nuestros”, ya sean autores, editores o simples lectores como nosotros mismos. Acudir al Salón es como ir a visitar a la familia, pero sin pelear con el cuñado.
Así que un año más me encontré con muchísima gente, muchísimos autores, editores, lectores… Francamente no voy a intentar hacer un listado de quiénes me encontré porque siempre me dejo fuera a la mitad de la gente pero siempre es un honor encontrarme con gente como Enrique Vegas, David Daza, Dani Foronda, Ricardo, Daniel Viñuales, etc, etc, y más cuando muchos de ellos me hablaban entusiasmados de sus proyectos para 2026, un año que pinta a que va a ser muy especial dentro del tebeo nacional y aragonés. Tiempo al tiempo.

Hay una cosa que sí que, a pesar de las informaciones de medios como El Periódico de Aragón, era palpable en cada una de las sesiones en las que estuve: poco público, comparado con otras ediciones donde había afluencia masiva, y poco gasto, y es que se nota que la inflación nos ha destrozado económicamente a todos los niveles. Por un lado, se habla de 12.500 visitantes, una cifra superior a la de anteriores ediciones pero que no era palpable en el propio Salón en ninguna de las franjas a las que acudí (viernes por la tarde, sábado y domingo por la mañana) y por otro las ventas, aunque no estaban mal, no eran como las de otros años en la mayoría de stands con los que hablé. Esto no es culpa de la Organización, aunque hubiese estado muy bien que contasen con más publicidad institucional o más difusión (y lo digo yo, que el viernes por la tarde salí en la tele aragonesa durante mi visita al Salón del Cómic de Zaragoza). Este año no se ha visto a tantísima gente, no ha habido tantísimo agobio en ningún momento e, irónicamente, eso ha hecho que se estuviese mucho mejor en el Salón, pero inevitablemente ha afectado a las ventas que no han sido malas, pero podrían haber sido mejores si se hubiese acercado la cantidad brutal de público que se acercaba otros años (aunque puede ser que hayan estado más repartidos entre todas las franjas). No es preocupante, pero sí que extraña ver que no se sufrían las avalanchas de otras ediciones.
Lo que sí se ha visto es que el tebeo aragonés, las editoriales aragonesas, gozan de muy buena salud y que nos están preparando diversas propuestas realmente interesantes para el año que viene, cuando el Salón del Cómic de Zaragoza celebrará su 25º aniversario. No puedo hablar de lo que me contaron en confianza pero se vienen cositas…











Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal